sábado, 26 de mayo de 2018

LAS DISGREGACIONES DE LA CONSTITUCIÓN DE 1978

LAS DISGREGACIONES DE LA CONSTITUCION DE 1978 Por RICHARD PACARD El edificio construido a partir de la constitución de 1978, que formula e instituye el estado social y democrático de derecho, así como su entramado y contenido, contraponiéndolo con la realidad de estos cuarenta años, dejando aparte los escenarios políticos, sociales y económicos en determinadas situaciones o hechos que llegaron a convulsionar la vida nacional; englobando el balance histórico de estas cuatro décadas, enumerando la investigación y el análisis que derivan de su aplicación, independientemente del color de cada gobierno: ¿Cuál es el resultado final de estos cuarenta años? ¿Ha habido algún avance social, económico y político en la estabilidad como país y nación? Es decir, ¿Ha existido un proyecto de nación? ¿Se ha avanzado en derechos laborales o se ha producido una involución? ¿Se ha cumplido en todos los ámbitos la Carta Magna? El resumen a estos interrogantes se podrían contestar en una sola respuesta: Durante estos cuarenta años de democracia se ha producido una involución en todos los ámbitos y niveles de la vida nacional. El estado social y democrático de derecho y sus instituciones, que garantizan el cumplimiento del estado de bienestar, no actúan unitariamente, si no de manera fragmentaria de forma que se obstaculizan en base a una hipotrofia de burocracia y normativas que nunca llegan a cumplir sus objetivos. La constitución de 1978 se halla totalmente agrietada por su incumplimiento, por su imperfección a la hora de coincidir intereses contrapuestos por encima de las necesidades nacionales, más los intereses de estado, de hacer todo lo posible para que el régimen democrático no sea pervertido y modelado o demolido; percibiendo en diversas ocasiones como el mismo edificio y su estructura se tambalean tras las convulsiones económicas y sociales. En un régimen construido con estos cimientos tan débiles, se nos antoja harto difícil la paz social. Nuestra constitución no expresa la totalidad de las aspiraciones como nación, ni siquiera expresa la realidad de la democracia avanzada a la que aspiramos y deseamos, transformándose este estado en una estructura al servicio de la oligarquía imperante; urge pues su reforma para superar viejos antagonismos, sobre todo el problema territorial, encauzándolo en una nueva estructura donde puedan convivir las distintas sensibilidades (estado federal). Tenemos que mirar al horizonte, bajo la amenaza de convertirnos en estatuas de sal. Con valentía, sin miedo y mirando al futuro. Se perciben en el análisis político las praxis políticas habituales; cada grupo, cada partido, interpreta el texto constitucional bajo la influencia de su ideología e incluso de la estrategia a seguir en cada momento, pervirtiendo de esta forma la constitución y su articulado, vaciándolo, complementándolo con numerosas disgregaciones que lo alejan de la realidad política, en aras a la anulación del estado de derecho, constituyendo para el régimen una amenaza para su supervivencia. Lo que sucede en el acontecer diario de un régimen o de un sistema político, es que se falsea en muchas ocasiones el espíritu mismo de la constitución, divorciándose de lo que ocurre en el devenir diario y lo que declara el texto constitucional, en una palabra, se incumple totalmente el texto constitucional en el ámbito de los grandes principios constitucionales y este se convierte en papel mojado. La creencia liberal de que la sociedad es autónoma y autoequilibrada, es una concepción totalmente distorsionada de la realidad, ya que el individuo es influido por fuerzas externas que lo superan, ajenas totalmente a su voluntad; fuerzas que operan en su centro derivadas de movimientos y de operaciones o elementos que derivan de la propia Psicología colectiva y subyacente a cada individuo, en definitiva son las condiciones sociales las que influyen en su comportamiento ordinario, limitando dichas fuerzas la libertad del individuo, creándose de esta manera una paradoja, en la cual el (individuo/masa) queda desprovisto de toda defensa frente al estado, frente al mercado, frente al poder, a toda clase de poder; más se percibe una disgregación de la praxis, ya que esto todo ocurre cuando se ha fabricado por una operación de ingeniería política, al hombre de supermercado, desintegrándose de dicha forma a la persona. Sin embargo, a pesar de todo esto, el individuo en sí mismo no es capaz de desarrollar una conciencia de esclavo, ya que recibe la información de que es libre, y por lo mismo no cuestiona nunca el sistema, carecen de espíritu crítico y de descernimiento. Por eso la masa siempre necesita un líder o un grupo donde sustentarse. El estado liberal se halla cercado y amenazado por innumerables problemas que él mismo ha suscitado, la masa comienza a moverse y a comprender que solamente en el colectivo esta su fuerza, pero aún nos queda mucho trecho para que llegue a la comprensión de sí mismo como individuo y a desarrollar un nuevo ser. Un nuevo hombre. La masa debe ser educada y formada en el derecho a la protesta, derecho de reivindicación frente aquello que se le quiere quitar, sustraer y robar, para que no emerja un mundo sin derechos, por un sistema triunfante y sin alternativas. Pero he aquí, que el mismo éxito del sistema es a la vez la misma defunción del mismo. El sistema liberal y su forma de concebir la vida y la política pueden llegar a su fin, si esa marea llegara en algún momento a su plenitud, pero me temo que aún falta un poco de tiempo. La marea debe de ser creciente y extensiva a otros colectivos: (desempleados de larga duración, trabajadores con condiciones precarias, la renta básica universal y sin condiciones, etc.) es entonces cuando la marea adquirirá su fuerza y su plenitud, para ello hay que ser valientes, constantes en la lucha, perseverantes en los objetivos, no cejar frente a los obstáculos que nos impongan y sobre todo no dejarse llevar por los globos sondas, por la desinformación, en suma: Por la mentira. En cuanto a los derechos constitucionales, así como aquellos que nos afectan al estado del bienestar, de manera siempre coyuntural, condicional y burocrático hasta la extenuación, no cabe duda que es imperfecto y que limita en grado sumo la libertad del individuo y de la persona en su realización como tal. No le aportan nada ni en lo social ni en la inclusión, por ello se hace imprescindible la implantación de la renta básica universal, la cual viene a solucionar todo el entramado burocrático. Y sustituir la normativa de control del poder sobre la gente sin recursos, dejando vivir desahogadamente y quizás por primera vez en la historia de la humanidad, las tornas se inviertan y se camine al máximo ideal de la democracia: el establecimiento del derecho a una renta básica incondicional y vitalicia, que abra a su paso nuevas expectativas a la consecución de la igualdad, la erradicación de la pobreza en todos sus niveles, además de derivarse otras consecuencias sociales y políticas. La disgregación constitucional y su incumplimiento se viene efectuando desde el comienzo mismo de la transición de la dictadura hacia la democracia; pero es en el periodo comprendido entre el año 1982 al 1995, cuando se implementa la modernización de la economía española, cuando se liberalizan los mercados, así como la privatización de las empresas publicas y los bancos, y se produce en esta etapa la flexibilización del mercado laboral, abriendo las puertas a la aparición de altos índices de desempleo y grandes cuotas de empleo precario y temporal; a partir de ese momento las reglas y las normas las dictaran las grandes y medianas empresas, así como las condiciones de trabajo, en un hábil proceso de ingeniería social, que tiene como objetivo primordial empobrecer a la población, en aras a conseguir una masa de trabajadores dependientes de un salario y de unas condiciones de supervivencia, con unas leyes draconianas y faltas de toda conciencia social. El contexto económico y social había creado las condiciones perfectas para la apertura hacia Europa. España ofrecía al mercado europeo las condiciones idóneas para las grandes corporaciones multinacionales. Una sociedad desestructurada en la ética privada y en la moral pública, fomentando la corrupción en todos los niveles de la administración; por otro lado, se iniciaba el declive de la industria nacional, promoviendo con ello la desnacionalización de la economía, y produciéndose a su vez el crecimiento y la influencia política y social del capital de propiedad extranjera. Más el resquebrajamiento y el seguimiento de las directrices europeas por los distintos gobiernos. Al comparecer una sociedad espiritualmente debilitada y sin referente moral alguno, el caldo de cultivo de la crisis económica, política y social actual estaba servida. Es entonces cuando el estado se vuelve intervencionista, para evitar los desastres producidos por las corporaciones financieras y todo el entramado sistémico, y de paso subvenciono y rescato al capital privado, incluyendo a las grandes multinacionales extranjeras. La calidad de vida social se halla fuertemente atomizado, el sentido de cooperación y de compromiso comunitario disuelto, la insolidaridad y el individualismo, como contravalores sociales, atomizan y fragmentan a una sociedad cada vez más dependiente del mercado. La supremacía del mercado fomenta los lazos entre los negocios privados y del estado, ello a su vez produce el triunfo de los contravalores capitalistas dentro de la clase política y financiera, entre otros, la corrupción a gran escala impregna el sistema, ya que todos viven de la existencia del capitalismo inmoral y sin restricciones en lo que al monetarismo se refiere, y ello provoca a su vez el divorcio entre la clase política, sus instituciones y su manera de ser y de estar, el ciudadano pierde todo el interés por lo colectivo. Se vuelve indiferente. El pueblo se equivoca, ya que en el colectivo nacional, es decir, en el “Yo” colectivo se halla precisamente la fuerza del pueblo. España ha sido un ejemplo: el 8 de Marzo de 2018. Por la dignidad salarial de las mujeres. Más tarde por las pensiones, ahora por la manada… y así… espero que sigan… cierto es que reaccionaron tarde…. Pero mejor tarde que nunca. La democracia surgida tras la dictadura franquista se ha vuelto vulnerable, ya que existen en la misma tensiones sectoriales que provocan grandes desequilibrios en el poder instituido y dentro de la misma sociedad, el estado liberal choca contra las demandas de un pueblo subordinado al poder absoluto del estado, frente a los particularismos de una sociedad que se ve alienada frente a un estado que protege en todo momento a la oligarquía imperante. El deseo de la clase dominante es en todo momento controlarlo todo, dado que sus objetivos prioritarios es la privatización de todo, para de paso aniquilar la misma democracia que se opone al poder absoluto. En realidad la misma democracia se va revistiendo en cada momento, de signos de autoritarismo, lo cual acabara en una dictadura económica-financiera, arrasando con todos los derechos fundamentales prescritos en la constitución de 1978. La única posibilidad de evitar el triunfo del nuevo y siempre viejo Fascismo, es la masa constituida como frente de contrapoder, el colectivo frente a los particularismos oligárquicos, la justicia frente al arbitrio o al capricho. Sin embargo, hemos de aplaudir las extensas manifestaciones en la vida pública, que se han llevado a cabo a lo largo y ancho del territorio nacional, en distintos ámbitos, manifestaciones por distintos intereses, pero que coinciden en un corto periodo de tiempo, manifestando de hecho la incapacidad de un gobierno que se halla divorciado del pueblo soberano, traicionando con ello a aquello que dicen defender: España. Pese a este triunfo del “Yo” colectivo, hemos de seguir en la lucha sin dar ni un solo paso atrás. Ningún gobierno debe seguir gobernando de espaldas a las distintas reivindicaciones nacionales, por lo mismo debería dimitir en bloque y dejar que el soberano alzara su voz. Más el próximo gobierno surgido de la voluntad del pueblo ha de comprender que la lucha por la justicia social no cejara, a no ser que las distintas reivindicaciones que se han puesto de manifiesto sean cumplidas, si no quiere volver caer en el odio del pueblo hacia su gobierno, pues igual que lo han elegido, lo pueden volver a echar del poder. Esta es la gran virtud de toda democracia. Biblioteca: Recomendamos: 1. El informe Petras. Difunde la Idea. www.cgt.es/biblioteca. 2. Estado de derecho y sociedad democrática. E. Díaz. Taurus ediciones, S.A. 8º edición. (Revisadas). Madrid. 1981. 3. Derecho constitucional e instituciones políticas. Burdeau, G. ed. Cast. 1981. 4. Estudio sobre las libertades. R. Sánchez Ferriz, R. tirant lo Blanch. Derecho. Valencia. 1989. 5. Polibio. 6. El contrato social. J. J. Rousseu. 7. Teoría de la constitución. Lowestein, Carl. 1979. 8. 17 de Mayo día das letras galegas. Rosalía de Castro. Nacida en Santiago de Compostela en Padrón en 1837 y fallece en 1885. Escritora gallega, figura destacada del renacimiento literario gallego del siglo XIX. En 1863 apareció una edición de 50 ejemplares de breve volumen de poesías titulado A MI MADRE, en la que su obra alcanza por primera vez un tono personal en que queda al descubierto lo que luego ha de ser su tema clave: la soledad y el dolor de vivir. En sus características sobresalen la reivindicación patriótica, la denuncia social, una voz de protesta y afirmación que incluso a veces rebasa la intención de la autora. Bibliografía sobre Rosalía de Castro. Tirrell, M. P.: la mística de la saudade. Madrid, 1951. Rof Carballo, J., y otros: siete ensayos sobre Rosalía, Vigo, 1952. Naya , J.: Inéditos de Rosalía, Santiago de Compostela, 1953. Carballo Calero, R.: Contribución ao estudo das fontes literarias de Rosalía, Lugo, 1959; Historia da literatura galega contemporánea, Vigo, 1962. Costa Clavell, J.: Rosalía de Castro, Barcelona, 1967.

lunes, 23 de abril de 2018

CONFORMACIÓN IDEOLÓGICA Y ESTRUCTURAL. CAUSAS Y CONSECUENCIAS

CONFORMACION IDEOLOGICA Y ESTRUCTURAL DEL CAPITALISMO. CAUSAS Y CONSECUENCIAS. Por RICHARD PACARD Todo proceso ideológico es un proceso religioso en cuanto eleva al individuo hacia lo abstracto y subjetivo, ya que la religión en si misma tiene como único objetivo la inclusión del individuo en lo colectivo; cuando un individuo comete un delito, o un pecado no lo comete él solo, como tal ciudadano de una sociedad, si no que lo ha cometido la misma sociedad. La misma existencia de la criminalidad se produce en base a la fragmentación y la atomización de una determinada sociedad. La mayoría de la delincuencia tiene su origen en la falta de recursos económicos y en la pésima distribución de la riqueza. Se ha dicho por algunos idealistas que la sociedad es mala y el individuo es bueno, pero dicho adagio es falso y falto en sí mismo de toda lógica. La sociedad está formada por individuos, luego si la sociedad es mala es por qué los individuos también lo son. De todas maneras la religión cumple una misión, aún siendo una estructura de poder, ya que actúa como un contrapeso que limita las acciones irracionales del individuo, frena los excesos inmorales y conforma una conciencia colectiva. De algún modo los ritos y los cultos sirven para que el pueblo desarrolle la conciencia de que existe una autoridad, un orden, una forma de ser y de estar dentro del grupo. El capitalismo es un sistema económico que basa su existencia en la satisfacción de las necesidades cotidianas con ánimo de lucro; más estos han sido insuficientes para saciar la codicia de las empresas. No cabe ninguna duda que tal sistema posee una única ideología, la cual es el monetarismo, y ello ha conformado un estilo de vida. Y esto ha diseñado a su vez unos contravalores. En primer lugar el capitalismo odia a toda religión por qué la ve como un contrapeso a su poder, como una fortaleza contra sus objetivos monetarios. Le molesta la conformación de un esquema ético y moral que sirve de limitación a su avaricia y codicia. Por otro lado, la percibe como un competidor peligroso, por qué por encima de su poder se alza un mito que aún no ha podido deshacerse de él: Dios. Y su prolongación en el tiempo le ha obligado a aprender a convivir con él. Una idea-fuerza molesta y un Dios que no deja de predicar la bondad intrinsica y filosófica de la pobreza y del pobre. Por qué en sí misma tal idea-fuerza lleva implícita el pecado de apoderarse de toda la riqueza de la tierra, acaparándola una minoría. Y esto produce a su vez una mala conciencia en esa minoría. Para el capitalismo el cristianismo es la base suministradora a lo largo de la historia, del potencial implícito de las revoluciones. El mismo cristianismo supuso una revolución en sí mismo y rompió el esquema moral del paganismo y del mundo antiguo. Ya nada sería igual. Roma cayó subyugada ante el mensaje de amor al prójimo y justicia social predicada por Cristo. Hasta el capitalismo ha tenido que rendirse ante él y tener que convivir y soportar su carga durante siglos. El sacrificio cruento en la cruz ha triunfado y aún perdura. Su influencia en la historia ha sido y sigue siendo inconmovible. Cuando escribo sobre el cristianismo no hablo de ninguna organización ni estructura, no se habla de una determinada iglesia, me refiero al cristianismo puro, autentico, al cristianismo del siglo I. De los orígenes del cristianismo primitivo. Cuando no había más jerarquía que Pedro, pero una jerarquía que se legitimaba en la conciencia, en su autoridad moral de haber sido investido por el mismo Jesús de Nazaret. El catolicismo no es más que una rama del árbol primigenio del cristianismo, adultero la imagen de Jesús y traiciono el mensaje de Cristo al convertirse en una estructura de poder religioso y político. La paradoja ha sido que siendo el capitalismo anti-religioso hubiese sido creado por un esquema de valores calvinista, pre-determinista y sectario. Corrompiendo por lo mismo la misma imagen de Dios en la tierra. El capitalismo y el cristianismo católico convivieron juntos por qué tenían su base en el cristianismo de Jesús y sus doce apóstoles, los dos juntos –sin embargo- tenían más en común de lo que parecía. Eran dos ramas del tronco común, pero corrompidos por el poder y el dinero. De ahí que el catolicismo siempre está al lado del poder establecido, cuando debería ser al revés. Al lado siempre del marginado y del desesperado. Un contrapoder contra el poder. El capitalismo es un totalitarismo como lo había sido el fascismo en los años treinta, de hecho el fascismo es una consecuencia histórica del mismo sistema. Así mismo dio el poder a los grandes capitales y conformo el capital como factor decisorio de la economía. Creo un contrapoder autónomo (empresas) el cual se apropio de los medios de producción, conquistando la disponibilidad de la propiedad. Esto le supuso la monopolización del mercado y por ello la libertad sin cortapisas ni limitaciones por parte del estado. El estado solo intervendría para salvaguardar los intereses multinacionales de las oligarquías. Hicieron del progreso indefinido y tecnocrático su bandera; configuro un derecho y una justicia que conformaría las pautas, por las cuales la administración seguiría unas determinadas reglas. A partir de ahí estableció como norma fundamental el trabajo libre, el cual consistiría en que los trabajadores se ofrecen con libertad, en lo formal, acuciados en realidad por el látigo de la pobreza y del hambre, imponiendo los capitalistas salarios al nivel de la subsistencia, así como las condiciones en las que se llevara a cabo una determinada actividad laboral. Conformara de hecho una ideología comercial que tendera a englobar la fabricación exclusiva de las necesidades, en un sentido mercantil y de rentabilidad, inculcando en las mentes de los individuos dicha forma de pensar, por otro lado, llevados por su afán de lucro, por su fanatismo monetarista, expreso su riqueza en valores transferibles y descubrió que podría especular con el dinero y crear infinitamente más dinero, en el paroxismo del egocentrismo y codicia. De hecho las grandes élites que manejan el sistema son gente sin ninguna creencia ni ideología, faltos totalmente de empatía. Por encima de todo sistema en el desarrollo de una tesis de pensamiento capitalista: el monetarismo. Sobresale la antítesis que ha de revelarse como alternativa a las élites dominantes. En la década de 1920 sobresalió la escuela de Frankfurt, con una nueva sociología y un nuevo método de pensamiento, que englobaba a una serie de pensadores: Horkeimer, Teodor Adorno, Walter Benjamin, Erich Fromm y Herbert Marcuse. Que influirían considerablemente en los estudios sobre filosofía y ciencias sociales. Aunque se basaban en las teorías marxistas, lo utilizaban selectivamente, sobre todo en aquellas categorías más abandonadas por las teorías de Marx. En realidad trataban de fusionar las teorías de Marx y de Freud. Tras la primera guerra mundial, la democracia liberal entro en una profunda crisis que debería transformar a la sociedad y al estado en muchos ámbitos. En 1918 se produciría una gran recesión económica, aunque de manera desigual según los países; en el medio de este contexto estallo lo que se ha dado en llamar “La Gran depresión de 1929”, la cual sumergió al sistema liberal en un gran terremoto sin paralelo en épocas anteriores. Fue entonces cuando el estado liberal tuvo que intervenir para salvaguardar la misma existencia del capitalismo y de la democracia liberal, es decir, el estado rescato a la oligarquía. A partir de ahí la inestabilidad económica provoco grandes tensiones sociales, que ya venían dándose desde el siglo XIX, las cuales se intensifican tras la primera guerra mundial. A principios del siglo XX, en 1917 estalla la revolución rusa, abriendo una puerta de esperanza a la redención del proletariado a nivel mundial. Tras esto el sistema contesto con una gran represión sin precedentes contra el movimiento obrero. Esto fue la lógica contestación de una oligarquía que sentía terror a la pérdida de sus privilegios económicos y políticos, desarrollándose el pánico al crecimiento del socialismo y al comunismo. Muchos empezaron a cuestionar las instituciones y por ende a la misma democracia. La Segunda guerra mundial estaba servida. Con el cuestionamiento de las instituciones democráticas y la crisis económica y social, estas se materializaron en la desconfianza que el pueblo sintió hacia los parlamentos y los partidos políticos, por otro lado, la gran burguesía atemorizada por el ascenso de ideologías progresistas como el socialismo y el comunismo, sintieron la necesidad de salvar al capitalismo. En este contexto, la única solución plausible para una oligarquía temerosa de perder sus privilegios, consistía en levantar un estado autoritario que reemplazara la democracia. De esta manera surgió el Fascismo, como reacción a los movimientos revolucionarios progresistas y de izquierdas: socialismo y comunismo. Uno de los principales fundamentos del Fascismo fue el nacionalismo, el cual tuvo un marcado carácter conservador. Había que devolver el orden social para asegurar el orden económico capitalista. La teoría de la desigualdad natural –concepto ideológico promulgado por el capitalismo- sirvió de cobertura para la aparición del hombre providencial que habría de salvar a la nación. De esta manera emerge la figura del dictador, el hombre que ha de aparecer de la nada, aquel que tiene todas las respuestas y así fue como aparecieron aquellos hombres que marcaron una época. El Fascismo funcionaria plenamente en Alemania con Hitler y en la Italia de Mussolini. El Fascismo reorganizo el capitalismo, lo transformo y lo modernizo, en buena medida lo sometió a grandes y profundas reformas, a través de una organización corporativa bajo la autoridad de las grandes empresas. No solamente le evito su muerte, sino que le aseguro su supervivencia hasta la actualidad; ya que el orden establecido por el Fascismo es por el cual nos regimos en Europa y en todo Occidente, bajo otras formas de organización política. El poder del totalitarismo Fascista englobaba a toda actividad económica y política, en el día de hoy la globalización y el pensamiento único son consecuencias de la influencia del pensamiento nacionalsocialista (nazi). El Fascismo no ha muerto simplemente se ha revestido con otro ropaje, solo que renovó algunas estructuras y se sirve de las estructuras democráticas para seguir sobreviviendo. El Fascismo actual ya no necesita un partido único como en los años treinta, sigue sosteniendo el capitalismo y se le puede ver en las grandes corporaciones multinacionales, en los bancos y grupos financieros, en las empresas, etc. Si alguna vez el capitalismo desapareciera de la tierra por algún terremoto económico, financiero, no duden que con él moriría el Fascismo. Biblioteca: Recomendamos: 1. La ética protestante del capitalismo. Autor: Max Weber. (1904). 2. Las sectas protestantes y el espíritu del capitalismo. Max Weber. (1906). 3. La escuela de Frankfurt. A mediados de 1920, la Universidad de Frankfurt fundo su instituto de investigación social, bajo la dirección de Max Horkheimer desde 1931. 4. Teoría tradicional y teoría crítica. Max Horkheimer. (1937). 5. Sicopatología y política. H. Lasswell. (1930). 6. Forma y equilibrio sociales. V. Pareto. Madrid. (Revista de Occidente). (1973). 7. 1º Aniversario del Blogger: www.robertpacard.blogspot.com. (2017). 8. Robert Pacard. (1921-2010). D.E.P.

jueves, 22 de marzo de 2018

CONSIDERACIONES Y REFLEXIONES DE UNA CRISIS SISTEMICA

CONSIDERACIONES Y REFLEXIONES DE UNA CRISIS SISTEMICA Por RICHARD PACARD La sociedad capitalista viene determinada por las clases sociales, es decir, el sistema capitalista estructura a la misma sociedad en clases sociales, pero solo un grupo social es el que logra imponer su poder y dominar a los demás grupos sociales; la clase dominante se apodera y accede a los recursos básicos controlando el proceso de producción así como el de distribución y mercantilización, controlando el mercado y fijando precios y estrategias comerciales. Este grupo de privilegiados representan una minoría que poseen en sus manos el poder económico y político. Más hemos de identificar dentro de este grupo de privilegiados, las fracciones o subdivisiones, que se dividen en sus muchas actividades, formando parte de una sola clase dominante; dejemos de lado lo de complicar más lo que ya es muy complejo y enmarañado, aunque sin embargo dentro de su complejidad se conforma de manera muy simple. Las fracciones de clase de privilegiados se identifican por sus actividades: financiera, comercial e industrial. Ellos son los responsables de la mayoría de las crisis económicas que asolan a una determinada sociedad. Este fraccionamiento de grupo más la fragmentación y a su vez la sub-fragmentación crea a su vez intereses contrapuestos. De esta manera crean a su vez subdivisiones con lo cual la sociedad misma se fragmenta logrando perdidas de cuotas de poder. El mismo individualismo es un agente cuyo objetivo persigue la disolución del “Yo” colectivo, banalizando las relaciones seudo-personales y da bastante protagonismo a lo sentimental y subjetivo, por encima de lo racional y objetivo. De esta manera la sociedad se desguaza, ya no forman un todo orgánico y coherente, es ahí en ese cuerpo inorgánico donde se pierde fuerza y poder. Lo primero que desaparece es un criterio de orientación racional, para ello sirve la publicidad que machaconamente nos realiza un lavado de cerebro, de ese modo entrar en un proceso de desintegración, borrando de nuestras mentes la capacidad de análisis, para de esta forma ser víctimas de las modas y los productos que nos impongan. Tales procesos no se llevan a cabo solamente en lo económico, también en lo político y en lo social. En realidad son los amos de nuestra alma y de nuestra mente. Esto nos limita en nuestro libre albedrio, en nuestra libertad. El individuo se basa en lo sentimental y este le esclaviza, le disuelve la parte social; así de esta forma le abre la puerta a todo tipo de ideas subjetivas y ello le resta espíritu crítico, apto para caer en manos de desaprensivos que le prometen el paraíso en la tierra. El poder político moderno lo representa en la actualidad el partido, estructura de poder concebido única y exclusivamente para la consecución de la conquista del estado y para el mantenimiento del mismo en el gobierno el mayor tiempo posible. En teoría el partido es el representante genuino de la opinión popular, de una parte de él, no de la totalidad de la comunidad nacional, sino de aquellos que tienen unos valores e ideas semejantes a los que el partido representa. El partido funciona en su estructura organizativa de manera parcial, excluyente, sectaria y clasista. Es de naturaleza desintegradora y atomiza a la sociedad en dos o más formas de concebir la vida. El pecado del partido es que representa a una determinada clase social y de esta manera conforma, sostiene y da vida a una sociedad débil. No intentan transformar la sociedad, si no servirse de ella para mantener su poder frente a quienes dicen representar. Hay entre la sociedad civil muchas deserciones y desinterés por parte de una ciudadanía que se siente defraudada por una clase política y una democracia que originan más problemas que soluciones. Más el poder real la tiene en sus manos la clase dominante que hace de la mentira y la expoliación su medio de vida. El mercado y el comercio se sirven de la mentira, la codicia y el robo. La ideología es el cuerpo orgánico de las estructuras de poder que justifica toda la racionalidad de una determinada clase social. Pero no solo a nivel político sino también a nivel religioso o filosófico. Es la determinación histórica de una verdad que ha transcendido a un grupo y en cierta medida ha triunfado. El individuo necesita –en este sentido- llenar el vacío espiritual que obliga a este a creer en unos principios o un esquema de valores que resuelva de alguna manera la angustia vital, no hay civilización ni sociedad en el mundo ni en ninguna época que no se haya planteado la resolución de esa angustia vital y no haya sido impelido para resolverla de alguna manera, bien afirmándola, bien negándola, más siempre ha sucedido que cuando se resuelve de manera negacionista, dicha sociedad o civilización han caído irremediablemente. El hombre se halla estructurado de manera que tenga que creer en algo, que fabrique sus propios mitos y símbolos, que tenga fe en un conjunto de ideas, conceptos e imágenes. Es la diferencia entre la animalidad y la humanización, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que el hombre en su interior, en lo más profundo de su ser, ansia el retorno al paraíso perdido. Aunque el individuo no sea consciente de ello. Allí donde no haya que trabajar para sobrevivir, donde las guerras y las injusticias, la enfermedad y la misma muerte hayan sido una pesadilla, y hallamos despertado en un mundo feliz. Todos en nuestro corazón lo hemos ansiado de alguna manera, aunque siempre entre tinieblas y penumbras. Estamos solos en el universo y ello nos abruma. Lo tenemos todo a nuestro alcance pero también lo ignoramos todo. ¿Acaso podremos volver a los orígenes? ¿Quizás sea esa la única razón de nuestra existencia? Quizás… todo lo que sabemos no son más que meras especulaciones; la misma ciencia política es una búsqueda de la perfección o lo que es lo mismo: el retorno al paraíso perdido. Quizás esté más cerca de lo que creemos. ¿Cuál es la Verdad? Esa es la pregunta eterna que transciende todos los tiempos y todas las generaciones, más esta aún no ha sido contestada. Quizás nunca lo sea. Demasiada incertidumbre para un mundo que se acerca a su fin. Dicen que el futuro lo hacemos nosotros, que nosotros somos los dueños absolutos de nuestro destino. Yo no lo tengo tan claro. Demasiada confusión en el mundo. Demasiada incertidumbre. Demasiada soledad y sufrimiento. ¡Hay tanto dolor en el mundo! ¡Hay tanto por hacer! En la necesidad inherente en el hombre de creer en algo, en la construcción de mitos y símbolos se encuentra la religión, el individuo necesita creer en alguien superior a él. Siente en su centro la necesidad de cubrir ese vacío, ese algo que transcienda más allá de la individualidad, conformando un universo subjetivo. La misma crisis de la presente civilización se enmarca en este esquema, en el cual el futuro se le antoja lleno de incertidumbre. El miedo atávico le mueve a volver a la iglesia o al Dios de su infancia, un Dios que le promete el retorno al paraíso perdido y la salvación más allá del tiempo, para muchos representa la última utopía. El cristianismo tiene sus raíces en el judaísmo, el primero supuso una revolución en aquel contexto y en aquel siglo; muy pocos conocen los fundamentos y orígenes del cristianismo, sus raíces se hunden en la secta de los esenios (*). El mismo Jesús de Nazaret era miembro de dicha organización. El cristianismo encuentra seguidores entre los pobres, los desempleados, la población campesina, los excluidos, por ello se sintieron subyagados por el mensaje de Cristo. Por ello ese mensaje que es en sí mismo una idea-fuerza totalizante ha transcendido los tiempos. Dos mil años después el mensaje de Cristo sigue subyagandonos, independientemente de que seas creyente o ateo. Y su influencia en el mundo de hoy sigue siendo determinante. Los valores en los que se asentaba nuestra civilización eran cristianos. Que es en definitiva las raíces en las cuales se basaba Europa. Eran un parapeto contra la usura, la codicia, y la avaricia de los más poderosos. Ahora el anticristo (el capitalismo) hace y deshace lo que le interesa a las multinacionales. Y su influencia se hace notar en forma de desahucios, excluidos sociales y demás injusticias sistémicas. El cristianismo primitivo era comunista, poco tiempo después de la muerte del Maestro. En las comunidades cristianas del siglo I no existía la propiedad privada. La comunidad se encargaba de la distribución para cubrir las necesidades que tenían sus miembros. TODO ES DE TODOS, NADA ES DE NADIE. Después como sabemos por la historia, pasaron otras cosas y el cristianismo se convirtió en una estructura de poder traicionando de esta manera el mensaje de Cristo, y en eso tuvo mucho que ver la historia de la Iglesia Católica. Ahora el catolicismo forma parte del sistema por lo mismo es el judas del siglo XXI. El individuo por su propia naturaleza ha de ser antisocial, donde prevalece el Yo personal e intransferible y desconoce completamente la necesidad de agruparse para bien de la comunidad, ya que se halla esclavizado integramente por sus sentimientos primarios y la mayoría de las veces irracionales. En esto defiendo la tesis de Thomas Hobbes y el principio de auto-conservación. El individuo es incapaz por sí mismo de autoorganizarse por un bien colectivo, por un bien superior a si mismo que lo transciende más allá de las fronteras de su propia individualidad; la mayoría de su existencia está amarrado y anclado por sus sentimientos y hundido en relaciones inferiores, viviendo bajo un orden de alienación perpetua, ya que observa los efectos y las consecuencias del contexto de una determinada época, pero al carecer de capacidad de discernir la causa de todas las variables que se presentan en la vida ordinaria, encerrado como esta en su rutina diaria no atisba a ver más allá de sí mismo. Ello ayuda a la inacción, a la pasividad y al concepto de una sociedad burguesa, aceptando los contravalores del capitalismo; la misma sociedad se aliena y se vuelve autista, ya que no es consciente del contexto global, por lo que acepta y obedece a sus amos aceptando la esclavitud como un hecho biológico inalterable. El conservadurismo siempre ha temido al creciente poder de las masas y por lo tanto ser contrario al sistema democrático, es la ideología del capitalismo, y este es contrario a la formación del colectivo, hablamos no de una formación reglada, sino de una formación integral del individuo, ya que esto acabaría con el sistema del ordenamiento de la sociedad por clases. Así pudieron conformar la idea del Darwinismo social y equiparar al ser humano igual que a los animales, basado en la selección de los mejor dotados, así como en la selva el mejor dotado es el que sobrevive, en la selva macroeconómica el fuerte es el que come al débil hasta el aniquilamiento. El Darwinismo social imperante en nuestra sociedad se le conoce como competitivo, es la terminología inhumana del Darwinismo social, amoral, sin escrúpulos, donde el individuo es preparado para ser un depredador sin conciencia, lo malo de todo ello es que el estado capitalista autoriza y secunda el juego competitivo. El Darwinismo social imperante en nuestra sociedad es totalmente cerrado y totalmente determinista, destinado a promover los valores burgueses del individualismo, la competición y la desigualdad. ¡Cuidado con la terminología en uso! El sistema juega siempre a hacernos un lavado de cerebro, y suplantar una terminología por otra. No caigamos en la trampa que nos tienden a través de los medios de comunicación de masas, en los cuales se aplica constantemente una terminología desvirtuada y adulterada: (consumidor/ciudadano)=consumidor frente a ciudadano, o también de igual manera (individuo / persona)= individuo frente a persona) o (competición/cooperación)= competición frente a cooperación. No somos meramente consumidores que lo único para lo que vivimos es para comprar y pagar (toda clase de recibos y facturas) y más facturas, nos convierten así en lo que la ciencia política viene a denominar (el rebaño domesticado). Con el uso y abuso de estas palabras y de esta terminología intentan pervertir nuestra conciencia para introducir en nuestra mente la mentalidad de esclavos y la aceptación de que nosotros, el pueblo, no estamos nada más que para comprar y pagar; que nuestra existencia solamente se basa en lo que ellos determinan: multinacionales, empresas, mercado. Tampoco somos individuos de un rebaño domesticado, para satisfacer las ansias y los intereses de las distintas oligarquías, como desean los capitalistas. Recuérdese que en el término (individuo) siempre se esconde la gran burguesía, el individuo aunque yo lo he usado muchas veces es para aclarar el concepto del término “individuo” que tiene el sistema. El individuo en verdad es parte del rebaño domesticado; los individuos carecen de capacidad de análisis para decidir sobre cuestiones superiores. De la misma manera carecen de espíritu crítico. No son capaces de cuestionar su entorno. Aceptan sin más, cualquier sistema por tirano y salvaje que sea. La persona es todo lo contrario del individualismo y del término ciudadano, portadores de derechos y obligaciones nos hacen cuestionar y percibir donde se hallan nuestros límites y nuestra libertad. No voy a extenderme en esto pues alargaría este artículo. El otro día vi como gran una muchedumbre en toda España se ha manifestado por sus pensiones con gran fuerza, es la fuerza de nuestros mayores, de nuestros abuelos, que defendían a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestros nietos y el de futuras generaciones. Poco después salieron todas las mujeres a la calle contra la desigualdad de género y la salarial. Pues toda esta muchedumbre, toda esta fuerza, es un poder constituido; ¿Sera posible que el pueblo comience a despertar y halla por fin comprendido, que solamente con la fuerza de una gran marea puedan derribar regímenes, sistemas y gobiernos? Nuestra fuerza está en el número; espero que no sea algo coyuntural, flor de un día, espero con toda esperanza que a la acción de los pensionistas, la columna más débil de la sociedad, sea el referente y el ejemplo que debemos seguir en el futuro. Ni un paso atrás, ninguna concesión al enemigo, ya que el único objetivo de este es anular el estado del bienestar y por el camino la misma democracia. Sería una bombona de oxigeno al capitalismo agonizante. Tenemos un arma muy grande, pues la misma democracia nos da la posibilidad de votar opciones que representen a los pobres, a los desempleados, a los excluidos sociales, etc. Tenemos la obligación moral de derribar mediante las urnas y pacíficamente a este gobierno derechista, y desterrar para siempre sus políticas antisociales. No cejemos en la lucha hasta la victoria final. No solo han de salir a la calle los pensionistas, han de salir a la calle otras reivindicaciones como por ejemplo: la Renta Básica Universal, para de esta forma conquistar una parcela de poder para los trabajadores, ya que poseyendo una renta garantizada, sería una cuota de poder en la cual los trabajadores y empleados impondrían sus condiciones laborales al mercado. Supondría el traslado de una parte del poder, de las grandes estructuras a los empleados. Hemos de inundar las calles por tiempo indefinido hasta derrocar al gobierno. Se hace necesario un cambio absoluto en todas las instancias. Y que ello sirva de referente para Europa y sus malogradas instituciones. Bibliografía: Recomendamos: 1. Principios de Estratificación (1945). K. Davis y W. E. Moore. 2. La dominación. V. Pareto y G. Mosca. 3. La teoría pluralista. J.A. Schumpeter y R. Aron. 4. La República. de Platón. 5. La Política. de Aristóteles. 6. (*). Esenios. Cuyo nombre proviene del hebreo ´osei ha-tora, (seguidores de la ley). Historia del judaísmo en la época del Segundo Templo. Paolo Sacchi. Trotta. 2004. Historia. Nº 88. National Geographic. Portada de la revista: Los manuscritos del mar muerto. La biblioteca oculta de las cuevas de Qumrán.

martes, 20 de febrero de 2018

EL DETERIORO DE LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA Y LIBERAL Por RICHARD PACARD Uno de los pilares básicos de la democracia representativa y liberal, no cabe ninguna duda que es el progreso que esta supuso en cuanto a la defensa de los derechos de los ciudadanos; el dotarse de una constitución que garantizara el progreso y la racionalización de toda estructura política. En este sentido la democracia ha significado un avance cualitativo y cuantitativo si lo comparamos con los sistemas absolutistas. No cabe duda que en la ciencia política hay un antes y un después de la aparición de la democracia. Más hay que tener en cuenta pese a sus muchas virtudes, constatar el hecho histórico de un proceso de degradación en los últimos años, el cual coincide con hechos históricos de total trascendencia. En primer lugar se debe de constatar que en el sistema democrático el parlamento ya no es soberano, en la doctrina liberal la soberanía reside en el pueblo. El parlamento es solamente la expresión última de la voluntad del “Yo” colectivo. Aunque después suceden por el camino otras cosas y esa voluntad se pueda torcer gracias a herramientas que el poder posee para desvirtuar los deseos de la sociedad, y acomodarlos a los intereses de una determinada oligarquía. En este contexto los partidos son los culpables y los sostenedores de este sistema de cosas, convirtiendo a las constituciones en simples declaraciones de principios, sirviendo estas como baluarte y muralla para la defensa de una determinada clase social: Los dueños de los medios de producción, el entramado financiero, que a su vez sostienen toda la estructura capitalista. Convirtiendo la misma democracia en una parodia de sí misma, que constata el hecho de su fracaso, al contrario de lo que hubiera sido de una democracia pura, trocándose en defensora de los más débiles de la sociedad, de ahí que también se le revista a la democracia representativa y liberal de “burguesa”, traicionando en muchos casos sus mismos principios. Si el sistema pusiera en práctica aquello que el “Yo” colectivo desea, y la voluntad del pueblo se cumpliera –en este momento- expresaría la voluntad del sistema; por qué la única herramienta que el pueblo utiliza para hacerse oír, son las urnas. En las elecciones su voto está limitado a mantener el gobierno de una nación o a cambiar ese mismo gobierno, a partir de ahí su soberanía es una ficción, un mito, puesto que en los siguientes días, los partidos tienen en sus manos un cheque en blanco para hacer o deshacer. Digamos sin temor a equivocarnos que el “Yo” colectivo es soberano durante un día cada cuatro años. Carece por completo del derecho de decisión en los demás temas, ni siquiera se le pregunta su opinión. Luego la soberanía, como principio en el cual se apoya la democracia, es un mito el cual no se cumple en su praxis. Ya que la democracia representativa es el reflejo de la voluntad de los partidos y de las distintas oligarquías a las que ellos representan. La democracia ha perdido a lo largo de este proceso, el prestigio que poseía en sus orígenes, ya que ha ido acumulando leyes injustas y en muchas ocasiones ha caído en el sectarismo, percibiéndose a nivel general que existen en ella una ley para ricos y otra para pobres. Con lo cual se disuelve el principio de la igualdad ante la ley. Sin hablar en ningún caso del agravamiento de la circunstancia, en la cual nuestra clase política está siendo desbordada por los cambios tecnológicos que se producen en todo el mundo, que exige por parte de nuestros dirigentes de una mayor comprensión y especialización del mundo que se nos avecina, dada la complejidad de dichos cambios que constantemente se crean, exigirá por ello mismo, la elaboración de leyes cada vez más complejas y difíciles de entender, dada la cultura media de los diputados. Más el exceso de trabajo que de ello se deriva de una estructura que se resiente de todas estas circunstancias. En toda democracia burguesa existe lo que se ha dado en llamar la división de poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Los tres poderes en los que se asienta la estructura del poder democrático. Estos poderes –la más de las veces- entran en conflicto entre sí por cuestiones que solamente les compete a ellos. La corrupción generalizada ha hecho que el ejecutivo y el legislativo, los distintos gobiernos de cualquier signo, sientan desconfianza hacia los tribunales de justicia que constantemente les investigan, esto ha provocado que se creara una opinión pública desfavorable al poder del estado y ante unos tribunales de justicia, que amparan con negociaciones a los corruptos, percibiéndose de esta forma un encubrimiento de la misma justicia hacia los imputados. La justicia, en definitiva, ampara y protege a los que se pueden pagar las costas de un juicio, bien por qué se las page el partido de turno, bien porque el mismo imputado tiene suficiente dinero para salir airoso. Para la democracia partitocratica no es lo mismo un señor que roba una gallina para alimentarse a él y a su familia, que el rico que evade, desfalca, roba cuantiosas cantidades de dinero, el segundo ya le sobraran medios para salir airoso de todas las batallas judiciales. Al primero se pudrirá en la cárcel al carecer de recursos suficientes para proveerse de una buena defensa. Con todo lo que han robado aquellos políticos que han incurrido en negocios ilegales, con dinero público, se podría haber pagado una buena sanidad pública, una buena educación y una Renta básica que garantizase una vida digna. Con todo ello se demuestra la erosión que sufre los pilares básicos de la democracia y la desconfianza que se crea día tras día en la opinión pública hacia las instituciones democráticas. La erosión de la credibilidad del régimen democrático, es evidente. Una de las columnas de toda democracia liberal y representativa, es la afirmación de que el estado es neutral en el acontecer económico. Falso. El estado nunca es neutral. Su naturaleza es parcial, partidista y clasista. Siempre juega a favor del más fuerte, alineando al más débil en las fronteras de la exclusión. Jugando siempre a proteger los intereses de la oligarquía. Ha modelado a la sociedad de tal forma que hoy en día, dicha sociedad esta formateada a imagen y semejanza del sistema capitalista. La sociedad en la cual vivimos es burguesa, liberal e individualista, de ahí que los nacionalismos estén en auge y que en cierta medida sean el futuro más inmediato. Todo el aparato jurídico y político se asienta sobre la protección y defensa de la oligarquía burguesa. Por lo mismo de la misma sociedad. No es posible un cambio a no ser por una acción revolucionaria, ello no es posible porque los autoproclamados revolucionarios tienen mucho que perder en este estado de cosas. Estos últimos han aceptado el sistema. Por ello no se atisba en un futuro inmediato una acción contestataria. Y por parte de la sociedad civil, ni está, ni se le espera. En el futuro a corto o a largo plazo se impondrá el estado plurinacional en España y de esta manera se evolucionara de la España autonómica –la cual ha sido un fracaso- a la España plurinacional; pero esta evolución podrá tener consecuencias trágicas, si conformamos una plurinacionalidad a cuatro bandas: Galicia, Cataluña, Vasconia y España. Sin vinculación ninguna, más una España asentada en una plurinacionalidad que se hallen vinculados política y jurídicamente a la constitución de 1978, podrá en cierta medida ser un éxito, solucionando de manera definitiva el conflicto territorial existente, aún de esta manera se podría retroalimentar alguna oposición por elementos extremistas, ya que el hecho histórico de la unidad nacional como idea política y social se halla muy arraigada, por lo que dicha evolución ha de hacerse con mucha cautela y lentitud. Ha de haber un referéndum a nivel territorial de aquellos territorios que han de conformarse como naciones y ello ha de estar lleno de cuantiosos riesgos, ya que en muchos partidos tanto de derechas como de izquierdas no todos están de acuerdo con la idea del estado plurinacional. Las opiniones se hayan fragmentadas y ello provoca gran controversia. En una democracia representativa y liberal como la española y la debilidad que esta conforma, el proponer en una España autonómica en la cual los nacionalismos han experimentado una fuerza inusitada, con un resquebrajamiento en lo social y económico de la vida nacional, la aventura hacia el estado plurinacional puede ser en este contexto y en este momento, más desventajas y riesgos que ventajas, ¡cuidado! con provocar las pasiones de los extremistas de uno y otro bando, cualesquiera que sean sus ideologías. ¿Cuál es entonces la solución? El pacto y el dialogo entre las partes implicadas. La política es siempre pacto y dialogo. Sabiendo que las partes han de ser conscientes de que para evitar el conflicto han de dejar algo por el camino. Y los demás aceptar lo bueno y legítimo que puede tener el “otro”. De esa manera se llegara a buen puerto. Romper la unidad nacional consolidada por la historia sería una temeridad, sería una involución, más resguardar en un estado plurinacional nuestra vinculación histórica con España, sería un éxito que alabarían futuras generaciones. Y lo que es más importante, reformar la constitución de 1978 en aras a que los derechos de los más necesitados sean amparados constitucionalmente y que no dependa de la voluntad y el arbitrio de uno u otro gobierno. Y ser de esta manera un hecho ejemplarizante para el futuro, para los países y naciones de nuestro entorno, y en buena medida ir hacia una democracia progresista, avanzada y participativa, donde la justicia social dejara de ser una utopía y se convirtiese en una realidad. Bibliografía: recomendamos: Teoría de la Constitución. Autor: K. Loewedstein. Barcelona. La teoría marxista del estado. Autor: E. Mandel. Anagrama. 1973. Desprecio de clase. Autor: Antonio Maestre. Redacción: MAREA ATLANTICA. Los riesgos de la plurinacionalidad ambigua. Autor: Juan José Mateo. Madrid. 27 de Mayo de 2017. El País. España.

jueves, 18 de enero de 2018

LA CRISIS DE LA CIVILIZACION

LA CRISIS DE LA CIVILIZACION CONTEMPORANEA. Por Richard Pacard. La presente crisis del capitalismo supone a su vez la crisis de la civilización, victima esta última de las contradicciones inherentes del capitalismo triunfante. Esta crisis económica se percibe no ya como una crisis de tipo coyuntural, sino más bien estructural; llevándose por delante a una sociedad fragmentada, burguesa y débil, la cual ya no es consciente de cómo se solucionan los problemas derivados de un sistema que ha eclosionado amenazando los pilares básicos de las instituciones de los regímenes liberales. Los mitos capitalistas se van disolviendo en el tiempo, y ello va creando una percepción cada vez mayor entre la clase media trabajadora, de que toda esta macro-estructura está basada en la mentira, ahora la clase trabajadora está tomando conciencia de qué lugar ocupa dentro de la superestructura y ello le lleva a cuestionar a toda la sociedad. La conclusión es que otro mundo debe sustituir a este, el cual se basa en la división de dos clases fundamentales: los capitalistas, dueños y señores de los modos de producción y los trabajadores, simples marionetas de un sistema que siempre ha jugado en contra de ellos. Y que todo progreso, desarrollo y libertades, siempre se hizo a su costa, sin ser en ningún momento beneficiarios de las ganancias derivados de su sacrificio y esfuerzo. Más aunque sea paradójico, la clase media burguesa y trabajadora no hacen nada para solventar la presente situación, lo que le convierte en el colaborador necesario del sistema que lo oprime. ¿Se puede ser más idiota? Pues claro que si, por que optando por esta vía, llevados por un cruel egocentrismo reduccionista, está cavando su propia tumba. Ya que esto le vuelve insolidario con el “otro”, y con su suerte, pensando que el mal que vive su compañero, no le puede suceder a él, craso error ya que el sistema se aprovecha de esa insolidaridad para acrecentar más su poder y convertir a la clase trabajadora en un esclavo. Digamos que los trabajadores al convertirse en burgueses no se han hecho ningún favor, sino más bien que se traiciona a sí mismo al no ayudar a su compañero de clase. Lo que más le interesa al sistema opresor es que se mantenga esa insolidaridad estúpida e inútil, la cual le ayuda a crear las condiciones necesarias para el mantenimiento y supervivencia de la tiranía hacia una clase trabajadora que ya ha renunciado a su derecho a rebelarse y organizarse, en aras de sobrevivir y no perder las pocas migajas que le oferta el mismo sistema. No cabe duda que existen en la sociedad grupos alternativos que cuestionan el sistema y a la misma sociedad; pero esta se halla anestesiada, alucinada por el espejismo que representa el consumismo. Por otro lado, la presente crisis no es solamente económica si no espiritual; existe el desmoronamiento de los valores éticos y morales, nuevas formas de concebir la vida van apareciendo. La falta de referentes morales convierte a esta sociedad, en una sociedad inorgánica y débil ante los nuevos retos que se le plantean. Las nuevas tecnologías –sobre todo internet y las mal llamadas redes sociales- no hacen sino acrecentar la estupidez ya inherente y triunfante de las masas, y esto no quiere decir que las redes y las nuevas tecnologías no sean buenas, pero la inmensa mayoría de los individuos de este planeta no se hallan preparados, ni son responsables para aprovechar el beneficio que representaría en otro estadio que se encontrara la humanidad, en sus inmejorables beneficios. Una tecnología sin valores nos puede llevar a la catástrofe. Muchos economistas y empresas pretenden la reforma del capitalismo temiendo el resquebrajamiento del sistema actual. En esta coyuntura y en las actuales condiciones sociales y políticas, la reforma sistémica vendría a ser como si ellos mismos admitiesen el fracaso del capitalismo y de su ideología monetarista; con lo cual al poco tiempo los puntos de sutura se abrirían de nuevo; al capitalismo no se le puede reformar sino que se le debe destruir. No hay otra solución. La creciente superindustrialización –en el presente siglo- está creando más problemas que soluciones ante los retos y las amenazas que nos plantean las mismas contradicciones del sistema. Las condiciones laborales han retrocedido en derechos y en calidad profesional, llevados las macroestructuras (multinacionales) por intereses espurios, en muchas ocasiones inconfesables, su necesidad, dada la naturaleza del mismo sistema, de abarcarlo todo, controlarlo todo, acaba en una enfermiza codicia esquizoide llevada al paroxismo por la sed de poseerlo todo, en su afán de acrecentar sus grandes, ya de por sí fortunas; pueden llevar al medio ambiente a un nivel de destrucción sin precedentes, antes nunca vista en condiciones naturales. El ser humano se ha convertido en un gran depredador, en el enemigo número uno de la naturaleza de nuestro planeta, este se defiende desatando todas las fuerzas naturales que posee para abatir y destruir a la especie que le ataca. Normalmente a este proceso le llamamos “cambio climático”. Mientras esto todo sucede la gente sigue haciendo lo que está provocando ese cambio climático; siguen realizando aquello que ha provocado está crisis financiera y como su conducta no se aparta en lo más mínimo de otros aspectos sociales y políticos, por los que debería reaccionar, sino que son como ratas, las cuales prefieren no salir de su círculo concéntrico ya de por si totalmente enfermizo, no ve que en el horizonte de seguir por ese camino, no tardara mucho en sobrevenir la gran catástrofe, en forma económica y ecológica. ¡Se puede ser más idiota! ¿No? Pues sí. Por qué el ser humano está colaborando con su indiferencia a su propio empobrecimiento, y aún hay más, está participando con su egoísmo en la muerte de su propia especie. Pero que nos importa… al fin y al cabo… esto ocurrirá dentro de muchos años… quizás cien… o incluso seiscientos… lo importante es que a mí como individuo ya no estaré cuando venga la gran catástrofe, así piensa el necio, el estúpido. ¡Ah! Pero se me olvidaba de que tal como se están acelerando los acontecimientos puede que sea antes de lo que pensamos. Ya que todo esto está basado en meras especulaciones; la naturaleza tiene muchas formas de matarnos, por ejemplo acrecentando los fallecimientos por cáncer, accidentes de automóvil, contaminación, gripe contumaz, el caso es eliminar a este ser que pone en peligro la vida en el planeta. La élite corporativa es poderosa por qué a pesar de sus muchas diferencias son capaces de organizarse, y es consciente de que el resto de la población es incapaz de autoorganizarse, que aquellos que deberían de organizarlos están vendidos al sistema (sindicatos, partidos, grupos de interés, regímenes políticos). En esta deriva hacia la hecatombe global a la cual nos llevan nuestros dirigentes y principalmente las elites corporativas; ante la crisis de civilización en la cual vivimos, donde ya están disueltos los códigos morales y éticos, así como la disolución de las instituciones básicas como son: la familia y la religión. Cabe preguntarnos en este tiempo que marca la historia, si es posible otro formato de sociedad y por lo tanto otra concepción de la vida. Nosotros desde estas páginas si creemos que es posible otro discurso y por lo tanto otras maneras de concebir la vida. Desde luego, no desde los parámetros políticos, sociales y económicos que se vienen articulando desde el capitalismo. Este último es un dinosaurio a punto de perecer. La historia que es realmente la que nos enseña el devenir de los acontecimientos, se encargara de enterrarlo bajo las arenas del desierto. Con el sistema morirá también nuestra civilización, pero aún falta el estadio que marcara el fin de ambos, ya que no se atisba vuelta atrás. En algún momento pudo haber la posibilidad de una vuelta al origen, en este momento ya nos es imposible. Demasiado tarde para rectificar. En este momento que vivimos es el mercado el que regula a la sociedad, es el que impone las condiciones laborales y en cierto modo es el que marca nuestro estilo de vida. El estado solamente se limita a ver con pasividad e indiferencia el devenir del juego económico. Ha dimitido de su obligación de planificar, reordenar y orientar –si fuese necesario- las reglas del juego, no le importa en absoluto que el empresariado tenga en sus manos todo el poder y que este lo utilice para la defensa de sus intereses, imponiendo condiciones cercanas a la esclavitud, que es en el fondo lo que viene siendo la clase trabajadora del siglo XXI. A pesar de todo esto la sociedad acepta esta nueva forma de esclavitud, ya que es cortoplacista, en vez de reaccionar contra el sistema, acepta de forma tacita las migajas que este le ofrece, representado en un salario de subsistencia y miseria. Como dirían nuestros abuelos “pan para hoy, hambre para mañana”. Mientras esto sucede la oligarquía política como financiera se frota las manos al observar a sus esclavos tan ciegos e idiotas, como aceptan las reglas que los llevan a la miseria. Mientras los ricos se hacen más ricos y sus esclavos empobrecen paulatinamente. Recuerden: “Pan para hoy, Hambre para mañana”. Desde luego, nuestros abuelos sabían muy bien lo que costaría a corto plazo, lo caro que supondría la pasividad y el egocentrismo cortoplacista. El ideal de la elite corporativa seria el que dentro de una o dos generaciones hubiese desparecido el estado del bienestar y por esto la democracia. ¡Qué más da si al pueblo solo le interesa el futbol, la bebida, las drogas y poco más…! Desde luego, nos está bien lo que nos está sucediendo. Un pueblo que no es capaz de luchar por su libertad y por su dignidad, se merece lo malo que le pueda sobrevenir. A un pueblo tan vil, no merece ni el agua ni la comida que le puedan dar. Es un pueblo miserable, cobarde y falto de principios. Mientras la sociedad calla cobardemente, está se resquebraja, se disuelve, se fragmenta, se individualiza, firmando de esta forma la muerte de la civilización y de todo lo bueno o lo poco bueno que posee. Después como siempre nos lamentaremos. ¡Qué listo es el ser humano! La misma democracia corre peligro. El tirano tiene las puertas abiertas para su justificación en nombre de… bueno… es igual… ya lo inventara. Lo que no acabamos de entender es que la actual sociedad caerá por la tormenta de viento y lluvia, arrasándolo todo. El mundo de ahora desaparecerá para iluminar un nuevo amanecer. Yo no sé cómo será ese mundo, pero a estas alturas y en este estadio, cualquier cosa por mínimamente buena que nos ocurra, será mejor que lo que hay hoy. Todos los derechos que hemos obtenido a lo largo de la historia los ciudadanos del siglo XXI, como pueden ser: el derecho a la huelga, la seguridad social, en suma el estado del bienestar, etc., le son extraños al liberalismo, el cual los admite a su pesar. Y solo lo permite acuciado por el temor de una posible revolución; de ahí que también hubiera de admitir y hacer suyas todas esas conquistas, las cuales han sido conseguidas a través de una progresiva lucha social y política. De ahí que se revuelvan contra la idea de que en un futuro no muy lejano pueda instaurarse la Renta Básica Universal, ya que esto equivaldría a desplazar el poder político, social y económico hacia la clase trabajadora; no solamente tendrían mayor poder como consumidores, si no que a partir de ahí se abrirían las puertas hacia un posible deslizamiento hacia la consecución de una mayor conquista en diversas áreas sociales y políticas, evolución que nos llevaría a imponer nuestras condiciones en contra de lo establecido por las elites oligárquicas y ello conllevaría cambios drásticos en la estructura del estado, más son conscientes las elites corporativas que de ser así, esto vendría a ser el tiro de gracia del actual sistema, y esto no lo pueden consentir. El capitalismo ha concedido ya demasiados derechos a los mal llamados consumidores; en el estadio que vivimos hoy, hay muchos elementos contrapuestos al mismo sistema. De no frenar esta evolución y de no provocar a su vez una involución –evidentemente dirigida por el corporativismo- el sistema se irá disolviendo en el trascurso del tiempo. Ya que el mismo tiene síntomas de cuartamiento. La única solución pasaría por la socialización del trabajo y de las ganancias, derivadas de la producción, bajo una estructura estatal que planificara los objetivos que se persiguen a corto y largo plazo, pero ello no sería posible dentro de los parámetros capitalistas. No cabe ninguna duda que estamos asistiendo no solamente al cenit de un sistema, si no a una crisis de civilización profunda, la cual se llevara por delante toda estructura política, social, económica y religiosa. Todo poder será destruido por la codicia del hombre, incluida la presente sociedad. Hasta aquí el resquebrajamiento de nuestra civilización; también cabe decir que bajo este desmoronamiento está surgiendo formas nuevas de concebir la vida, diametralmente opuestas a lo que hoy existe; la pulsión de nuevas alternativas y movimientos surgen por una necesidad inherente en la persona que no concibe un mundo basado en la opresión de unos pocos sobre una gran multitud. El problema que surge es que dichos grupos luchan en solitario, aislados unos de otros, en su independencia pierden su fuerza, ya que no existe un común denominador que los una como una gran superestructura que sirva de contrapoder frente a las oligarquías corporativistas, los gobiernos y los estados. Sin embargo, pese a sus posibles intereses contrapuestos, no veo ningún impedimento en formar una confederación mundial que los integre a todos, por encima de partidismos e intereses políticos, conservando su autonomía y sus propias características (*). No dimitiendo cada organización de sus objetivos e ideales. Me refiero a todas las organizaciones no gubernamentales, las cuales crecerían en poder en financiación -no ligados a ninguna corporación ni partido-, ya que estos últimos son los que están provocando todos los problemas, ya que ellos son el problema. Ahí queda expuesta esta idea que habrá que desarrollar y debatir, se trata en suma de levantar un movimiento social independiente, trasversal; construyendo de esta manera un contrapoder, independiente de cualquier clase de poder, estando siempre al servicio del Bien Común, de la Justicia y así mismo participando en toda causa justa, concienciando a la sociedad de que si ellos participan otro mundo surgirá de las cenizas de este. Otra sociedad se abrirá paso tras la caída del capitalismo. Que hemos de derribar murallas entre nosotros y ayudar al “otro”. Ya que el “otro” es importante. El “otro” puedo ser yo. BIBLIOGRAFIA. 1. CONTRIBUCION A LA CRÍTICA DE LA ECONOMIA. AUTOR: KARL MARX (1818-1883). 2. EL CAPITAL. AUTOR: KARL MARX. 3. TEORIA GENERAL DEL EMPLEO, EL INTERES Y EL DINERO. AUTOR: JHON MAYNARD KEYNES (1936). 4. INVESTIGACION SOBRE LA NATURALEZA Y CAUSA DE LA RIQUEZA DE LAS NACIONES. AUTOR: A. SMITH. 5. OBRAS COMPLETAS DE ROBERT PACARD. SELECCIÓN DE CUADERNOS: RICARDO JOSE VAZQUEZ TAPIA (RICHARD PACARD). TEMA 3: BENPOSTA REUNE A REPRESENTANTES DE TODAS LAS COMUNIDADES POR EL 40º ANIVERSARIO. CUADERNO 1. (*). LA IDEA DE UN CONTRAPODER CONTRA GOBIERNOS, ESTADOS Y CORPORACIONES MULTINACIONALES, TENDRIA COMO UNICO OBJTETIVO, LEVANTAR UN PODER CONTRA EL MISMO PODER. AL MISMO TIEMPO PROVOCAR UN DEBATE EN LA SOCIEDAD SOBRE LA EXISTENCIA DEL MISMO Y SU DESARROLLO.

sábado, 18 de noviembre de 2017

CONSIDERACIONES CARÁCTERISTICAS DE LA NATURALEZA DEL CAPITALISMO

CONSIDERACIONES CARACTERISTICAS DE LA NATURALEZA CAPITALISTA. Por Richard Pacard. Una de las grandes mentiras del Sistema es entablar el debate sobre la consecución como objetivo del empleo; el trabajador en cuanto carece totalmente de herramientas para la formación por sí mismo de producción, debe vender la única mercancía que posee, la cual es su fuerza de trabajo, a cambio de un salario de subsistencia, ya que como en esa relación no existe un pago por participación en la empresa, ello convierte al trabajador en algo externo o ajeno a la misma, y ello determina que sea el capital el que controle toda actividad y ámbito de la vida de la empresa, excluyendo al productor, siendo los capitalistas los dueños absolutos del proyecto empresarial. Controla toda iniciativa, como el proceso mismo de producción, la fuerza del trabajo, la maquinaria que ha de utilizar o el ritmo de la producción, así como la decisión de dejar de contar con los empleados en cualquier momento, en cualquier circunstancia; sin tener en cuenta que ellos han participado o ayudado a la consecución y cumplimiento de sus objetivos, y esto les daría derecho a una cuota de participación en los beneficios de la empresa, por lo mismo consideramos que el objetivo del capitalismo nunca ha sido la promoción del empleo, si no el maximizar lo máximo posible el beneficio, marginando al sector productivo. El volumen de empleo que se utiliza en cada momento, viene determinado por las estrategias comerciales y tecnológicas empleadas en cada momento. Por ello, la reducción del paro así como de la idea de su extinción son quimeras y estrategias amparadas por el poder, de esta manera se puede llegar a reducir el paro o aumentarlo en consecución de las necesidades estratégicas empleadas por la industria. El capitalismo vive del paro, de las crisis cíclicas producidas por el mismo sistema, el cual sufren en sus carnes las familias, ya que el sistema económico sobrevive a cuenta del desempleo, para obtener siempre ventajas sobre la mano de obra que se halle en situación de desempleo, para crear en todo momento gente dispuesta a trabajar bajo cualquier condición que les imponga el Capital. La crisis mundial de los años treinta vino a demostrar que la competencia de libre mercado era incapaz de asegurar un crecimiento igualitario y de obtener el pleno empleo, sumiendo a millones de trabajadores en la miseria extrema. La innovación tecnológica provoca una reestructuración de las empresas, y todo ello conduce al paro estructural, o dicho de otro modo, sustituyen al personal; las maquinas realizan tareas que antes hacían trabajadores humanos, y estos –las maquinas- no hacen reivindicaciones sociales ni políticas, no necesitan descanso, no enferman, no cobran un salario… y lo hacen mejor, más rápido, con mayor eficacia que los humanos. Esta situación se incrementara en el futuro, aunque sucederá muy lentamente para no crear convulsiones. ¿Pero no habrá en el futuro empleos? Habrá los necesarios, los cuales realizaran tareas cualificadas para mantener la maquinaria de las empresas, por lo cual la informática y la programación serán parte de las futuras profesiones. El problema se plantea cuando la estructura se pregunta qué harán con tanto desempleado y con tanta gente sin trabajo: La solución surge de sociedades y asociaciones como ATTAC y algunos grandes protagonistas o líderes mundiales, los cuales apoyarían la creación de una Renta Básica Universal. La economía ya no se basara en el empleo, sino en el consumo, y he aquí donde aparecen las grandes ventajas de aceptar la Renta Básica Universal, la cual tendrá carácter incondicional. Estimulara el consumo, no estará controlada por los servicios sociales, ni por burocracias ya que una de sus ventajas será el ser incondicional, las ayudas de ahora son condicionales, es decir, se recibe un ingreso por realizar cursos de formación ocupacional que para nada sirven nada más que para entretener al pueblo, sin ningún objetivo a la vista. Creando generaciones de anti-cursos, ya que nada aportan a la consecución de un empleo. Ello conllevara la aparición de una nueva sociedad del ocio donde se incrementaran las actividades recreativas y sociales. Desaparecerán todas las ayudas actuales, ya que no tendrán necesidad de existir ante el nuevo contexto que se avecina. Como digo, eso todo sucederá, no de repente, sino que irá evolucionando, con lentitud y a paso de tortuga. Estas todas circunstancias se cumplirán si las tendencias actuales siguen su curso, es decir, que no hallen obstáculos en su camino, salvo las lógicas derivadas de su evolución y desarrollo. Ya que a mí personalmente no me gusta en absoluto la política ficción, pues no soy un iluminado, ni mucho menos pretendo ser un guru de los muchos que abundan en internet, o desear compararme a los grandes profetas de las Sagradas Escrituras. Creo según la información que veo es lo bastante veraz para creer que los tiempos van por ese camino. El capitalismo es en realidad un hibrido que necesita como todo ser vivo luchar por la supervivencia, su instinto depredador le lleva a la expansión más allá de las zonas ya desarrolladas, impregnando de su veneno a las zonas más pobres como podría darse el ejemplo de que toda la población de estos países se hayan encuadrados en una actividad agrícola de subsistencia, la intervención de multinacionales y corporaciones de países desarrollados, ayudando a las zonas más pobres del planeta, a través de créditos o programas de ayudas al desarrollo, lo único que consiguen es estancar en la pobreza; endeudarlos hasta hundirlos en su miseria, sin posibilidad de redención, aplicando la misma política que ha llevado a la muerte del proyecto mercantilista de la Unión Europea. No importa dejar países pobres o destrozar una cultura milenaria con tal de obtener el máximo beneficio, que es lo que persigue el capitalismo para sobrevivir. La distribución de la riqueza es desigual a nivel mundial por parte del capitalismo. Una de las grandes mentiras del sistema es llevarnos a la convicción, de que hay un problema con las pensiones ya que cada vez vivimos más tiempo y mejor, esto no es verdad. Hay bastante dinero a lo largo y ancho del planeta para acabar con la crisis y sostener el sistema de pensiones, así como dar de comer a quien lo necesita. El problema no estriba en la falta de recursos, el que tenemos es de distribución no de agotamiento de dichos recursos. El planeta tiene capacidad absoluta para irnos proveyendo de recursos, siempre y cuando estos se racionalicen y se empleen en políticas sociales de distribución. A no ser que unos cuantos se queden con una parte del pastel llevados por la avaricia y la codicia. A través de las ideologías surgidas del gran capital, como el liberalismo y la democracia, sostenedores del sistema económico y defensores de los que detentan el poder a través del libre mercado, la igualdad en sí misma no se limita nada más que a ejercer el derecho al voto cada periodo de tiempo (que oscila entre 4 o 5 años) en una especie de ficción en la cual en las distintas convocatorias el pueblo es soberano durante un día, pasado ese día la soberanía del pueblo es transferida al partido, ya que el voto se convierte en un cheque en blanco, donde a la clase política le es permitido hacer y deshacer según su voluntad e interés. Por otro lado, el capitalismo se ha vuelto inflacionario de una forma crónica, obligando con ello al Estado a intervenir en algunos ámbitos y aspectos de la vida. Todos los días en cada periodo de tiempo, observamos cómo algunos productos son cada vez más caros, el gobierno se inhibe en esta lucha draconiana, en la cual el que gana es el que impone los precios de venta al público, llevadas –las empresas- por el deseo de maximizar los beneficios e infiriendo a los demás llevados por la codicia y el egoísmo. El Estado en la mayoría de las ocasiones interviene para que el mercado no eclosionara, salvando de esta manera las situaciones de crisis que hubieran podido provocar una revolución social. Defendiendo con esta manera de actuar al capitalista frente al consumidor, el cual obedece fielmente a la voz del Marketing, el cual representa la mentira del siglo XX. El ciudadano se ha convertido en consumidor, ya que es la base del actual sistema, una de sus más importantes columnas. Nos hemos convertido en individuos de supermercado, aceptando aquello que se nos ofrece, convirtiéndonos en colaboradores necesarios del sistema. Ya no pensamos, puesto que nuestra vida rutinaria solo se fundamenta en comprar y trabajar para al acto seguido dárselo todo a los supermercados, a las multinacionales y de esta manera sostener el capitalismo. ¿Se puede ser más tonto? Se sostiene aquello que nos hace daño, aún sabiéndolo, ya que la calidad de los alimentos manufacturados es un veneno. Nadie sabe ni es consciente de que el capitalismo y la competencia provocaron las dos guerras mundiales. Nadie es consciente de que el actual aburguesamiento de la clase trabajadora, es participe y colaborador de la desigualdad social, convirtiéndose en cómplice de todos los desastres que provoque el capitalismo. No existe un pecado individual. Existe un pecado colectivo. Por uno Dios castiga a todo un pueblo. El trabajo productivo de los trabajadores es el factor dinámico de la economía, mientras que el capital es solamente la herramienta que se utiliza para dar origen a un proyecto o para la consecución de una determinada empresa. Pero ha de ser compartida entre todos los que trabajan en la misma. El capital es inicuo sin el protagonismo del productor y de su dinamismo, por ello debe ser una parte integral de la empresa y participe de su marcha, tanto en decisiones comerciales como en los beneficios de la misma. No pueden existir departamentos estancos en la vida social, laboral y política. No puede admitirse que haya libertad política y que sin embargo no exista democracia económica. Según Adam Smith (1723-1790) el que fuera el precursor del liberalismo y defensor acérrimo de la no intervención del Estado, el cual levanto el mito –por el que- el desarrollo de la humanidad estaba dirigido por una mano invisible que regularía por sí mismo el mercado, así como los intereses individuales y el colectivo, el bien individual frente al bien común. Mano invisible que no llego a especificar qué clase de ser superior había que honrar, quizás un nuevo dios o quizás un poder superior del cual no sabemos al día de hoy que imagen hemos de edificar para saber quién es. Algo espiritual, casi mágico el cual intervendría en los asuntos humanos para devolvernos a la armonía perfecta. Eso en caso de que alguna vez la hubiéramos tenido. ¿Hay mayor falacia pretender que todo se arreglara por sí mismo? ¿Acaso creía –Adam Smith- que los intereses individuales y colectivos, llevados por el egoísmo serian la base de una sociedad perfecta? Ninguna sociedad que se haya regido por el libre mercado, la competencia y el egoísmo han subsistido durante mucho tiempo, llevando al colectivo al caos y al abismo. Los intereses contrapuestos entre lo individual y lo colectivo, entre lo privado y lo público, harían de esto una lucha encarnizada, un caos que acabaría con una nación y se produciría el agotamiento de un Estado que obligado a intervenir en todo momento y ocasión, acabaría inclinándose hacia el más fuerte, frente al más débil. Que es en parte lo que nos está sucediendo en este momento a nosotros. La sociedad actual se haya aburguesada, por esto falto de una conducta moral, resquebrajada por intereses corporativistas, individualistas y fragmentados, no perciben el descabalamiento, la decadencia de la Modernidad; por ello es posible el triunfo de las tesis independentistas, la crisis del actual proyecto monetarista de la Unión Europea. Hemos apostado por el Becerro de Oro, por una Europa de las mercancías y los individuos, dejando atrás los valores de persona y bien común. Pero somos tan tontos que viendo como el mundo se resquebraja frente a nosotros, como Europa, y en particular España fracasan en su proyecto calvinista, continuamos haciendo lo mismo que nos llevo y nos seguirá llevando, en un futuro no muy lejano, a la miseria.

sábado, 21 de octubre de 2017

Nosotros como colectivo apoyamos la iniciativa de la Renta Básica Universal, sin filtros burocráticos, ni controles, que puedan menoscabar la libertad del individuo. www.robertpacard.blogspot.com.