miércoles, 13 de marzo de 2019

ADOLFO SUAREZ, UN EJEMPLO A SEGUIR


ADOLFO SUAREZ, UN EJEMPLO A SEGUIR
Por
Antonio d´ Tenerife
(Filosofo y poeta)

Seguramente no fue perfecto políticamente ni humanamente, como ninguno lo somos, pero si supo traer la concordia, en la expectante transición de la dictadura a la democracia, a las derechas e izquierdas, que también ellos colaboraron con buena disposición para un bien común en España, colocándose él en el centro “UCD” y luego con el “CDS”, dirigiendo los “tiras y aflojas” de unos y otros.

Si él no fue perfecto y realizó los logros convenientes, en el dispar panorama político de aquellos momentos, dada su disposición y actitud de unión y verdadero servicio al pueblo español en la diversidad de sus idearios políticos, ¿que diremos de todos (98%) los políticos posteriores a D. Adolfo Suárez, de derechas o de izquierdas que nos han venido gobernando hasta ahora, y aún de los que no han llegado a la cumbre del gobierno, pero trepan con uñas y dientes para alcanzar el poder tan deseado?

Como suelo decir, no me fío de ninguno, de muestra los botones del “PP” y del “PSOE” que nos han gobernado, se que alguien tiene que gobernar nuestro país, la pregunta es: ¿cual es el menos malo?, una forma de elegir lamentable.

Los que están nuevos en el panorama político, “Podemos” y “Vox”, extreman sus posturas para combatirse mutuamente, y en medio, los votantes que vamos despertando a cachetadas verbales de sus manipuladores discursos. “Ciudadanos” de centro derecha, también juega sus cartas como los demás, barriendo a favor de sus intereses políticos, y como todos, nombran los intereses sociales solo como demagogia que les den réditos en votos.

Nuestros ideales políticos, rara vez coinciden con los partidos que se apoderaron de sus siglas, se puede sentir ser socialista o comunista, pero los fanatismos y las falsedades de los partidos que esgrimen esos idearios no los practican. En el caso de Vox, se podrá no estar de acuerdo con sus propuestas, pero hemos de reconocer que no engañan a nadie, muestran sus cartas boca arriba, van de frente, y el que los vote saben a que votarán.

Sigo reafirmándome, no me fío de ninguno, se que alguno nos tendrá que gobernar, pero no participaré en esta farsa política y en esta pseudo democracia, en la que solo valemos para ir a votar a unos o otros en las elecciones, solo elegiremos a quien nos engañará y a quien enriqueceremos para los siguientes cuatro años.

jueves, 28 de febrero de 2019

LA ANTÍTESIS


LA ANTÍTESIS
Por
RICHARD PACARD

La tesis argumental de la posmodernidad es el proceso corrosivo y la atomización de la presente civilización, así como el empuje de las naciones occidentales hacia la fragmentación y su disolución. La modernidad se haya en franca crisis como proyecto. Más no se atisba en el horizonte, allí donde el cielo y el mar parecen juntarse, una antítesis superadora del caos que provoca el capitalismo triunfante de finales del siglo XX y principios del XXI. No se esboza un proyecto integrador y unificador que de respuesta a toda la problemática económica, social, política y religiosa del mundo contemporáneo. Por un lado tenemos a una Europa desgastada y cuestionada tanto por la izquierda, como por la izquierda y la derecha populista. Y del otro lado tenemos una España, que si bien podría ser la antítesis al mundo de hoy, se ve amenazada por el estado de las autonomías que promocionan toda clase de nacionalismos. Véase si no el proceso secesionista en Cataluña.

¿Por qué afirmamos que España bien pudiera ser el revulsivo que diera respuesta al complejo desgaste del orden establecido tras la caída de la Unión Soviética y de la modernidad? Una España fragmentada e indiferente ante el acontecer histórico, replegada hacia si misma, encharcada en una corrupción endémica, una clase política rendida a los pies de una Europa de la oligarquía, más una ciudadanía indiferente a los asuntos que más le atañen (salvo algunas honrosas excepciones como la lucha de los taxistas y de los pensionistas. El pecado de estos dos colectivos es que dejaron la lucha antes de tiempo) no sera capaz de levantar un proyecto unificador de un nuevo orden esclarecedor de un mundo y una época que se nos va de las manos.

Y sin embargo, nadie se ha percatado que aún en su debilidad, aún con todos los males que padecemos los españoles, poseemos las potencialidades necesarias para transformar Europa y el mundo. No la Europa capitalista, no la democracia ¿representativa? Ni siquiera la España de hoy. No tenemos nada más que escarbar un poco en nuestro pasado y visualizar nuestra historia, llena de grandeza y gloria. Con fracasos y derrotas, desde luego, pero con valentía y honor, que eso es lo que siempre nos ha caracterizado. Ahí tenemos al Cid con un deseo ferviente de unificar las tierras de Hispania, ahí se haya Don Quijote y Sancho Panza, portoestandartes de desacedores de entuertos y salvaguardas de los más débiles. Podría seguir así y nos quedaríamos cortos.

El ser de izquierdas no nos exonera de nuestra lucha por el bien de España y de los españoles. El patriotismo no esta reñido con los valores que siempre doto a la izquierda de cierta mística, los valores basados en el republicanismo, justicia social y una democracia avanzada, progresista y participativa, la derecha no tiene el monopolio del patriotismo.

La influencia del constitucionalismo español es determinante como fuente inspiradora de otros textos americanos, y sienta las bases de unas nuevas relaciones entre las naciones americanas y de España. Lease al respecto el tema 28 “los regímenes políticos iberoamericanos” de Cayetano Nuñez Rivero en el libro “Introducción al Derecho Político” para comprender la influencia histórica de España en América.

A España le cabe protagonizar el levantamiento de una antítesis superadora de la modernidad y de la estructura capitalista, de la cual es representativa la Unión Europea, en una organización hispanoamericana de ayuda mutua en lo relacionado a la cultura, la política, la economía y que la formen todos los países hispanoamericanos, incluidos algunos colectivos de habla hispana en los Estados Unidos de Norteamérica y que posean como ideario o objetivo el establecimiento de un sistema democrático, avanzado, progresista y participativo, que aparezca en el horizonte como un contrapoder contra el poder establecido es decir: el capitalismo y la democracia representativa y liberal. En esta superestructura a nivel mundial debemos integrar a los países del continente africano que así lo deseen. Su pertenencia como naciones miembros ha de ser voluntaria. Así mismo con otros colectivos que compartan los valores del republicanismo y del progresismo transversal. También hemos de pretender la unificación de Portugal a España.

Estamos obligados moralmente a levantar un discurso superador de una Europa y una España fragmentada, que solamente defienden los privilegios de clase; igualmente hemos de superar todo nacionalismo desintegrador de la nación y de la sociedad. Un discurso -en suma- desintegrador de toda institución liberal e integrador de una sociedad y un estado fuerte, que defienda al débil frente al poderoso.

Un estado fuerte no significa en ningún momento un estado tirano. El estado tendrá que recuperar la misión y los deberes para lo cual fue creado: defender a la sociedad y al más débil de los avatares y circunstancias, así como las posibles amenazas que nos depara la vida. El estado liberal se configura como un estado neutro, espectador de las luchas partidistas y sectoriales que se producen en el seno de una sociedad individualista. Para levantar una antítesis contrario a este estadio de cosas significa superar todo individualismo, toda insolidaridad. Más el individuo cree hacerse un bien así mismo siendo insolidario con la suerte del “otro”, sin pararse a visualizar que esa insolidaridad se produce en una sociedad débil y quebradiza. A la sociedad no les gusta el débil, el pobre, el excluido, ya que asume el discurso de aquellos que apoyan el estado neutro, y por lo consiguiente antimoral. En ningún momento se ha percatado de que tal discurso es el que ha provocado la actual crisis mundial del 2008, para beneficio de una oligarquía que lo que pretende es destruir la democracia e imponer una dictadura tecnocratica y financiera, con la consiguiente anulación de todos sus derechos, para acto seguido empobrecerlos y que muchos que ahora se creen impunes caigan victimas de la próxima crisis mundial. Los ricos y sus empresas tienen la esperanza de que la próxima crisis, aquellos que se han salvado, caigan irreversiblemente.

Existe en dicha tesis un odio clasista hacia los más pobres, a los que habría que dejar morir de hambre por que son inferiores, ya que son unos vagos que se aprovechan de los derechos de la democracia. Cuando es al revés. Este es el discurso del neoliberalismo con la intención de fragmentar y dividir a la sociedad y que esta se deje influenciar para poder esclavizar a la masa de esa misma sociedad. La pobreza no es más que la consecuencia de un sistema político y económico injusto, donde los patricios se llevan la mayoría del bruto del dinero circulante. Por otro lado, los ricos siempre han poseído un sentimiento de culpa, por eso han querido trasmitir ese sentimiento suyo al colectivo, sentimiento artificial para el que no posee grandes fortunas, fomentando de esta manera la lucha de clases, ya que esta siempre beneficia al poder. Divide y vencerás decía Napoleón Bonaparte. Y es que el rico siempre ha poseído esa mala conciencia en su “yo” interior inconscientemente, ya que su fortuna tiene su origen en el expolio y el robo, cuando no en la mentira. Nosotros con nuestros actos y nuestros individualismos, nos hacemos cómplices de aquellos que son nuestros esclavistas. Lo que ansía siempre el poder es un culpable de turco. En la Alemania nazi, el culpable de turco fueron los judíos, los gitanos y los más pobres.

Para ello debe de existir una antítesis que ha de ser superadora de la modernidad; España podría llegar a ser esa antítesis. Pero es solamente un deseo, una utopía, ya que el mundo de hoy tiene visos de agotamiento y cuartamiento, los nacionalismos del interior del estado nación irrumpen con fuerza en muchos países de la Unión Europea, por que son conscientes del agotamiento del proyecto europeo y unificador, pero también es verdad que se han dado cuenta de que tal unificación se haya basada en el dawirnismo social, en la desigualdad y en la incertidumbre, lo cual ha puesto en marcha aquellas fuerzas que han de ser las que destruyen cualquier proyecto, cualquier tiranía, cualquier régimen o sistema.

La antítesis destroza todo lo que es neutro, todo lo que representa el “antiguo régimen” , todo lo que carezca de contenido, ahí se haya precisamente la debilidad de nuestra sociedad, anclada en viejos y nuevos parámetros sociales. También se haya en vacío nuestros valores espirituales y materiales. El neoliberalismo tiene ya visos de agotamiento. Pero esto que nos puede parecer negativo es positivo, se produce un agotamiento de todo el pensamiento occidental, de toda estructura que se conoció hasta ahora. La modernidad ya es la posmodernidad. Cuando un pueblo, una sociedad, una nación o una civilización se autodenomina así misma “posmodernidad”, debemos pensar que esa civilización esta condenada a desaparecer. Ya que todo es cuestionado. El mundo occidental ya no es el portoestandarte de la verdad absoluta. La verdad misma se abre paso a pesar de la gran mentira e hipocresía en la que viven todas las sociedades occidentales. “Todo será revelado” asegura un versículo de las sagradas escrituras. La antítesis tiene el poder de ser como un espejo que nos refleja a nosotros mismos. Y lo que vemos es un hombre sin rostro. Sin alma. Autómata. Vacío.

Habíamos dicho anteriormente en estas páginas que esto todo que hemos narrado hasta ahora, no es en absoluto negativo si no positivo, al fin y al cabo tanto lo negativo como lo positivo no son elementos absolutos, tienen su parte de positividad. ¿Y que tiene de positividad una civilización y una nación que se hayan agotadas y quebradas política y socialmente? Significa que no es posible el fin de la historia, que esta sigue avanzando a pesar de los hombres, o quizás que parte de la problemática del vacío sea al mismo tiempo parte de la misma solución. El vacío se produce por nuestra inaptitud por ayudar al otro, de manera que eso mismo va conformando una mente incapaz de reaccionar ante una amenaza o ante un reto, o un cambio, con lo cual la tiranía se frota las manos por el miedo inoculado en la sociedad. El miedo a lo que nos sobreviene nos paraliza. Pero de repente el mismo contexto social va evolucionando y se crea un proceso que se nos antoja irreversible ante la aparición de la antítesis. Y esta significa que nacen nuevas alternativas y nuevas ideas, las cuales van creando a su vez la base de la impregnación mental por ideas-fuerzas, lo verdaderamente paradogico es que se van creando con las condiciones que crean los mismos tiranos. Por ello a lo largo de la historia siempre se ha dado el caso de que el triunfo de las revoluciones es por que han sido creadas por las mismas condiciones a las que paradogicamente teníamos que sufrir. Digamoslo sin más ambages, el sistema al crear las condiciones para someternos y dominarnos esta cavando su propia tumba. Pero el elemento clave de todo esto, y el objetivo que persigue esta evolución, es también que el colectivo reaccione y apoye la antítesis. El hecho de que alguien escriba este texto y otro receptor que lea este artículo lo apoye, significa que el cambio ya esta de alguna manera consolidándose, si no como se entendería ¿la protesta social del colectivo de los pensionistas y de los taxistas? Es poco, ciertamente, pero decía un sabio chino que todo viaje comienza con un paso.

El colectivo impregnado ya por las ideas-fuerzas progresistas ven la oportunidad de poseer el destino en sus manos y de esa manera conformar la quiebra del ordenamiento constitucional vigente y todo lo que ello representa.

La posible institucionalización de un bloque hispanoamericano que se funde como un bloque político y en una macronación con parlamento, nace de la necesidad de una representación de la misma antítesis al mundo moderno, para constituir una alternativa a la Europa de las oligarquías y al capitalismo. Donde se promueva los valores republicanos y federalistas de una democracia avanzada, progresista, y participativa. Así como para afrontar juntos las amenazas y problemas que nos depare el futuro en todos los ámbitos. De esa forma se conquistara el amanecer de un nuevo paradigma.


BIBLIOGRAFIA. RECOMENDAMOS:

Fuente General de Contenido: Introducción al Derecho Político. (Unidades Didácticas). Universidad Nacional de Educación a Distancia. Dirección: Antonio Torres del Moral. Facultad de Derecho.



P O E S I A

-1-

SÓLO

Sólo naciste,

sólo has de luchar,

sólo has de triunfar o fracasar,

porque solo tú has de morir.


Sólo tú eres en ti mismo,

contigo solo estás

y solo de tu experiencia

te has de aconsejar.


En la vida te has de acompañar,

de las personas al pasar,

pero de nadie te has de guiar,

si a viejo quieres llegar.







Antonio d´Tenerife (1971)
(Escritor y poeta)




jueves, 31 de enero de 2019

LA GRAN MENTIRA DE EUROPA


LA GRAN MENTIRA DE EUROPA

Por

RICHARD PACARD


El mundo esta atravesando una serie de problemas difíciles de resolver, y todos esos problemas han sido causados por nuestras élites, por nuestro modelo de convivencia, por el orden instaurado tras las dos guerras mundiales; ese orden basado en el capitalismo, la democracia representativa, el liberalismo, en el nuevo paradigma de la caída de la Unión Soviética y el ataque a las torres gemelas, es en ese contexto de la superioridad del capitalismo donde se ha propiciado la presente crisis sistémica, tras esto se pone al descubierto la gran mentira en la cual estábamos viviendo. Y en parte seguimos viviendo. La pregunta clave es: ¿Para que se creo la Unión Europa? En gran parte para sostener una mentira, por otro lado por el miedo a que se acabara descubriendo todo el entramado que sostenía las grandes estructuras oligárquicas.

La creación de la Unión Europea tenía como objetivo la superación del estado nacional, creando una entidad supranacional para contrarrestar los desperfectos que la misma oligarquía había causado. Pero para ello había que impulsar un discurso basado en la ilusión por la unificación, había que convencer no tanto a los estados europeos, si no a los ciudadanos. Y durante un periodo largo así fue. Al principio todo ciudadano se consideraba europeo y después naturalmente parte integrante de su propio estado. Pertenecer a la Unión Europea era algo así como un plus, formar parte de una gran nación, ser miembro de un espacio de libertad y democracia, dicha organización era la solución a todos los problemas planteados a nivel mundial. Y esto ha sido el núcleo de la gran mentira.

Según el discurso europeista, la Unión Europea iba a resolver los problemas que nos acucian en la actualidad, estas razones eran de orden ecológico y medio ambiente, la amenaza que emana de los medios de destrucción masiva, el temor a una guerra nuclear, química o biológica, la problemática del tercer mundo, la cual pudiera provocar la reacción de los pueblos pobres contra los pueblos ricos y desarrollados, los riesgos ecológicos producidos por la gran industria, el trafico internacional de sustancias nocivas para nuestra salud, sin olvidarnos, en ningún momento, de la tendencia de las transacciones económicas que escapan al control y superan a los estados nacionales, ya que estas rompen la soberanía nacional, así como su influencia nociva en la economía de un determinado país.

No nos cabe ninguna duda que el verdadero origen de la Unión Europea frente a estos buenos propósitos, no era otro que forjar un mercado único europeo, y que los estados nacionales estuviesen subyugados bajo una única autoridad común, de esa manera se garantiza la libre circulación de los servicios, las mercancías, el capital y los trabajadores; más dicha macroestructura tenía como últimos objetivos la expansión supranacional de los negocios de las grandes élites industriales y financieras. Deslocalizar a los trabajadores en aras a fragmentar la familia, ya que un trabajador aislado en otro país, es más fácil de manipular.

Una de las grandes amenazas que conlleva el pertenecer a la Unión Europea es ir reduciendo lentamente la soberanía nacional en lo económico, en lo político y en lo social, de manera que dicho poder se fuera trasladando paulatinamente a la nueva supraestructura (Unión Europea), conformando unos parlamentos y una clase política, las cuales se convirtiesen en simples marionetas, cipayos del capitalismo global. Crear las condiciones necesarias para que los distintos estados nacionales se doblegaran a un poder totalitario, influyendo en las legislaciones laborales al servicio del coorporativismo mundial.

De esta manera se creo un proceso transnacional, donde las grandes coorporaciones multinacionales, ya no tenían ninguna limitación estatal, ya que todo el entramado técnico, político, social y económico, se encontraba supeditado a las políticas financieras de la Unión Europea. A partir de ese estadio en el proceso de la consecución de la unificación, los estados nacionales se convirtieron en simples marionetas, y algunas ayudas no dependían ya del parlamento, sino de una macroestructura de poder, la cual se encontraba por encima de la voluntad del colectivo europeo, de los estados nacionales y por ende de la propia democracia.

El embrión de la unión europea era pues crear un mercado sin fronteras, una mayor cohesión económica y social, y una política de investigación, según resumía el presidente de la comisión Jacques Délors, claro que esto todo a groso modo pueda parecer muy bonito, pero en la praxis, en suma se trataba de convertir a los pueblos europeos en esclavos del coorporativismo multinacional oligárquico. No hay nada más que ver y observar las políticas laborales emprendidas desde los años ochenta en adelante; más temporalidad, más incertidumbre, más desempleo, más precariedad, y da igual de que color sea el gobierno de turno. No somos en absoluto dueños de nuestro destino. Quien diseña y gobierna Europa es la Unión Europea, es quien implementa las normativas y las condiciones de empleabilidad son las élites representadas por la UE. De esta manera se va larvando a partir de los años noventa el gran escepticismo que surcan los pueblos europeos y que su odio estallara tras la crisis estructural del 2008. La unión europea ni siquiera es un estado, es en realidad un conglomerado y un club cuya única meta es la defensa de los intereses coorporativos a nivel mundial, en otras palabras: del capitalismo. Cuando escribo sobre las élites u oligarquías no me refiero solo ni en absoluto, a la clase adinerada, me refiero también a la clase política europea, y allí están todos, derechas e izquierdas.

El gran sueño de los grandes capitales es un mundo donde puedan traspasar las fronteras, una moneda única, y una democracia cada vez más reducida a la mínima expresión; su fuerza -la fuerza de los grandes capitales- radica en la legislación que esa comunidad europea crea, moldear al mundo a semejanza de sus intereses y sus conveniencias, así de esta forma los estados miembros de esa comunidad acataran la supremacía de las normativas europeas. Toda la macroestructura europeista no es democrática, ya que la democracia les molesta en sumo grado; las elecciones europeas no son más que el barniz y la imagen que la gran estructura quiere dar al conjunto de los colectivos nacionales, para trasladar a los pueblos la imagen falseada de una democracia igualitaria, la única verdad es que la unión europea no deja de ser una organización macroeconómica en defensa de las grandes coorporaciones capitalistas, en suma una estructura de poder, en defensa de una clase, en defensa de unos privilegios y de una superioridad basada en el dinero, en la sangre y en el multipartidismo. Los valores de la revolución francesa han muerto a manos de los eurocratas y las grandes élites. De un absolutismo que basaba su existencia en el derecho divino, hemos pasado a un totalitarismo macroeconómico que basa sus privilegios en la superioridad de su clase social. (Torres del Moral). ¡Pues si que vamos bien!

Por lo que respecta a España en particular; la constitución de 1978 ha dado cobertura jurídica a la integración comunitaria, el mismo texto constitucional reconoce la cesión de varias de sus competencias, inclusive el ejercicio de soberanía a las instancias supranacionales. (art. 93 y art. 96.1 CE 1978).

Tras lo narrado hasta este momento, cabe destacar, que dicha organización denominada “Unión Europea” tiene muchas similitudes con el fascismo de 1933. El fascismo no ha muerto tras su derrota en la segunda guerra mundial, simplemente se ha renovado. De momento, su única arma es el dinero, ¿Pero quien no nos asegura que si vieran en peligro sus propios intereses, no utilizarían ese dinero, para crear un gran partido para someter mediante las armas a quien se opusiera abiertamente a la clase superior oligárquica? De momento, esto no parece factible, por lo menos, a corto y largo plazo, ya que su mayor debilidad, reside precisamente, en esa superioridad mayestetica que aseguran poseer. Aún no son conscientes de que el sistema que tanto preconizan y defienden, es el mismo sistema que esta creando las condiciones necesarias para el triunfo de una revolución. Y ahí estriba -precisamente- la gran paradoja, el mismo sistema sera la tumba de toda la oligarquía. No hay futuro para los reaccionarios, ni para los que se amparan en viejos privilegios y prebendas; el germen de la destrucción de la unión europea esta inscrito en su propia génesis.

En la actualidad en toda Europa se esta reproduciendo el ascenso de la extrema derecha; en esta época se haya con una gran incertidumbre, de ahí el retorno del fascismo, su origen se haya en la presente crisis económica y social y en sus consecuencias más inmediatas, donde es imposible el entendimiento entre las fuerzas políticas, resquebrajandose el edificio y formándose una política de frentes, entre derecha e izquierda. No hay más que leer a Cayetano Nuñez Rivero sobre la evolución histórica de los sistemas políticos de Alemania e Italia, donde se muestra el proceso político de inestabilidad y crisis, de donde surgió el Partido Nacional Socialista y su legalidad. De hecho cabe una simple lectura para comprender que se esta reproduciendo las mismas condiciones que trajeron el triunfo en Alemania al régimen nazi. Una vez más la insensatez de nuestra clase dirigente y de los capitalistas de turno nos llevaran al abismo.

Sin embargo, pese a todo este contexto actual surge de las profundidades del océano, una nueva manera de entender la política, que espero que en la presente situación sirva de contención al auge del fascismo. Aunque no se haya exento de cierto radicalismo, si por radicalismo entendemos el ferviente deseo de transformar el mundo y al hombre. El radicalismo en sí mismo no tiene por que ser violento, puede tratarse de una evolución que impele a los pueblos a seguir adelante e ir en sucesivas fases destruyendo aquello que se opone a la historia, destruyendo aquellas instituciones o sistemas que se oponen al proceso sistémico de la evolución. Se destruye para construir. La radicalidad se forma cuando las instituciones y los sistemas políticos se vuelven tiránicos, por que son radicales los problemas y los retos que nos amenazan. Es cierto, que este todo proceso lleva implícito el eco de las revoluciones, justificadas muchas por el odio que siente el colectivo hacia aquellos que provocan injusticias, desigualdad e incertidumbre. De suerte, que esa ola de la que he hablado en otras ocasiones, la tenemos más cerca que antes. Cuanto más amenazas tengamos y más tribulaciones soportemos, más cerca se haya la ola de arrasarlo todo. Más cerca se haya la solución. Claro que la solución final para los adinerados no sera la misma que para los pobres del mundo. Los cuales llevan soportando las tiranías desde que el hombre es hombre. Cuanto mayor sea la oscuridad, más cerca estará la luz. Cada uno sera responsable en la medida que haya provocado la pobreza y la alineación de los “otros”. La revolución esta aquí materializada por esa gran ola que ya se ve en el horizonte. Sólo nos podremos salvar si no nos oponemos a ella. Ya que será una consecuencia de nuestros actos. Ni sera provocada por el hombre. Si no que ocurrirá a pesar del hombre.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENTDAMOS.

  1. Instituciones políticas de la comunidad europea. Autor/a: María Victoria García-Atance García. Profesora Titular de Derecho Constitucional. (fgc).
  2. Los sistemas políticos Alemán e italiano. Autor: Cayetano Nuñez Rivero. Profesor Titular de Derecho Constitucional. Universidad Nacional de Educación a distancia. Dirección: Antonio Torres del Moral. (fgc).
  3. Tratados fundacionales de París. (CECA) y de Roma (CEE). (fgc).


viernes, 21 de diciembre de 2018

LOS FUNDAMENTOS DE LA DESTRUCTURACIÓN

LOS FUNDAMENTOS DE LA DESESTRUCTURACIÓN

Por

RICHARD PACARD


Todo poder legalmente constituido -incluido todo régimen o sistema político- procede por su misma naturaleza, conformando una legislación que ampare sus derechos, que políticamente tratan de reforzar construyendo algunos privilegios frente a los ataques de la población a la que dicen representar, de dicha forma pueden verse inmunes a ciertos delitos en el desarrollo de sus actividades públicas, de ahí se deriva el hecho de la facilidad con la que incurren en la corrupción en todos los ámbitos de la administración pública. A parte, de algunos privilegios que ostentan aquellos que dicen velar por el bien común y la justicia. A ellos especialmente se les aplica una cotización para cobrar una jubilación de cuatro años -lo que dura una legislatura-, mientras al resto de la población se les exige que tengan cotizados de 15 a 25 años. Y ello representa un agravio comparativo, ademas de otras prebendas y salarios. Todo sistema, toda estructura de poder, todo gobierno, siempre elaborara leyes que proteja a la clase dirigente de la nación y los inmunice de las injusticias o los errores que puedan cometer en el desarrollo de su mandato. No se dan cuenta y el colectivo no es consciente, que el dinero con que juegan son derivados de los impuestos que pagamos, por lo que el verdadero titular de ese capital es el colectivo. Ellos son solamente meros administradores de la riqueza que nosotros creamos. Aquel que va en contra de nuestros intereses, necesidades y derechos, constituye un delito, ya que va en contra de la nación, va en contra de la comunidad nacional, ya sea en delitos económicos y políticos o de cualquier otra naturaleza que así lo estipule la legislación. En nuestro caso la comunidad nacional: ESPAÑA. Y España a la que muchos dicen defender, -de una manera muy curiosa-, a esa España que todos amamos, esos son los que han promovido en el pasado políticas de austeridad y recortes sociales, desahucios, etc. parapetados en antiguos privilegios de clase, son estas las declaraciones en los medios de comunicación de Pablo Iglesias, es el sentir de todos los miembros de podemos, es el sentir de una gran mayoría de ciudadanos. Y la razón les asiste. Pero todos sabemos también, que a veces la razón no es la que triunfa en la vida.

El núcleo del problema que nos aqueja, es que aún vivimos anclados en una sociedad, cuyos parámetros y estructuras son de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Mentalmente nuestra sociedad aún se haya bloqueada por cuestiones históricas, vivimos en el pasado, y ese pasado -no solo a nivel nacional si no a nivel mundial- sigue hipotecando nuestro presente y nuestro futuro. Mostrándonos como el sistema imperante es el más interesado en que las cosas sigan así. Ya que de esa forma siguen amparados en sus viejos privilegios y prebendas. Todo sistema político debe para sobrevivir conformar a la sociedad a su imagen y semejanza, para así dominar, pues de otra manera podría existir la posibilidad (el colectivo) de desarrollar un espíritu crítico, que cuestionara los principios y la legislación del sistema e invertir el mismo, de modo y manera que el colectivo conquistara el poder político, y a partir de ahí la limitación y el control de la legislación o subvertir las normas y los mismos fundamentos, los cuales son el núcleo de todo sistema. Si el colectivo es incapaz -en la actualidad- de aplicar esto que escribo, es por falta de información y la falta de cultura política, base principal para no dejarse engañar por toda clase de estructura de poder.

En el día de hoy existe una gran confusión, ya que tenemos una saturación de información, la mayoría de las veces de contenido parcial, que llega a desestructurar la personalidad del individuo, con el objetivo de acabar con la conciencia social. Es una de las armas que tiene el sistema para imponer la fragmentación, y anular de forma disuasoria toda manera de cooperación. Lo que le interesa al sistema es la competencia, promoviendo en algunos casos la indiferencia, el aislacionismo, la lucha sectorial de unos contra otros, no sintiéndonos solidarios con el “otro”, y ahí precisamente esta nuestra debilidad. Ahora precisamente, es más necesario que nunca, el interrogarse acerca del lugar que ocupamos en una sociedad atomizada y desestructurada.

Es la hegemonía del partido como organización la que prevalece sobre el parlamento, sin embargo, Manzello dice que se ha llegado a la parlamentarización de los mismos, y yo soy de la opinión que el parlamento y el partido viven en una constante simbiosis, ya que el partido dirige la linea política general del mismo, observándose una interacción entre el partido y el grupo parlamentario. El partido como organización de masas, es un ente orgánico y bien estructurado en la cual prevalece el valor de la disciplina interna, pero ello no impide denostar a la organización como desestructuradora de la sociedad en la cual vive, ya que vivimos en un régimen democrático, donde conviven muchos partidos políticos (multipartidismo) o como muchos politologos denominan “Partitocracia”. Esto en cuanto a las virtudes del partido, más como este se haya bien estructurado, es el creador de un estado de opinión entre la ciudadanía, que sea favorable a sus intereses, y conseguir el voto favorable a su representación en el parlamento. Pero puesto que es una estructura de poder, cuya única misión es alcanzar constituir gobierno, y mantenerlo el máximo tiempo posible, tiene unas connotaciones negativas que lo convierten en un grupo de presión, puesto que defiende a una determinada clase social, y por lo mismo excluyente, parcial e intolerante en muchas ocasiones. Estos elementos de desestructuración han de ser superados, en aras a conformar una sociedad interclasista.

La historia se repite automáticamente en innumerables ocasiones y bajo unas condiciones determinadas; los partidos políticos se creen superiores al parlamento y a la ley, y el presente ciclo nos muestra un proceso electoral que marca la inestabilidad política y social del régimen actual, -evidentemente estoy escribiendo sobre el proceso electoral de Andalucia- ya que nos puede servir de referencia. También hemos de constatar la perdida de confianza en la democracia y en sus instituciones, lo cual debería de encender todas las alertas del sistema. Los principales problemas que han llevado a la perdida de confianza del régimen son: la corrupción sistemica, el proceso independentista de Cataluña, el frentismo que se deja notar en derecha e izquierda, la crisis estructural del 2008, la incertidumbre ciudadana frente a una Europa que ampara a las oligarquías imperantes frente al resto de la población. Ante este contexto es lógico un alineamiento a posiciones autoritarias y por lo tanto la irrupción de partidos fascistas en las instituciones democráticas. A partir de ahí, constatamos la repetición histórica del periodo de entreguerras del siglo XX. Desde luego, no hemos aprendido nada.

En cuanto al mantenimiento del poder, de un determinado gobierno, cabe destacar que su pretensión es legitima, -bajo los parámetros del régimen actual- siempre y cuando su origen haya sido la voluntad del “yo” soberano, es decir, el colectivo, pero este a través de las nuevas tecnologías, a parte, de la oposición democrática en el parlamento, ha de hacer oír su voz, y que este sea vinculante ante una moción de censura, en la cual se cuestione la confianza en el gobierno, de un miembro del gobierno o simplemente la linea política de un determinado presidente, el cual si lo pierde habrá de convocar nuevas elecciones, y de esta forma se ahondara más en la democracia.

Solo el pragmatismo de la estructura y de la sociedad británica, pudo entrever la mentira y la estafa que representa Europa y su plan de desestructuración, de ahí se entiende su euroescepticismo y el proceso de Brexit que tiene planteado. Pero ese pragmatismo le ha evitado a lo largo de su historia, procesos revolucionarios, no exentos de fuertes tensiones y enfrentamientos armados: entre Corona, parlamento, jueces, etc., debiendo destacar en la larga evolución del constitucionalismo británico, la inestabilidad política de 1648 a 1689. Más pese a todo ello o precisamente por ello, se ha desarrollado legal e institucionalmente los órganos y derechos actuales. El Brexit por lo tanto es la herramienta que Gran Bretaña utiliza para preservar sus derechos y su forma de ser, pese a sus problemas, que aún a pesar de todo mantiene en pie su dignidad, el respeto por sí mismo, y que no quiere ser marioneta de la oligarquía europea, como le ocurre a España y a otros países. Al plantear la salida de Europa, este nos sirve de ejemplo para no seguir las lineas de austeridad y los modos y costumbres usureras que representan las oligarquías de Europa. Al marcharse del club de los usureros, cuya única meta es empobrecernos, en aras a mantener y aumentar sus cuantiosas fortunas, aunque solo sea a costa del resto de la población, nos señala cual ha de ser la única opción posible frente a la Europa de los mercaderes, que como ya hemos escrito en otro artículo se haya en pleno declive, así como la hegemonía de los Estados Unidos en pleno retroceso, y sin embargo, el nuevo orden mundial lo representa China. Como ya dije anteriormente, una nueva página se abre en la historia completamente en blanco. La anterior ya no nos sirve. Lo que ayer fue, hoy no lo es, lo que hoy es, mañana no lo sera.

El Estado del Bienestar tiene su origen en el nuevo orden mundial que se instauro tras la segunda guerra mundial, la cual transformaría el orden establecido anteriormente, a nivel económico y social. La crisis económica producida por el régimen liberal, ya no daba respuestas a la transformación que se instauro tras la guerra, ni a sus problemas sociales y fue así de esta forma como se impuso un nuevo modelo social y económico en el cual nació el estado intervencionista; ello supuso una concesión del modelo liberal, ya que el fascismo había sido derrotado, tras ello, las grandes organizaciones de trabajadores y los partidos políticos de izquierdas moldearon el orden mundial, ya que la democracia era la que había salido victoriosa de la guerra. De esta manera se impusieron prestaciones sociales y una estructura económica que habría de configurar, lo que se denomino “el estado del bienestar” en lo social, y en lo político y económico “el estado social de derecho”. Este fue el origen del modelo actual, que tras la crisis estructural de 2008 no ha sabido responder a las exigencias planteadas por los procesos históricos puestos en marcha, por la falta de visión y una gran codicia y usura de la oligarquía; dicho proceso no se ha detenido por la crisis, sino que esta la ha activado. En estos momentos hay una gran ola que bajo la superficie, lucha activamente contra el orden establecido, es una fuerza trasversal que no sale en los periódicos, ni en televisiones, ni en ningún medio de comunicación. Que no gustan de la publicidad ni el dinero. Sus miembros aman demasiado su independencia.

No nos dejemos llevar por las pasiones de un lado y otro; si en el “otro” vemos al enemigo, al rival, o al diferente que tenemos que abatir, dicha actitud no nos llevara a buen puerto, sino a una situación de enconamiento y conflictividad difícil de solucionar. Perder todos los derechos y conquistas políticas y sociales que tanto nos costo conseguir. En un proceso así, no gana nadie, pero perdemos todos. Llamo con estas palabras al pacto entre iguales; llamo a la prudencia en nuestras palabras y actitudes, y ser comedidos en los procesos electorales, ya que la imagen que se transparenta es la de una clase política que ha perdido los papeles, y esto provoca un distanciamiento entre el colectivo y la política. No por ser un proceso electoral, justifica que perdamos las formas y la educación. Este ambiente enrarecido, es un elemento más de desestructuración; tenemos que conseguir ver en el “otro” a alguien que nos puede aportar algo, por que toda ideología tiene virtudes y falseamientos. Todos tienen sus puntos blancos y sus negros. Eso no quiere decir, que no nos manifestemos pacifica y ordenadamente, ya que uno de esos derechos en toda democracia, es el derecho a la protesta, pero esta se ha de llevar a cabo respetando la ley, tenemos que encontrar un punto de encuentro, donde todo el mundo sin excepción, pueda defender sus legitimas aspiraciones, ver lo que hay de bueno en toda fuerza política, y que cada uno defienda sus programas. No contestemos a la violencia, con más violencia, al odio con más odio, por que nos estaríamos metiendo en una espiral difícil de salir. Urge pues un gran pacto nacional entre todas las fuerzas políticas, sin excepción de nadie. Y si hay que reformar la constitución de 1978 o operar algunas instituciones, seamos valientes, y encaremos el reto y la posibilidad de formar juntos el futuro, teniendo siempre en nuestro objetivo el bien de España y de los españoles/as. Nuestras miras no han de ser cortoplazistas para ver cuantos votos se saca en las próximas elecciones, ya que provoca cierta indignación en la ciudadanía, cierto distanciamiento. Solo mediante un pacto nacional, será posible alcanzar el futuro. ¿Estará nuestra clase política a la altura? ¿O seguirán dándonos el espectáculo de ver como se enfrentan los unos contra los otros, dejando las formas y la educación a la puerta del parlamento?. Ellos son los que han provocado la desestructuración de España y su fragmentación actual. ¿Los que han provocado todos los problemas estructurales que padecemos, serán los llamados a solucionarlo? Yo lo dudo. ¿Y ustedes que opinan?

BIBLIOGRAFIA. RECOMENDAMOS

  1. El parlamento: Los grupos parlamentarios y juntas de portavoces. Autor: Mª Victoria García-Atange García . Profesora titular de derecho constitucional. Tema 18. F.G.
  2. Il parlamento. Autores: Manzella, A. Il Mulino. Bolonia. 1977. Tema 18. F.G.
  3. Grupi parlamentari. Enciclopedia del Diritto. Tomo XIX. Autor: Rescigno, G. V. 1977. F.G.
  4. Estado de derecho y democracia de partidos. Autor: Torres del Moral, A. Servicio de publicaciones de la Facultad de Derecho. Universidad complutense de Madrid. 1991. F.G.
  5. El sistema político británico. Tema 23. Autor: Cayetano Nuñez Rivero. Profesor titular de derecho constitucional.
  6. Sistema político de Francia y Portugal. Autor: Cayetano Nuñez Rivero. Profesor titular de derecho constitucional. F.G.


Nota de la herramienta. El autor nos dice a través del encono de los procesos electorales, y del conflicto independentista, más los resultados electorales en Andalucia, como estos son elementos desestructuradores de un régimen ya agotado. El tema en sí aún no se ha agotado. Han quedado muchas cosas en el tintero. El autor plantea un pacto a nivel nacional y de estado, donde se recojan todos los temas que verdaderamente importan a la ciudadanía. (Ej: Renta Básica Universal y sin condiciones. Pensiones: las cuales han de ser blindadas por la constitución de 1978. debate sobre la validez o no de las autonomías. La superación del capitalismo. El impacto de la robotización empresarial sobre los empleos y el estado del bienestar. Fomento del cooperativismo como doctrina económica y participación de beneficios, así como obligación de las empresas capitalistas a adoptar el cooperativismo, como modelo de futuro. Estudio de viabilidad de los cursos de formación ocupacionales y que estos no sean obligatorios, si no que sean opcionales. Y que las ayudas sociales no sean dependientes de si asistes a un curso o no. Y que los cursos sigan siendo en el ámbito público, etc.).

viernes, 30 de noviembre de 2018

LA GRAN ESTAFA


LA GRAN ESTAFA

Por

RICHARD PACARD

El 15 de septiembre del año 2008 quebró Lenhman Brothers y con ello se inicio una crisis estructural que desbarato el sistema financiero, que a punto estuvo de acabar con el sistema capitalista. Es cierto, que el sistema capitalista sobrevive a base de crisis cíclicas, más lo ocurrido aquel 15-S del 2008 hizo temblar todo el edificio financiero a nivel internacional. Hasta ese momento todo el mundo creía que el capitalismo era la quinta esencia de la economía; aquella crisis demostró que toda la arquitectura financiera y macro-económica, así como toda la estructura política de Europa y Estados Unidos, pendían de un hilo. La presente crisis iniciada en 2008 no es una crisis coyuntural, una más de las que sufrió el capitalismo, es una crisis sistémica que hizo tambalear los cimientos en los que se hallan asentados todos los fundamentos de la presente civilización: El Capitalismo financiero e industrial. Con ello puso en duda muchos mitos de la posmodernidad. Uno de estos mitos es que se había llegado al fin de la historia, donde tanto el sistema capitalista como su aliado político el liberalismo, representaba el último estadio al que había llegado la humanidad, a partir de ahí, no habría más alternativas ni una supuesta anti-tesis, ya que la humanidad había llegado a su plenitud. Toda la super-estructura perdió la confianza del colectivo en sus instituciones. La historia nunca se cerrara mientras siga existiendo la humanidad, y esta pueda vivir para contarlo.

En realidad ese día fue la prueba material, de que cuanto más complejo sea un sistema, más posibilidades tiene de sufrir un colapso y cuanto más simples sean sus parámetros más capacidad de solución tendrán sus problemas. Las dos imágenes de esta crisis sistémica que simplifican el nuevo paradigma han sido: la primera la de los banqueros llevándose suculentas indemnizaciones, tras venirse abajo sus entidades, y la segunda la de las familias como dejan sus respectivas viviendas, hipotecadas y engañadas por aquellos que han provocado la presente crisis, abocadas sin remedio a la miseria. El libre mercado es el gran protagonista de la recesión del 2008, un libre mercado que ha creado como contravalores fundamentales: la competitividad, la codicia y la falta de escrúpulos a la hora de dejar en la calle a una familia. La presente crisis además de poseer motivaciones financieras densas, complejas e incomprensibles para el ciudadano medio, también se produce por una falta de valores morales y éticos, que vienen siendo el reforzamiento de toda sociedad civilizada.

Todos los que protagonizaron esta gran estafa despiadada, que sin ninguna duda representa el capitalismo financiero, han declarado que el mundo en el cual estamos inmersos es una inmensa mentira, y que estuvimos cerca de un colapso financiero mundial; los ciudadanos nunca han sido conscientes de lo cerca que estuvo el sistema capitalista de ser engullido por su propia avaricia. ¡Otra vez sera! Mientras tanto cabe destacar que el sistema financiero ha sido tocado de muerte. La gran paradoja es que el enemigo del capitalismo, no son los grupos u partidos de extrema derecha o izquierda, ya que ellos mismos son un producto del mismo sistema. El verdadero enemigo del capitalismo es el capitalismo mismo. Es tan absurdamente complejo que en su misma esencia se halla su autodestrucción. Para que este sobreviva necesitaría una antitesis, antaño la constituía la Unión Soviética, ya que le marcaba sus limitaciones, una vez fenecida esta, al no tener rival, el capitalismo es incapaz de ser consciente de sus limitaciones.

De momento, la única salida ha sido la promoción de políticas intervencionistas por parte de los estados, los cuales han rescatado a los bancos y grupos financieros; Estados Unidos estuvo plagado de nacionalizaciones, y en Europa Angela Merkel inicio una política de austeridad, recortes en lo social. Pero, esta historia ya la conocemos. Como siempre, los más vulnerables son los que pagamos los desperfectos que otros provocan. El sistema siempre rescata a los suyos.

La gran estafa consiste en mantenernos endeudados, para de esta forma tenernos sometidos, poseyendo de esta manera nuestras casas, nuestros automóviles, etc., naciones enteras están de esta forma hipotecadas. Como la deuda es impagable tanto para el ciudadano (a nivel particular) ya que aunque no tengamos una hipoteca, no estamos libres de la gran estafa, puesto que crean a su vez necesidades artificiales, dependientes siempre de la gran estructura. Esa vivienda, ese automóvil último modelo, su verdadero amo es el banco. De ahí que en un momento determinado sea el sector financiero, el que se constituye como grupo de presión sobre instituciones o incluso sobre el mismo estado. Nadie tiene tanto poder como el que maneja el sistema; los bancos son la base del sistema capitalista, por lo mismo, son los amos de la clase política y a través de ellos, también nosotros somos colaboradores necesarios de la gran estafa. Ya que participamos con nuestros actos en el mantenimiento de todo el complejo sistema económico. En fin, las victimas de la estafa, son colaboradores de los estafadores. ¡Que gran despropósito! Todos estamos sometidos a este despropósito, esta falta de lógica, nos lleva a carecer de pensamiento perceptivo.

Como el mercado libre se basa únicamente en la sacrosanta competencia, el desequilibrio se institucionaliza, la libertad de precios alienta la codicia y el egoísmo de empresas y individuos, la desigualdad comienza a ser la norma, la armonía en todos los sectores se rompe y finalmente aparece la conflictividad, la cual resquebraja la paz social; debido a la fragmentación de la sociedad en manos de depredadores (bancos, grupos financieros e hipotecarios, etc) aparece la crisis y de esta manera caemos en manos de los voraces hombres de negocios. Somos libres, pero solamente somos libres para endeudarnos y empobrecernos. El libre albedrío solo beneficia a los vampiros del mercado y el caos que se forma nos esclaviza. Esta crisis estructural del 2008 pone de manifiesto las taras del mercado, así como su fracaso como modelo económico a seguir. No urgen grandes reformas. Al capitalismo no se le reforma. Se le destruye.

Europa salvo de la hecatombe a media docena de países, a pesar de que la lógica obligaba a rescatar a los ciudadanos de sus respectivos estados, y por lo mismo a crear una política de regeneración social, económica y política, las autoridades europeos se dedicaron única y exclusivamente a rescatar a los bancos y a los grupos financieros, presionados tanto Europa como Estados Unidos por los grupos de poder que alentaron las políticas de austeridad, reformas estructurales de gran calado y desestructuración social, es decir, resquebrajar el sistema social de ayudas a los más vulnerables y si posible fuera acabar con el estado de bienestar. El único objetivo de la presente crisis sistémica, era configurar el mundo a imagen y semejanza de los contravalores capitalistas; al mismo tiempo el avance inexorable de los extremismos de toda condición, representan la imagen de una Europa resquebrajada, sin horizontes, sin proyecto, fragmentada, la cual no tardara en caer.

Mientras el sistema carece totalmente de capacidad regenerativa, por que si de algo hemos de estar seguros, es de la falta de lógica y de imaginación del capitalismo. Nuestra oligarquía no sabe nada más que inventarse modelos y sobreestructuras complejas para ganar/robar dinero. Toda esta crisis demostró el fracaso de un sistema económico y político, que en estos momentos esta llegando a su fin. La caída o el declive de Europa y el retroceso en el exterior de los Estados Unidos de América, así como el ascenso en el concierto internacional de China, prefiguran la decadencia y muerte de Occidente como referencia a nivel mundial. Cuando caiga Europa lo que se debería esperar es que no nos coja dentro del edificio y nos aplaste. España ha iniciado una salida en el presente contexto internacional, el cual sera referente hacía un sistema progresista en lo social y económico, más valiente ante los retos que indudablemente se avecinan; tiene España en estos momentos dos grandes lideres que representan la izquierda progresista, por un lado Pedro Sánchez (PSOE) por el otro Pablo Iglesias (Podemos). Espero que entre los dos conciten la esperanza de todos aquellos que son vulnerables. Los dos juntos representan todos los valores de una izquierda que vincule a todos aquellos que creemos en una democracia participativa, progresista y avanzada. Ellos por separado no tendrían la suficiente fuerza para establecer un sistema más justo, más solidario, más veraz, ya que los arrinconaría el mismo sistema. En estos momentos dichos timoneles están llamados a abrir las puertas del porvenir, aunque aún son dependientes de las élites europeas. Por que el tiempo se nos esta acabando. Y la gran catástrofe asoma ya en el horizonte. Ya se oye el ruido de la gran marea que asoma con su gran fuerza para arrasarlo todo. Y urge y pronto un cambio mundial.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS:
  • Recesión a lo grande. El 15-S de 2008 fue la versión moderna del “crash” del 29, y sus efectos persisten. Autor: Claudi Pérez. Negocios. Página 2-4. el País, domingo 9 de Septiembre de 2018.
  • Biografía de Claudi Pérez. Claudi Pérez (Reus, Tarragona, 1972). Licenciado en Económicas (Universidad Pompeu Fabra). Ha trabajado en El Periódico de Catalunya, Expansión y EL PAÍS, Barcelona y en Madrid, siguiendo temas de economía internacional, reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del (G-8), y en los últimos tiempos la inacabable crisis financiera, convertida en interminable crisis del euro. Actualmente es corresponsal en Bruselas.
  • Fuente de la Biografía de Claudi Pérez. El PAÍS INTERNACIONAL.

martes, 30 de octubre de 2018

EL DECLIVE DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA


EL DECLIVE DE LA EUROPA CONTEMPORANEA

Por

RICHARD PACARD


A lo largo y ancho de la Europa contemporánea recorre entre sus pueblos un gran escepticismo hacia aquel sueño que una vez hemos tenido en la posibilidad de una gran nación, fue el sueño de lo que se nos vendió como los Estados Unidos de Europa, el sueño de ser el ejemplo para el resto del mundo, del lugar donde la democracia había triunfado en toda su amplitud, donde reinaría la tolerancia, la defensa de las libertades, el respeto al extranjero, la protección de las minorías y el rechazo al autoritarismo y la xenofobia. Pero pasaron muchas cosas en el transcurso de ese tiempo, tiempo de una esperanza truncada pero siempre renovada; dos hitos fundamentales conforman la realidad: el primero de ellos es la caída del muro de Berlin y con ello la Unión Soviética, el cual se había conformado como muro de contención contra la bestia del capitalismo, de ahí el surgimiento de todos nuestros derechos como una concesión del capitalismo ante la amenaza que representaba la Unión Soviética, el porto estandarte de la izquierda había desaparecido y dejado las puertas abiertas a todo tipo de tiranía. El segundo hito fundamental es el ataque del mundo musulmán a las torres gemelas de Nueva York el 11 de Septiembre de 2001. A partir de esos hechos históricos el capitalismo se ve triunfante y vencedor, pero lo que al principio vimos como un sueño prometedor de grandes esperanzas, se convirtió en una pesadilla de la cual aún no hemos despertado. No hay más que leer los dos sendos artículos de Pipa Norris y Jhon Gray, publicados en el País, el domingo, 9 de septiembre de 2018, para entender lo que esta sucediendo en el Reino Unido, y se comprenderá mejor el nuevo paradigma de Europa. El discurso Fascista se va extendiendo complementado con un mercado y una oligarquía, donde los pueblos ya no tienen en lo económico capacidad de decisión, los valores constitucionales están siendo arrinconados ante el poder absoluto del corporativismo multinacional. La única ideología imperante en la actualidad es el corporativismo y el monetarismo, los cuales arrinconan a la democracia. No me extraña que Cataluña se quiera ir de España. Aún así Cataluña se equivoca en irse de España, así como esta se equivoca en seguir en la Unión Europea. ¿Que nos puede aportar Europa como proyecto en común? Desde luego nada ilusionante, si no más antidemocracia, más intolerancia, menos derechos y más autoritarismo y xenofobia. A esto todo se le añade que la gran mentira del sistema pone al descubierto toda la basura que se halla por debajo de las cloacas. La crisis estructural del capitalismo, es al mismo tiempo desestructural -promovida todo ello por la misma oligarquía-. Desestructural para conseguir su única meta: promover políticas de austeridad, de recortes en derechos fundamentales, moldear a los pueblos europeos de modo y manera, que se consiguiera lo mismo que si hubiera una guerra, pero sin los desastres que acarrearía un conflicto bélico, que pudiera destruir el mismo capitalismo. De ese modo implantar una dictadura tecnocrática, para conquistar el poder totalitario.

Una de las consecuencias del declive de Europa es que la presente crisis a puesto de manifiesto las grandes mentiras y los compadreos entre la oligarquía y una clase política rendida a sus pies. De ahí que las viejas etiquetas entre izquierda y derecha vayan desapareciendo y se instituye una revolución transversal, en donde los pobres se niegan a tomar parte en una burocracia y en unos parches que (Bono social y demás ayudas para contrarrestar los precios de la luz) son la antesala de la tiranía. No. Los pobres ya no se creen nada que les ofrezca la clase política, acobardada ante las élites, no creen en Europa, no creen que sean dichas ideologías las que los representen. Europa es un nido de eurocratas, que solo miran por sus intereses, parapetados en el mercado, en sus cuantiosos negocios, en el robo y el fraude, que han dado origen a sus fortunas. La primera medida a implementar sería la revisión a nivel europeo de todas sus fortunas, pero para todo eso se necesitaría una nueva legislación, puesto que la macroeconomía es el enemigo frontal contra toda la sociedad civil. Hay una legislación para los ricos y otra para los pobres. Y ya sabemos quien lleva la mejor parte del pastel. ¿No son motivos suficientes para separarnos de Europa? ¿Que nos puede ofrecer Europa si no una vida dependiente e insulsa del mercado, y esclavizados por la próxima factura, recibo o desahucio? No se puede vivir día a día a golpe de facturas, recibos, desahucios, más facturas, más recibos y más desahucios. Ese es el único horizonte que nos oferta Europa.

Por otro lado, el Fascismo resurge de sus cenizas por todo el continente, la extrema derecha avanza en países como Polonia, Hungría, Italia, Alemania y así podríamos seguir; el caldo de cultivo de estos grupos o partidos es el vacío de proyecto y la incertidumbre de futuro en todos los aspectos y ámbitos de la vida. Cada día somos más dependientes de burocracias y de una ideología tecnocrática que no concibe el progreso tecnológico como instrumento para hacer más fácil la vida, si no al contrario, que sirva de herramienta para endeudar al ciudadano/consumidor, dependiente siempre de una patología enfermiza por el consumo permanente; el perfil del consumidor europeo es el individuo al cual podríamos denominar como “hombre de supermercado”, ya que dicha patología le impele a consumir y a tirar lo consumido para comprar el último objeto que el mercado le dicta desde grandes campañas publicitarias, donde la mentira se institucionaliza para alterar nuestra conciencia, ¿Que es la publicidad constante en televisiones y radios o demás medios, si no un lavado de cerebro? Una mentira repetida muchas veces pasa por una gran verdad. Esto lo saben los psicólogos, los vendedores, las corporaciones multinacionales y todo el conglomerado levantado en torno al único dios al que la posmodernidad rinde pleitesía: el mercado. Esto todo y algunas cosas más es lo que representa Europa. Europa representa lo peor del ser humano e instrumentándolo bien el consumidor se convierte en un esclavo dócil, de ahí que los viejos y siempre nuevos fantasmas del pasado resurgen, como puede ser el avance inexorable del Fascismo. Toda estructura de poder -y Europa lo es- siempre se ha basado en el miedo y en la mentira. De ahí que le interese crear las condiciones apropiadas para establecer la incertidumbre a nivel social, político y económico, de esa forma somos todos más dependientes del poder, de cualquier clase de poder, bien sea público o privado. Y esa es la única verdad inexorable que tenemos que tener en cuenta. Por que si comprendemos todo esto y alcanzamos el conocimiento del contexto, esto puede ser el principio de la solución. Reino Unido nos muestra el camino. Esta gran nación se nos manifiesta como la vanguardia del país que ha comprendido desde el principio, que Europa era una gran mentira y un regalo envenenado. Nadie dijo que fuera fácil, pero es lo que España y otros países deberíamos estar haciendo.

Mientras tanto, nuestros liberales y oligarquías se creen impunes ante el avance de la historia, al juicio inapelable de la misma, ignorando que una página de la historia acaba de darse la vuelta, y otra se abre ante nuestra vista completamente en blanco. El futuro lo escribirá el “Yo” Colectivo; el individualismo y su principal promotor el liberalismo, antiguallas del pasado, habrán desaparecido de la tierra, el capitalismo, a pesar de su poder y de su resistencia, habrá caído igual que la antigua Babilonia. Europa habrá sucumbido ante los vientos que impulsan la marea. Y sera entonces, solo entonces, cuando los pobres, los justos y los limpios de corazón, heredaran la tierra.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS.

  1. La guerra cultural del Brexit. Por Pippa Norris. Es catedrática en el Kennedy School de la Universidad de Harvard y directora y fundadora del Electoral integrity Pojec. Traducción: María Luisa Rodríguez Tapia. El País, domingo 9 de septiembre de 2018. Páginas 2-3.
  2. Más UE es más nacionalismo. Por Jhon Gray. Es catedrático emérito de Pensamiento Europeo en la London School of economics. Traducción: María Luisa Rodríguez Tapia. El País, domingo 9 de septiembre de 2018. Página 4.

viernes, 28 de septiembre de 2018

LA VIRTUD DE LA EJEMPLARIDAD

LA VIRTUD DE LA EJEMPLARIDAD

Por

RICHARD PACARD

Atrás quedan aquellos tiempos en las que el rey asumía el poder de forma plena y absoluta, el monarca era el estado configurándolo de manera personalizada, su voluntad era la ley y este la simbolizaba o representaba. Más la historia se va abriendo paso hacia un proceso imparable donde la sociedad se va haciendo más compleja; el monarca va perdiendo en el camino funciones que antes poseía la misma institución monárquica. El poder se va disolviendo y este da paso aún poder neutro, donde protagoniza el papel de ser el conciliador o arbitro del régimen democrático; la corona es el símbolo de la estabilidad de un determinado régimen político, de hecho, esta por encima de partidos políticos e ideologías, más su superioridad la sigue basando en los vínculos de sangre azul, en los apellidos grandilocuentes y en todo el lujo mayestático que encarna la historia; su orgullo debe su origen a que la clase política es plebeya, nombrados por el pueblo y elegidos por una sociedad a la que consideran plebeya. Pero el monarca -a pesar de su perdida de poder- lo sigue nombrando la historia, de ahí su pretendida soberbia aristocrática, la cual les hacen creer que aún tienen derecho a prevaricar, defraudar a hacienda, o cualquier otro negocio de forma fraudulenta e ilegal. Aún se creen superiores al resto de la sociedad. En realidad son reliquias del pasado que se han insertado en el sistema constitucional para poder sobrevivir.

El monarca es constitucionalmente neutro, ya que no tiene capacidad ninguna de efectividad política o de gobierno; nuestro régimen político se basa en el talante personal del rey, pero en ningún momento de su trabajo o de su labor al frente de los asuntos públicos. Es una figura decorativa.

En muchas ocasiones los monarcas tienen como obstáculo la religión para contraer matrimonio, pero para la aristocracia esto no conlleva ningún problema, puesto que su único objetivo es la persecución de obtener un trono, basta en cambiar la religión, para que dicho matrimonio se efectúe. En su código de conducta prevalece el interés dinástico por encima de la fe religiosa, burlándose de esta forma de los principios morales y éticos, donde los intereses y las conveniencias materiales son superiores a las creencias. Es como si se burlasen de Dios al que algunos dicen profesar. Luego debemos asegurar que su fe no es autentica, ya que solamente profesan una determinada creencia bien por que se la han inculcado, o bien por tradición u etiqueta-es decir, por que es lo establecido socialmente- entre la aristocracia palaciega. Para ellos la religión es como una moda, como un abrigo de visón, que hoy se pone y mañana se quita.

Más no cabe ninguna duda que la monarquía tiene un elemento, que le es característico, de continuidad del presente sistema político, pero dado que la corrupción ha llegado al mismo trono, que existen al mismo tiempo signos de fragmentación nacional (el proceso secesionista de Cataluña) y otros asuntos actuales; la monarquía ha roto con la virtud de ejemplaridad, poniendo al mismo trono en peligro. El monarca ya no esta por encima del devenir político, ni al margen de la lucha partidista, puesto que es parte, ya que lucha por sus intereses macroeconómicos. Ya que forma parte del mismo sistema corrupto y fragmentador, formando una sociedad inorgánica y debilitada, ahora es posible todo elemento perturbador de la sociedad. No hay un limite ético ni moral, luego todo es posible. El rey ha dejado de ser neutro para ser parte en los asuntos de interés de clase. El rey ha dejado de ser arbitro y moderador.

Es importante que la máxima institución de una nación como lo es la corona, pierda en el devenir de la historia, la virtud de la ejemplaridad y por lo tanto la confianza en la persona del rey, que también puede afectar no solamente a las personas e individuos de una dinastía, sino también a la misma institución. Igual que el régimen democrático descansa en un elemento tan subjetivo como la confianza; la monarquía al basarse en el talante del rey, se trueca débil, ya que cualquier evento o acontecimiento puede erosionar el afecto hacia la corona, como el talante y la confianza entran en el terreno de lo sentimental, los pueblos pueden trocar -de hecho así ha ocurrido a lo largo de la historia- tales formas de sentir, de modo que aquellos antiguos afectos y sentimientos se transforman en grandes odios, como si de un enamorado despechado y defraudado se tratase. Y una vez que esto sucede el advenimiento de la república esta servida.

La pregunta que nos hacemos seria entonces: ¿Cual es la forma de estado más perfecta? O dicho de otra manera ¿cual es la forma de estado que se inclina más a propósito para la consecución del bien común y de la justicia? No hay forma perfecta de estado, todas tienen sus inconvenientes, pero todas tienen sus virtudes. La monarquía guiada por un rey, el cual tenga como único objetivo el interés general y la felicidad de su pueblo, trabaje y labore para hacer de la política un servicio a la comunidad nacional, entonces se habrá ganado el amor y la empatia de la sociedad civil. Y sobre todo y por encima de todo, no se podría ver incurso en procesos de corrupción de cualquier tipo, ni mucho menos se le ha de contar con meretrices, cortesanas o demás amantes. Esto todo empobrece a la casa real y a la institución que representan. El buen gobernante, independientemente de la forma de estado que la nación se haya dado a sí misma, ha de poseer en su acervo, templanza, gran capacidad de trabajo, y experiencia que lógicamente le irán proporcionando los años. Lo malo de la monarquía es su carácter aristocrático y arraigado en una educación elitista, defensora de un interés de clase, ello lo convierte en algo desfasado en el tiempo, con el rumbo que ha tomado la evolución histórica de igualación y democratización en todas las áreas de la vida. El futuro no sera monárquico ni aristocrático, sera republicano.

Para nosotros la forma que más se presta a la justicia y al interés general es la república. La virtud republicana toma muchos aspectos y características de la monarquía, pero desecha muchas otras por verlas desfasadas y fuera de época o de contexto histórico.

El vocablo (República) hunde sus raíces en el latín (Res-Publica = cosa publica) es decir, cosa publica, o de todo aquel que ejerce que sirve y defiende los valores de una determinada comunidad. La república representa la colectividad. Y la mejor forma republicana es la presidencialista, donde el magistrado es a la vez presidente del gobierno y jefe de estado, además de comandante en jefe de las fuerzas armadas. El magistrado asume de esta manera todos los poderes y es elegido cada cinco años sin limitación alguna en su reelección, con ello se consigue una cierta estabilidad en la vida política, y solamente bajo ciertos parámetros de excepcionalidad, como la falta de confianza en la persona de la más alta magistratura del estado, podrá poner su cargo a disposición del pueblo. Aunque esto funcionara siempre y cuando la república no sea burguesa, como lo fue en su día la segunda república española de 1931. ¿De que nos serviría en estos momentos de fragmentación secesionista en Cataluña, o en la desestabilización nacional que existe en España, proclamar una república como forma de estado, si esta heredaría todos los vicios de la fragmentación que ya tiene en su seno la monarquía parlamentaria? Seria como si engendrase en su seno la muerte antes de nacer. La forma de estado por si misma no soluciona los problemas, más si tenemos en cuenta que todos los males que padecemos los españoles están originados por una democracia burguesa y liberal, hasta que superemos el sistema demoliberal no serán solucionables ningún problema actual. Por otro lado, el magistrado para acceder a la presidencia ha de ser mayor de cincuenta años y no dejar la república en manos de gente inexperta y falta de principios morales y éticos.

La conducta de la más alta representación de la nación ha de ser intachable, impoluta e incorruptible, no tenemos más que fijarnos en el modelo representativo que ejerce la imagen de Donald Tramp y darle la vuelta como si de un calcetín se tratase y obtendrás la antítesis del
mal gobernante, es decir, todo lo contrario de lo que simboliza Donald Tramp. Este es de lo más antipolítico. Carece totalmente de ideas políticas, de principios, de inteligencia y de comprensión de las situaciones. Es de lo más simplista que hay en el planeta. Actúa arbitrariamente, habla por capricho sin pensar en las consecuencias que ello puede provocar, un personaje así, en Europa seria inadmisible que se presentase a las elecciones, mucho menos que fuera elegido presidente de cualquier nación europea, su formación desaparecería del mapa político por falta de seguimiento. Donald Tramp es el ejemplo y la antítesis de todo lo que representa la ciencia política y de todo lo bueno que debe tener un hombre de estado. ¡Si esto es lo mejor que puede presentar el capitalismo! Evidentemente, el capitalismo tiene los días contados.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS:

1. Perez Serrano, N.: Tratado de derecho político. Madrid. 1978.
2. Loewenstein, C.: Teoría de la constitución. Barcelona. 1976.
3. Torres del Moral, A.: Naturaleza jurídica de los reglamentos parlamentarios. Rev. De la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, n.º 10. monográfico. 1986.
4. Miguel Ángel Revilla. Sin censura. 2018. Espasa Libros, S.L. V. Avda. Diagonal, 662-664. 0834. Barcelona. Capítulo 13. un peligro llamado Trump.

* Por la nazionalización del sector electrico.

* Los pensionistas son el único colectivo que estan demostrando lo que es la lucha política por nuestros derechos. Una lucha permanente hasta alcanzar nuestros últimos objetivos: pensiones dignas y blindadas constitucionalmente y que no dependa del gobierno de turno. ¡Adelante, siempre adelante!