viernes, 30 de noviembre de 2018

LA GRAN ESTAFA


LA GRAN ESTAFA

Por

RICHARD PACARD

El 15 de septiembre del año 2008 quebró Lenhman Brothers y con ello se inicio una crisis estructural que desbarato el sistema financiero, que a punto estuvo de acabar con el sistema capitalista. Es cierto, que el sistema capitalista sobrevive a base de crisis cíclicas, más lo ocurrido aquel 15-S del 2008 hizo temblar todo el edificio financiero a nivel internacional. Hasta ese momento todo el mundo creía que el capitalismo era la quinta esencia de la economía; aquella crisis demostró que toda la arquitectura financiera y macro-económica, así como toda la estructura política de Europa y Estados Unidos, pendían de un hilo. La presente crisis iniciada en 2008 no es una crisis coyuntural, una más de las que sufrió el capitalismo, es una crisis sistémica que hizo tambalear los cimientos en los que se hallan asentados todos los fundamentos de la presente civilización: El Capitalismo financiero e industrial. Con ello puso en duda muchos mitos de la posmodernidad. Uno de estos mitos es que se había llegado al fin de la historia, donde tanto el sistema capitalista como su aliado político el liberalismo, representaba el último estadio al que había llegado la humanidad, a partir de ahí, no habría más alternativas ni una supuesta anti-tesis, ya que la humanidad había llegado a su plenitud. Toda la super-estructura perdió la confianza del colectivo en sus instituciones. La historia nunca se cerrara mientras siga existiendo la humanidad, y esta pueda vivir para contarlo.

En realidad ese día fue la prueba material, de que cuanto más complejo sea un sistema, más posibilidades tiene de sufrir un colapso y cuanto más simples sean sus parámetros más capacidad de solución tendrán sus problemas. Las dos imágenes de esta crisis sistémica que simplifican el nuevo paradigma han sido: la primera la de los banqueros llevándose suculentas indemnizaciones, tras venirse abajo sus entidades, y la segunda la de las familias como dejan sus respectivas viviendas, hipotecadas y engañadas por aquellos que han provocado la presente crisis, abocadas sin remedio a la miseria. El libre mercado es el gran protagonista de la recesión del 2008, un libre mercado que ha creado como contravalores fundamentales: la competitividad, la codicia y la falta de escrúpulos a la hora de dejar en la calle a una familia. La presente crisis además de poseer motivaciones financieras densas, complejas e incomprensibles para el ciudadano medio, también se produce por una falta de valores morales y éticos, que vienen siendo el reforzamiento de toda sociedad civilizada.

Todos los que protagonizaron esta gran estafa despiadada, que sin ninguna duda representa el capitalismo financiero, han declarado que el mundo en el cual estamos inmersos es una inmensa mentira, y que estuvimos cerca de un colapso financiero mundial; los ciudadanos nunca han sido conscientes de lo cerca que estuvo el sistema capitalista de ser engullido por su propia avaricia. ¡Otra vez sera! Mientras tanto cabe destacar que el sistema financiero ha sido tocado de muerte. La gran paradoja es que el enemigo del capitalismo, no son los grupos u partidos de extrema derecha o izquierda, ya que ellos mismos son un producto del mismo sistema. El verdadero enemigo del capitalismo es el capitalismo mismo. Es tan absurdamente complejo que en su misma esencia se halla su autodestrucción. Para que este sobreviva necesitaría una antitesis, antaño la constituía la Unión Soviética, ya que le marcaba sus limitaciones, una vez fenecida esta, al no tener rival, el capitalismo es incapaz de ser consciente de sus limitaciones.

De momento, la única salida ha sido la promoción de políticas intervencionistas por parte de los estados, los cuales han rescatado a los bancos y grupos financieros; Estados Unidos estuvo plagado de nacionalizaciones, y en Europa Angela Merkel inicio una política de austeridad, recortes en lo social. Pero, esta historia ya la conocemos. Como siempre, los más vulnerables son los que pagamos los desperfectos que otros provocan. El sistema siempre rescata a los suyos.

La gran estafa consiste en mantenernos endeudados, para de esta forma tenernos sometidos, poseyendo de esta manera nuestras casas, nuestros automóviles, etc., naciones enteras están de esta forma hipotecadas. Como la deuda es impagable tanto para el ciudadano (a nivel particular) ya que aunque no tengamos una hipoteca, no estamos libres de la gran estafa, puesto que crean a su vez necesidades artificiales, dependientes siempre de la gran estructura. Esa vivienda, ese automóvil último modelo, su verdadero amo es el banco. De ahí que en un momento determinado sea el sector financiero, el que se constituye como grupo de presión sobre instituciones o incluso sobre el mismo estado. Nadie tiene tanto poder como el que maneja el sistema; los bancos son la base del sistema capitalista, por lo mismo, son los amos de la clase política y a través de ellos, también nosotros somos colaboradores necesarios de la gran estafa. Ya que participamos con nuestros actos en el mantenimiento de todo el complejo sistema económico. En fin, las victimas de la estafa, son colaboradores de los estafadores. ¡Que gran despropósito! Todos estamos sometidos a este despropósito, esta falta de lógica, nos lleva a carecer de pensamiento perceptivo.

Como el mercado libre se basa únicamente en la sacrosanta competencia, el desequilibrio se institucionaliza, la libertad de precios alienta la codicia y el egoísmo de empresas y individuos, la desigualdad comienza a ser la norma, la armonía en todos los sectores se rompe y finalmente aparece la conflictividad, la cual resquebraja la paz social; debido a la fragmentación de la sociedad en manos de depredadores (bancos, grupos financieros e hipotecarios, etc) aparece la crisis y de esta manera caemos en manos de los voraces hombres de negocios. Somos libres, pero solamente somos libres para endeudarnos y empobrecernos. El libre albedrío solo beneficia a los vampiros del mercado y el caos que se forma nos esclaviza. Esta crisis estructural del 2008 pone de manifiesto las taras del mercado, así como su fracaso como modelo económico a seguir. No urgen grandes reformas. Al capitalismo no se le reforma. Se le destruye.

Europa salvo de la hecatombe a media docena de países, a pesar de que la lógica obligaba a rescatar a los ciudadanos de sus respectivos estados, y por lo mismo a crear una política de regeneración social, económica y política, las autoridades europeos se dedicaron única y exclusivamente a rescatar a los bancos y a los grupos financieros, presionados tanto Europa como Estados Unidos por los grupos de poder que alentaron las políticas de austeridad, reformas estructurales de gran calado y desestructuración social, es decir, resquebrajar el sistema social de ayudas a los más vulnerables y si posible fuera acabar con el estado de bienestar. El único objetivo de la presente crisis sistémica, era configurar el mundo a imagen y semejanza de los contravalores capitalistas; al mismo tiempo el avance inexorable de los extremismos de toda condición, representan la imagen de una Europa resquebrajada, sin horizontes, sin proyecto, fragmentada, la cual no tardara en caer.

Mientras el sistema carece totalmente de capacidad regenerativa, por que si de algo hemos de estar seguros, es de la falta de lógica y de imaginación del capitalismo. Nuestra oligarquía no sabe nada más que inventarse modelos y sobreestructuras complejas para ganar/robar dinero. Toda esta crisis demostró el fracaso de un sistema económico y político, que en estos momentos esta llegando a su fin. La caída o el declive de Europa y el retroceso en el exterior de los Estados Unidos de América, así como el ascenso en el concierto internacional de China, prefiguran la decadencia y muerte de Occidente como referencia a nivel mundial. Cuando caiga Europa lo que se debería esperar es que no nos coja dentro del edificio y nos aplaste. España ha iniciado una salida en el presente contexto internacional, el cual sera referente hacía un sistema progresista en lo social y económico, más valiente ante los retos que indudablemente se avecinan; tiene España en estos momentos dos grandes lideres que representan la izquierda progresista, por un lado Pedro Sánchez (PSOE) por el otro Pablo Iglesias (Podemos). Espero que entre los dos conciten la esperanza de todos aquellos que son vulnerables. Los dos juntos representan todos los valores de una izquierda que vincule a todos aquellos que creemos en una democracia participativa, progresista y avanzada. Ellos por separado no tendrían la suficiente fuerza para establecer un sistema más justo, más solidario, más veraz, ya que los arrinconaría el mismo sistema. En estos momentos dichos timoneles están llamados a abrir las puertas del porvenir, aunque aún son dependientes de las élites europeas. Por que el tiempo se nos esta acabando. Y la gran catástrofe asoma ya en el horizonte. Ya se oye el ruido de la gran marea que asoma con su gran fuerza para arrasarlo todo. Y urge y pronto un cambio mundial.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS:
  • Recesión a lo grande. El 15-S de 2008 fue la versión moderna del “crash” del 29, y sus efectos persisten. Autor: Claudi Pérez. Negocios. Página 2-4. el País, domingo 9 de Septiembre de 2018.
  • Biografía de Claudi Pérez. Claudi Pérez (Reus, Tarragona, 1972). Licenciado en Económicas (Universidad Pompeu Fabra). Ha trabajado en El Periódico de Catalunya, Expansión y EL PAÍS, Barcelona y en Madrid, siguiendo temas de economía internacional, reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del (G-8), y en los últimos tiempos la inacabable crisis financiera, convertida en interminable crisis del euro. Actualmente es corresponsal en Bruselas.
  • Fuente de la Biografía de Claudi Pérez. El PAÍS INTERNACIONAL.

martes, 30 de octubre de 2018

EL DECLIVE DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA


EL DECLIVE DE LA EUROPA CONTEMPORANEA

Por

RICHARD PACARD


A lo largo y ancho de la Europa contemporánea recorre entre sus pueblos un gran escepticismo hacia aquel sueño que una vez hemos tenido en la posibilidad de una gran nación, fue el sueño de lo que se nos vendió como los Estados Unidos de Europa, el sueño de ser el ejemplo para el resto del mundo, del lugar donde la democracia había triunfado en toda su amplitud, donde reinaría la tolerancia, la defensa de las libertades, el respeto al extranjero, la protección de las minorías y el rechazo al autoritarismo y la xenofobia. Pero pasaron muchas cosas en el transcurso de ese tiempo, tiempo de una esperanza truncada pero siempre renovada; dos hitos fundamentales conforman la realidad: el primero de ellos es la caída del muro de Berlin y con ello la Unión Soviética, el cual se había conformado como muro de contención contra la bestia del capitalismo, de ahí el surgimiento de todos nuestros derechos como una concesión del capitalismo ante la amenaza que representaba la Unión Soviética, el porto estandarte de la izquierda había desaparecido y dejado las puertas abiertas a todo tipo de tiranía. El segundo hito fundamental es el ataque del mundo musulmán a las torres gemelas de Nueva York el 11 de Septiembre de 2001. A partir de esos hechos históricos el capitalismo se ve triunfante y vencedor, pero lo que al principio vimos como un sueño prometedor de grandes esperanzas, se convirtió en una pesadilla de la cual aún no hemos despertado. No hay más que leer los dos sendos artículos de Pipa Norris y Jhon Gray, publicados en el País, el domingo, 9 de septiembre de 2018, para entender lo que esta sucediendo en el Reino Unido, y se comprenderá mejor el nuevo paradigma de Europa. El discurso Fascista se va extendiendo complementado con un mercado y una oligarquía, donde los pueblos ya no tienen en lo económico capacidad de decisión, los valores constitucionales están siendo arrinconados ante el poder absoluto del corporativismo multinacional. La única ideología imperante en la actualidad es el corporativismo y el monetarismo, los cuales arrinconan a la democracia. No me extraña que Cataluña se quiera ir de España. Aún así Cataluña se equivoca en irse de España, así como esta se equivoca en seguir en la Unión Europea. ¿Que nos puede aportar Europa como proyecto en común? Desde luego nada ilusionante, si no más antidemocracia, más intolerancia, menos derechos y más autoritarismo y xenofobia. A esto todo se le añade que la gran mentira del sistema pone al descubierto toda la basura que se halla por debajo de las cloacas. La crisis estructural del capitalismo, es al mismo tiempo desestructural -promovida todo ello por la misma oligarquía-. Desestructural para conseguir su única meta: promover políticas de austeridad, de recortes en derechos fundamentales, moldear a los pueblos europeos de modo y manera, que se consiguiera lo mismo que si hubiera una guerra, pero sin los desastres que acarrearía un conflicto bélico, que pudiera destruir el mismo capitalismo. De ese modo implantar una dictadura tecnocrática, para conquistar el poder totalitario.

Una de las consecuencias del declive de Europa es que la presente crisis a puesto de manifiesto las grandes mentiras y los compadreos entre la oligarquía y una clase política rendida a sus pies. De ahí que las viejas etiquetas entre izquierda y derecha vayan desapareciendo y se instituye una revolución transversal, en donde los pobres se niegan a tomar parte en una burocracia y en unos parches que (Bono social y demás ayudas para contrarrestar los precios de la luz) son la antesala de la tiranía. No. Los pobres ya no se creen nada que les ofrezca la clase política, acobardada ante las élites, no creen en Europa, no creen que sean dichas ideologías las que los representen. Europa es un nido de eurocratas, que solo miran por sus intereses, parapetados en el mercado, en sus cuantiosos negocios, en el robo y el fraude, que han dado origen a sus fortunas. La primera medida a implementar sería la revisión a nivel europeo de todas sus fortunas, pero para todo eso se necesitaría una nueva legislación, puesto que la macroeconomía es el enemigo frontal contra toda la sociedad civil. Hay una legislación para los ricos y otra para los pobres. Y ya sabemos quien lleva la mejor parte del pastel. ¿No son motivos suficientes para separarnos de Europa? ¿Que nos puede ofrecer Europa si no una vida dependiente e insulsa del mercado, y esclavizados por la próxima factura, recibo o desahucio? No se puede vivir día a día a golpe de facturas, recibos, desahucios, más facturas, más recibos y más desahucios. Ese es el único horizonte que nos oferta Europa.

Por otro lado, el Fascismo resurge de sus cenizas por todo el continente, la extrema derecha avanza en países como Polonia, Hungría, Italia, Alemania y así podríamos seguir; el caldo de cultivo de estos grupos o partidos es el vacío de proyecto y la incertidumbre de futuro en todos los aspectos y ámbitos de la vida. Cada día somos más dependientes de burocracias y de una ideología tecnocrática que no concibe el progreso tecnológico como instrumento para hacer más fácil la vida, si no al contrario, que sirva de herramienta para endeudar al ciudadano/consumidor, dependiente siempre de una patología enfermiza por el consumo permanente; el perfil del consumidor europeo es el individuo al cual podríamos denominar como “hombre de supermercado”, ya que dicha patología le impele a consumir y a tirar lo consumido para comprar el último objeto que el mercado le dicta desde grandes campañas publicitarias, donde la mentira se institucionaliza para alterar nuestra conciencia, ¿Que es la publicidad constante en televisiones y radios o demás medios, si no un lavado de cerebro? Una mentira repetida muchas veces pasa por una gran verdad. Esto lo saben los psicólogos, los vendedores, las corporaciones multinacionales y todo el conglomerado levantado en torno al único dios al que la posmodernidad rinde pleitesía: el mercado. Esto todo y algunas cosas más es lo que representa Europa. Europa representa lo peor del ser humano e instrumentándolo bien el consumidor se convierte en un esclavo dócil, de ahí que los viejos y siempre nuevos fantasmas del pasado resurgen, como puede ser el avance inexorable del Fascismo. Toda estructura de poder -y Europa lo es- siempre se ha basado en el miedo y en la mentira. De ahí que le interese crear las condiciones apropiadas para establecer la incertidumbre a nivel social, político y económico, de esa forma somos todos más dependientes del poder, de cualquier clase de poder, bien sea público o privado. Y esa es la única verdad inexorable que tenemos que tener en cuenta. Por que si comprendemos todo esto y alcanzamos el conocimiento del contexto, esto puede ser el principio de la solución. Reino Unido nos muestra el camino. Esta gran nación se nos manifiesta como la vanguardia del país que ha comprendido desde el principio, que Europa era una gran mentira y un regalo envenenado. Nadie dijo que fuera fácil, pero es lo que España y otros países deberíamos estar haciendo.

Mientras tanto, nuestros liberales y oligarquías se creen impunes ante el avance de la historia, al juicio inapelable de la misma, ignorando que una página de la historia acaba de darse la vuelta, y otra se abre ante nuestra vista completamente en blanco. El futuro lo escribirá el “Yo” Colectivo; el individualismo y su principal promotor el liberalismo, antiguallas del pasado, habrán desaparecido de la tierra, el capitalismo, a pesar de su poder y de su resistencia, habrá caído igual que la antigua Babilonia. Europa habrá sucumbido ante los vientos que impulsan la marea. Y sera entonces, solo entonces, cuando los pobres, los justos y los limpios de corazón, heredaran la tierra.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS.

  1. La guerra cultural del Brexit. Por Pippa Norris. Es catedrática en el Kennedy School de la Universidad de Harvard y directora y fundadora del Electoral integrity Pojec. Traducción: María Luisa Rodríguez Tapia. El País, domingo 9 de septiembre de 2018. Páginas 2-3.
  2. Más UE es más nacionalismo. Por Jhon Gray. Es catedrático emérito de Pensamiento Europeo en la London School of economics. Traducción: María Luisa Rodríguez Tapia. El País, domingo 9 de septiembre de 2018. Página 4.

viernes, 28 de septiembre de 2018

LA VIRTUD DE LA EJEMPLARIDAD

LA VIRTUD DE LA EJEMPLARIDAD

Por

RICHARD PACARD

Atrás quedan aquellos tiempos en las que el rey asumía el poder de forma plena y absoluta, el monarca era el estado configurándolo de manera personalizada, su voluntad era la ley y este la simbolizaba o representaba. Más la historia se va abriendo paso hacia un proceso imparable donde la sociedad se va haciendo más compleja; el monarca va perdiendo en el camino funciones que antes poseía la misma institución monárquica. El poder se va disolviendo y este da paso aún poder neutro, donde protagoniza el papel de ser el conciliador o arbitro del régimen democrático; la corona es el símbolo de la estabilidad de un determinado régimen político, de hecho, esta por encima de partidos políticos e ideologías, más su superioridad la sigue basando en los vínculos de sangre azul, en los apellidos grandilocuentes y en todo el lujo mayestático que encarna la historia; su orgullo debe su origen a que la clase política es plebeya, nombrados por el pueblo y elegidos por una sociedad a la que consideran plebeya. Pero el monarca -a pesar de su perdida de poder- lo sigue nombrando la historia, de ahí su pretendida soberbia aristocrática, la cual les hacen creer que aún tienen derecho a prevaricar, defraudar a hacienda, o cualquier otro negocio de forma fraudulenta e ilegal. Aún se creen superiores al resto de la sociedad. En realidad son reliquias del pasado que se han insertado en el sistema constitucional para poder sobrevivir.

El monarca es constitucionalmente neutro, ya que no tiene capacidad ninguna de efectividad política o de gobierno; nuestro régimen político se basa en el talante personal del rey, pero en ningún momento de su trabajo o de su labor al frente de los asuntos públicos. Es una figura decorativa.

En muchas ocasiones los monarcas tienen como obstáculo la religión para contraer matrimonio, pero para la aristocracia esto no conlleva ningún problema, puesto que su único objetivo es la persecución de obtener un trono, basta en cambiar la religión, para que dicho matrimonio se efectúe. En su código de conducta prevalece el interés dinástico por encima de la fe religiosa, burlándose de esta forma de los principios morales y éticos, donde los intereses y las conveniencias materiales son superiores a las creencias. Es como si se burlasen de Dios al que algunos dicen profesar. Luego debemos asegurar que su fe no es autentica, ya que solamente profesan una determinada creencia bien por que se la han inculcado, o bien por tradición u etiqueta-es decir, por que es lo establecido socialmente- entre la aristocracia palaciega. Para ellos la religión es como una moda, como un abrigo de visón, que hoy se pone y mañana se quita.

Más no cabe ninguna duda que la monarquía tiene un elemento, que le es característico, de continuidad del presente sistema político, pero dado que la corrupción ha llegado al mismo trono, que existen al mismo tiempo signos de fragmentación nacional (el proceso secesionista de Cataluña) y otros asuntos actuales; la monarquía ha roto con la virtud de ejemplaridad, poniendo al mismo trono en peligro. El monarca ya no esta por encima del devenir político, ni al margen de la lucha partidista, puesto que es parte, ya que lucha por sus intereses macroeconómicos. Ya que forma parte del mismo sistema corrupto y fragmentador, formando una sociedad inorgánica y debilitada, ahora es posible todo elemento perturbador de la sociedad. No hay un limite ético ni moral, luego todo es posible. El rey ha dejado de ser neutro para ser parte en los asuntos de interés de clase. El rey ha dejado de ser arbitro y moderador.

Es importante que la máxima institución de una nación como lo es la corona, pierda en el devenir de la historia, la virtud de la ejemplaridad y por lo tanto la confianza en la persona del rey, que también puede afectar no solamente a las personas e individuos de una dinastía, sino también a la misma institución. Igual que el régimen democrático descansa en un elemento tan subjetivo como la confianza; la monarquía al basarse en el talante del rey, se trueca débil, ya que cualquier evento o acontecimiento puede erosionar el afecto hacia la corona, como el talante y la confianza entran en el terreno de lo sentimental, los pueblos pueden trocar -de hecho así ha ocurrido a lo largo de la historia- tales formas de sentir, de modo que aquellos antiguos afectos y sentimientos se transforman en grandes odios, como si de un enamorado despechado y defraudado se tratase. Y una vez que esto sucede el advenimiento de la república esta servida.

La pregunta que nos hacemos seria entonces: ¿Cual es la forma de estado más perfecta? O dicho de otra manera ¿cual es la forma de estado que se inclina más a propósito para la consecución del bien común y de la justicia? No hay forma perfecta de estado, todas tienen sus inconvenientes, pero todas tienen sus virtudes. La monarquía guiada por un rey, el cual tenga como único objetivo el interés general y la felicidad de su pueblo, trabaje y labore para hacer de la política un servicio a la comunidad nacional, entonces se habrá ganado el amor y la empatia de la sociedad civil. Y sobre todo y por encima de todo, no se podría ver incurso en procesos de corrupción de cualquier tipo, ni mucho menos se le ha de contar con meretrices, cortesanas o demás amantes. Esto todo empobrece a la casa real y a la institución que representan. El buen gobernante, independientemente de la forma de estado que la nación se haya dado a sí misma, ha de poseer en su acervo, templanza, gran capacidad de trabajo, y experiencia que lógicamente le irán proporcionando los años. Lo malo de la monarquía es su carácter aristocrático y arraigado en una educación elitista, defensora de un interés de clase, ello lo convierte en algo desfasado en el tiempo, con el rumbo que ha tomado la evolución histórica de igualación y democratización en todas las áreas de la vida. El futuro no sera monárquico ni aristocrático, sera republicano.

Para nosotros la forma que más se presta a la justicia y al interés general es la república. La virtud republicana toma muchos aspectos y características de la monarquía, pero desecha muchas otras por verlas desfasadas y fuera de época o de contexto histórico.

El vocablo (República) hunde sus raíces en el latín (Res-Publica = cosa publica) es decir, cosa publica, o de todo aquel que ejerce que sirve y defiende los valores de una determinada comunidad. La república representa la colectividad. Y la mejor forma republicana es la presidencialista, donde el magistrado es a la vez presidente del gobierno y jefe de estado, además de comandante en jefe de las fuerzas armadas. El magistrado asume de esta manera todos los poderes y es elegido cada cinco años sin limitación alguna en su reelección, con ello se consigue una cierta estabilidad en la vida política, y solamente bajo ciertos parámetros de excepcionalidad, como la falta de confianza en la persona de la más alta magistratura del estado, podrá poner su cargo a disposición del pueblo. Aunque esto funcionara siempre y cuando la república no sea burguesa, como lo fue en su día la segunda república española de 1931. ¿De que nos serviría en estos momentos de fragmentación secesionista en Cataluña, o en la desestabilización nacional que existe en España, proclamar una república como forma de estado, si esta heredaría todos los vicios de la fragmentación que ya tiene en su seno la monarquía parlamentaria? Seria como si engendrase en su seno la muerte antes de nacer. La forma de estado por si misma no soluciona los problemas, más si tenemos en cuenta que todos los males que padecemos los españoles están originados por una democracia burguesa y liberal, hasta que superemos el sistema demoliberal no serán solucionables ningún problema actual. Por otro lado, el magistrado para acceder a la presidencia ha de ser mayor de cincuenta años y no dejar la república en manos de gente inexperta y falta de principios morales y éticos.

La conducta de la más alta representación de la nación ha de ser intachable, impoluta e incorruptible, no tenemos más que fijarnos en el modelo representativo que ejerce la imagen de Donald Tramp y darle la vuelta como si de un calcetín se tratase y obtendrás la antítesis del
mal gobernante, es decir, todo lo contrario de lo que simboliza Donald Tramp. Este es de lo más antipolítico. Carece totalmente de ideas políticas, de principios, de inteligencia y de comprensión de las situaciones. Es de lo más simplista que hay en el planeta. Actúa arbitrariamente, habla por capricho sin pensar en las consecuencias que ello puede provocar, un personaje así, en Europa seria inadmisible que se presentase a las elecciones, mucho menos que fuera elegido presidente de cualquier nación europea, su formación desaparecería del mapa político por falta de seguimiento. Donald Tramp es el ejemplo y la antítesis de todo lo que representa la ciencia política y de todo lo bueno que debe tener un hombre de estado. ¡Si esto es lo mejor que puede presentar el capitalismo! Evidentemente, el capitalismo tiene los días contados.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS:

1. Perez Serrano, N.: Tratado de derecho político. Madrid. 1978.
2. Loewenstein, C.: Teoría de la constitución. Barcelona. 1976.
3. Torres del Moral, A.: Naturaleza jurídica de los reglamentos parlamentarios. Rev. De la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, n.º 10. monográfico. 1986.
4. Miguel Ángel Revilla. Sin censura. 2018. Espasa Libros, S.L. V. Avda. Diagonal, 662-664. 0834. Barcelona. Capítulo 13. un peligro llamado Trump.

* Por la nazionalización del sector electrico.

* Los pensionistas son el único colectivo que estan demostrando lo que es la lucha política por nuestros derechos. Una lucha permanente hasta alcanzar nuestros últimos objetivos: pensiones dignas y blindadas constitucionalmente y que no dependa del gobierno de turno. ¡Adelante, siempre adelante!







martes, 28 de agosto de 2018

TIEMPOS DIFICILES


TIEMPOS DIFÍCILES
Por
RICHARD PACARD

No me cabe ninguna duda -y creo que en esto coincido con mucha gente- que estamos inmersos en una gran tribulación de carácter mundial. Son tiempos difíciles de manejar, tiempos de cambio, tiempos de una gran conflictividad social; el sistema en el cual vivimos no tiene la confianza de antaño, la gente ya ha descubierto la gran mentira en la que se basa toda la arquitectura política y social. Todo es cuestionable. Todo se pone en duda. La clase política y la oligarquía financiera han sido descubiertos en sus alianzas y acuerdos para repartirse el pastel, dejando excluidos a la sociedad civil. Ahora somos conscientes de que ellos son los planÍficadores de nuestro empobrecimiento. De nuestra debilidad. De ahí su pretensión de flexibilización del mercado laboral, en un intento de quebrantar la salud de la sociedad. Una sociedad fragmentada e inorgánica, donde ya no existen trabajos o empleos duraderos, ya que su futuro laboral no pasa más allá de 6 meses, provocando una gran incertidumbre, consiguen dominar a la clase trabajadora, empobrecerla y que sea siempre dependiente de las condiciones precarias que el empresariado impone. Es la esclavitud del siglo XXI. ¿Que hace nuestra clase política ante semejante desafuero?. Nada. O dicho de otra forma, no existe voluntad política de crear las condiciones adecuadas para la integración laboral, dejando el libre albedrío a las empresas, para que puedan campar a sus anchas y dominar a la clase trabajadora, de ahí que puedan excluir a los trabajadores mayores de 50 años o menos, sin que ni sindicatos, ni políticos, se les ocurra pensar que tal decisión unilateral es anticonstitucional. Pero ello seria situarse en contra del sistema capitalista.

En este contexto creo que deberíamos incidir en la lucha colectiva como núcleo duro de los cambios estructurales, es el colectivo el que debe manifestar su descontento con la situación general. Es el pueblo como actor principal el que debe manifestar su descontento con la perdida y el quebrantamiento de sus derechos, el que debe marcar el rumbo del progreso, no apoyar de ninguna forma a los que defienden o colaboran con el empobrecimiento y la exclusión social.

Bridget Anderson en su artículo “Estado del bienestar y renta básica universal” dice en su entrevista “Puedes tener un trabajador recogiendo patatas por un euro al lado de otro que en cambio esta encantado porque esto le supone una pequeña salida. Cuando la gente, con toda su buena intención humanitaria, dice “debemos eliminar estos trabajos”, no tienen en cuenta que lo que hacen es sacar estas pequeñas oportunidades”. Es cierto, anularíamos esas pequeñas oportunidades, pero ello no quiere decir que dicho trabajo no sea precario, ni que este, no solo rozando sino que es en si mismo un sistema esclavista. En la antigua Roma y en la misma Grecia solía haber esclavos encantados por su situación, ya que algunos amos eran bondadosos con ellos, pero ello no obvia que fueran esclavos. El hecho de que halla trabajadores que les guste su empleo, ya que esto le procura una pequeña salida y se conforme con su suerte, no anula en sí misma las condiciones draconianas en las que desarrolla su labor. Si queremos combatir esa nueva y vieja forma de esclavitud, ha de ser a través de una política de regulación del mercado, que el empresariado entienda que en el mercado “no todo vale” y que la contratación del trabajador a de ser conforme a esa nueva regulación. De esto se deduce que se tendría que llevar a cabo una política intervencionista para limitar el poder y el abuso de las empresas, frente al trabajador indefenso.

Cuando el gobierno de España declara sin ambages y sin ninguna vergüenza, que España esta saliendo de la crisis, habría que preguntarnos: ¿Quienes se han beneficiado de la presente crisis y por lo mismo quien esta creciendo? Desde luego la clase media no, ya que muchos han sido los recortes que les han alcanzado. ¿Y que decir de los pobres y excluidos sociales? Me niego a decir “en riesgo de pobreza” como afirma el sistema, simplemente son pobres y excluidos sociales. La sociedad se ha ido empobreciendo en los años de crisis estructural; asi pues mucha gente no es capaz de hacer frente a las necesidades básicas como: la bolsa alimentaria, el copago farmacéutico, el recibo de alquiler, comunidad de vecinos y derramas, actividades extraescolares, libros de texto, educación cultural, etc. Este y no otro es el proyecto europeo; una crisis estructural provocada por las élites financieras y políticas, en aras a acabar con el Estado del Bienestar y por el camino con la misma democracia. Es el fascismo que nuevamente reaparece con fuerza y poder, representado en la oligarquía y en el proyecto europeo, de ahí sus políticas de austeridad y sus programas neoliberales de destrucción del tejido de ayudas a los más débiles.

Por otro lado, el Estado del Bienestar se halla estructurado de forma y manera que lo constituyen subsidios, ayudas y rentas condicionadas, con carácter controlador del usuario. Los reglamentos y la burocracia, han sido creados para controlar a una masa de usuarios excluidos socialmente, en pobreza permanente y vitalicia, ya que dicha gente bien organizada podría acabar con el sistema. Entre otras condiciones para tener derecho a disfrutar de estas ayudas o rentas, el usuario esta obligado a participar en los cursos de formación, ya sean de una u otra institución, (municipal, autonómico o central). Todo este entramado burocrático esconde una realidad, el fracaso del sistema para la “inclusión” o la “integración” y tal como se halla estructurado, organizado el mercado, es imposible su integración. Es el mercado el que decide, en un momento concreto, las condiciones por las que se rigen las leyes de oferta y demanda, en donde los más débiles de la sociedad, (pobres y excluidos sociales) no son admitidos. Y si lo son, lo son bajo unas condiciones pauperrimas. El pobre o el excluido social -que para mi son sinónimos- no tienen nada que hacer frente a un sistema laboral donde prima la competencia, como contravalor capitalista, violando en todo momento los derechos humanos. A parte de esto, es como si el mismo sistema reconociera “in situ” su incapacidad para evitar el desempleo crónico y la pobreza permanente; son -sin temor a equivocarnos- síntomas de la dejadez de las instituciones y del estado, que han olvidado su obligación, para las cuales han sido creados, para protegernos de los avatares de la vida y mantener a la sociedad libre de posibles amenazas y tiranías.

No estoy proponiendo con lo que he dicho hasta ahora, la privatización del Estado del Bienestar, pues en mi opinión, este ha constituido una de las grandes conquistas sociales contra la pobreza, además de una defensa en favor de los más desfavorecidos. Y mucho menos su abolición. Hoy se ha convertido -a pesar de sus errores y fracasos- en una de las instituciones claves para la consecución de una democracia avanzada y progresista. Pero hemos de reconocer que se puede mejorar, ya que se halla mediatizada por intereses oligárquicos (los grandes intereses macroeconómicos). Una gran conquista podría ser la institucionalización de la Renta Básica Universal e incondicional, con una reforma integral del Estado del Bienestar. Así mismo, es necesario que siga siendo un espacio público donde nos podamos reconocer, donde la pobreza no represente una tragedia vital, llena de incertidumbre y angustia. Si consiguen este objetivo, abriríamos las puertas a una mutación sin precedentes en la historia universal.

Como hemos afirmado al principio de este texto, el mundo esta pasando por tiempos difíciles de manejar; -sin embargo- no nos cabe ninguna duda que tal situación, llena de angustia y de incertidumbre, nos propone en los próximos diez años la desaparición de muchos empleos innecesarios tras la automatización y robotización de muchas grandes empresas, ello implica muchas amenazas a corto plazo, de muchas transformaciones en el estilo de vida actual. Después de 20 años nada sera como antes. Habrá una gran muchedumbre de desempleados crónicos, por ello, sera más necesaria la Renta Básica Universal sin Condiciones y un Estado del Bienestar, que afronte los retos y las amenazas de un futuro incierto, de ahí que sea necesario una reforma integral de esta institución, si no quieren las élites que este servida una Revolución Mundial. Esto provocara una gran evolución en la historia de la humanidad; su contenido social y político, así como económico, serán transformados y se impondrán otros contenidos, de formas y de estructuras, el mismo pensamiento humano sera transmutado a nivel social e individual. Las presentes estructuras caerán y otras ocuparan su lugar. Estamos viviendo el final del capitalismo, el cual se ira disolviendo en el devenir del siglo XXI. En realidad el presente contexto es una época de transición de una civilización que fenece y otra que se halla implementándose, lentamente pero con paso seguro, se impondrá un nuevo discurso en en el transcurso de este siglo. Un nuevo discurso antropológico y una concepción nueva del hombre.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS:

1. Estado del Bienestar y Renta Básica Universal. Entrevista con Bridget Anderson. Autora: Bridget Anderson. Profesora de migración y ciudadanía e investigadora. Directora del Centro sobre Migración y Sociedad. Universidad de Oxford.

2. Reino Unido: Diez millones de empleos pueden desaparecer en 15 años. Nadie sabe lo que sucederá después. Autor: John Harris.

3. Empobrecerse: El único derecho garantizado. Autor: Rafael Borrás Enseenyat.






viernes, 27 de julio de 2018

LA CONFIANZA EN LA DEMOCRACIA


LA CONFIANZA EN LA DEMOCRACIA
Por
RICHARD PACARD

La democracia y toda la estructura sistémica y política se basa en la confianza. Cuando los electores emiten su papeleta en la urna para la elección de un determinado gobierno, también eligen a sus representantes para el Congreso y el Senado. Más este voto en las urnas jurídicamente no significa un poder real sobre sus representantes legítimos. Al trasladar el voto de la mano del elector a la urna, lo que esta es transfiriendo su soberanía a la del partido y sus representantes. La soberanía nacional termina en el momento de votar. En parte es un cheque en blanco. A partir de ese momento el elemento representante-elector se rompe, y quien se arroga ese poder es el partido. De ahí que el voto no vincule al cumplimiento de las promesas que se hicieron en campaña. Esto le confiere al partido la no vinculación a sus promesas, ya que la soberanía ha sido trasladada al Congreso. Esto le confiere al partido un poder absoluto sobre la nación. Es lo que en ciencia política se denomina Partitocracia, es decir, el gobierno de los partidos.

Nuestra única misión al acudir a las urnas es la elección o selección de un determinado gobierno, para así entregar nuestra soberanía y trasladar ese poder a los partidos, de esta manera obtienen un cierto barniz de legitimidad, desvinculándose de la voluntad del “Yo” Colectivo. ¿Acaso esto no constituye en sí mismo un fraude? Por ello la voluntad del soberano del “Yo” Colectivo queda aquí ilegitimada, y toda autoridad de los deseos y esperanzas de soberanía quedan reducida a cenizas. De esta manera la democracia queda reducida y extinguida a un acto vanal, en una especie de soberanía limitada al acto mismo de la elección, en la cual el ciudadano pierde el derecho de adquisición del mandato imperativo. Esta es la tesis que promovió Lenin del derecho no sólo de elección del “Yo” Colectivo, sino del derecho de revocabilidad en cualquier momento de todos sus representantes sin excepción alguna, es la voluntad del “Yo” Colectivo el que debe prevalecer por encima de las estructuras de cualquier ente, esto y no otra cosa es lo que nosotros denominamos una democracia avanzada, progresista y participativa.

Hemos de abrir los canales de participación directa, en aras a conceder a los ciudadanos potestad legislativa mediante dos herramientas fundamentales en todo régimen que ambicione autodenominarse un sistema democrático: el referendo y la iniciativa popular. Pero no nos olvidemos del hecho asociativo, fundamental para aplicar y desarrollar la voluntad del soberano colectivo. La representatividad de los países demoliberales son una parodia de democracia y de inutilidad, ya que toda su estructura se basa en la mentira. En nuestros días esta forma de concebir una democracia directa, no es en este contexto, ni una ilusión, ni una quimera, puesto que la informática hace posible esta forma técnica de apostar por una democracia avanzada y progresista. La misma sociedad orgánica se reforzara ya que participara y su opinión sera aplicada en la legislación. El poder sera trasferido al “Yo” Colectivo, único protagonista de representación de la nación. El representante sólo actúa por delegación y su opinión carece de validez.

Por lo tanto, se abre la posibilidad técnica de referendo en el futuro, para que de esa manera no se produzca el divorcio existente en la actualidad, entre gobernante y gobernado y el parlamento en sí mismo adquiera una representación más real, más acorde con los intereses y deseos de la sociedad.

Al apostar por una democracia y un parlamento vinculado a los deseos y opiniones del pueblo, este último cobrara protagonismo político, constituyéndose en un poder que disuelva el monopolio del partido; ya que al día de hoy el partido se conforma como un grupo de interés y de clase, fragmentando a la misma sociedad arrogando a sí mismo el papel representativo de la opinión general de una determinada sociedad, para -aunque esa representación general- se materializa en la defensa y el parapeto de la oligarquía capitalista, que perdería todo el poder con la consiguiente perdida de privilegios. El “Yo” soberano se constituye de esta manera en un verdadero contra-poder contra las grandes estructuras y por ello acabaría con todo abuso de poder, ya sea económico o político, formando de esta manera una conciencia social y política en los individuos y una cultura de participación en los asuntos públicos. Nuestros partidos políticos han olvidado la dimensión de herramienta que son para poder dar cauce a las necesidades, deseos, esperanzas e ilusiones que deben representar; en realidad se han convertido en meras herramientas de defensa de sus propios intereses, pues cuando se habla de oligarquía, no me refiero solamente a la oligarquía de tipo económico, sino más bien de igual manera a la de tipo político. Aunque todo poder en sí mismo es una oligarquía, dicho concepto es contrario a la democracia ya que esta idea se supone que lleva implicita la idea de cooperación y de buena distribución de los recursos. De ahi de la existencia de cierta justicia. Los partidos políticos actuales son partidos o organizaciones facciosas que los convierten en grupos de presión.

Todos los partidos políticos tienden a ser entidades u organizaciones cerradas y excluyentes, tendentes en muchos aspectos a evolucionar en algún momento del acontecer historico, hacia el partido único, lo cual puede constituir una amenaza hacia la democracia. Por ello necesitan el contrapeso del ámbito asociativo, de gran trascendencia para conseguir equilibrar la tendencia natural del partido hacia la consecución del poder absoluto. El poder del estado debe estar alejado de grupos de presión o de influencia, los cuales se hallan en la periferia del mismo; para establecer una democracia pura y perfecta, tales grupos y fuerzas extrasociales han de desaparecer por la voluntad del legislador, el cual solamente debe tener como único objetivo la justicia y el bien común. Ninguna otra consideración se tendra en cuenta.

Mientras existan minorías privilegiadas y grupos de presión, las elecciones no seran más que un metodo de selección politíca sin más transcendencia que elegir a un determinado partido o gobierno, pero no tendra efecto ya que la acción política se vera mediatizada por los compromisos de determinadas oligarquías, que solamente ansian el poder y su mantenimiento en él, para ver cumplidos sus intereses y ambiciones. La democracia -en este sentido- esta secuestrada por númerosos intereses partidistas y financieros. El poder económico y político van juntos de la mano. Es la esencia misma del capitalismo. De ahi el origen de la corrupción.

Más en la periferia de la sociedad la participación política, entendida como participación electoral y no real, en este último ámbito suele decrecer el interes por la misma; en este caso crece el abstencionismo como respuesta a la exclusión social. El excluido social es de naturaleza apatica e indiferente, ahogado y golpeado por burocracias limitadoras de ayudas sumergidas bajo un control extenuante rayano en la tiranía. Espero y ansio que las propuestas de una Renta Básica Universal, incondicional y por ello justa y su regulamiento, conduzcan en un futuro cercano a la muerte de la obligación de realizar cursos de formación o empleos de naturaleza precaria, que como decian nuestros padres: “Pan para hoy, hambre para mañana”. Una sociedad en la cual su derecho al trabajo no se extiende más allá de los contratos laborales temporales, fomenta la degradación del mercado laboral y crea la incertidumbre y desinteres por la empresa que lo contrato. La lealtad muere a manos de la codicia del empresariado. El sistema medoliberal entra en una crisis estructural permanente. El primero en resentirse son los salarios, después las ventas, el consumo y finalmente aparece el fantasma de la inflación.

Todos necesitamos a todos. Todos somos eslabones de una misma cadena, pero si uno solo de sus eslabones falla o desaparece, la inestabilidad y la incertidumbre se manifiesta en todo el cuerpo social. Se podría resquebrajar la clase política y el régimen. De todo esto se deduce la consecuencia del desinteres y el abstencionismo activo en la periferia. Más el abstencionismo podría convertirse en una herramienta o un factor político, al decirnos como mucha gente que no acude a las urnas, es por que se produce un descontento con el sistema imperante. Su respuesta al faltar a su derecho a votar solamente significa que no se ve representado en el sistema demoliberal. Es el silencio de los que no tienen voz.

En España hay campañas electorales muy frecuentes (comunidades autonomas, municipales, generales y europeas), pero la mayoria no es consciente de que su suerte personal no mejora, votan por que les dicen que para ser buen ciudadano hay que votar, sin más fundamento ni criterio. Y la gente no pone filtros ni analiza nada votan normalmente al que suponen que va ganar. Ya se que soy consciente del pesimismo que acompañan estas últimas palabras, pero en este asunto habla la experiencia, para votar bien hay que estar formado intelectualmente para ser consciente de cuales son las consecuencias que se sufriran de votar a un partido u otro, de derechas o de izquierdas. Normalmente las derechas siempre votaran a posiciones restrictivas en lo social y en derechos. Las izquierdas siempre fomentaran la justicia social, el progresismo y la defensa de los más necesitados. De los más débiles de la sociedad. Seria estupido el pobre que votara a un partido de derechas, por que seria como darle las llaves a su carcelero, ya que después las tiraria al mar; pues aunque no lo crean hay trabajadores pobres que votan a ideologias de derechas, votando de esta forma a su verdugo, en una especie de loteria macabra. ¿Se puede ser más estupido? La ignorancia es valiente, o podria decirse con un alto grado de inconsciencia colectiva. El pueblo español aún no esta formado para ser mayor de edad.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS:

1. Sartori, G y Sani, G: Polarización, fragmentación y competición en las democracias occidentales. RDP, nº 7. Madrid. 1988.

2. Kelsen, H.: Esencia y valor de la democracia. ED. Cast. Madrid. 1977.

3. Torres del Moral, A.: Composición del Congreso y de los Diputados. RFDUC, nº 2. Monografico. Madrid. 1980.

4. Condorcet: Declaración en la Asamblea Constituyente (1791). “El pueblo me ha enviado no para sostener sus opiniones sino para exponer las mías”.

5. LENIN. Necesidad del mandato imperativo. Decreto 4-XII-1917. “Toda institución electiva o Asamblea sólo puede ser considerada realmente democratica y representante efectiva de la voluntad popular si se reconoce y se aplica el derecho de los electores de revocar a sus elegidos.”


martes, 26 de junio de 2018

LA UNIDAD EN LA DIVERSIDAD. EL ESTADO FEDERAL.

LA UNIDAD EN LA DIVERSIDAD. EL ESTADO FEDERAL Por RICHARD PACARD El estado de las autonomías así como la Constitución de 1978 reconoce una importante autonomía política a las regiones, se inicia de esta forma un proceso de descentralización, que habría de ser el más profundo de Europa, integrando de esta manera dentro de la estructura del estado español a los movimientos nacionalistas incluidos en su territorio. Por parte de las formaciones e ideologías netamente independentistas, conciben la unidad estatal como una negación a sus propias peculiaridades y lo perciben como un ataque a su cultura, tradición e idiosincrasia; el problema territorial en España es que cada región, cada comunidad autónoma, perciben a España como un país invasor, del cual quieren desasirse desde 1978; la Constitución española la ven como un obstáculo que no satisface plenamente las aspiraciones nacionalistas de independencia y libertad. La autonomía ha promovido en muchas ocasiones graves conflictos de independentismo y problemas de secesión, solo hay que recordar el terrorismo de ETA y lo que está sucediendo en Cataluña con el proceso separatista. Pero esta historia viene de lejos, ya que en 1931 la presión del nacionalismo catalán propicia el estado integral español. Cuando llegamos a 1978, los nacionalismos históricos, como el vasco y el catalán fuerzan el estado autonómico de 1978. En este momento el proceso se ha encallado por culpa de los dos interlocutores antagonistas que no están dispuestos a ceder, por lo tanto es imposible algún tipo de dialogo o pacto. A eso sumamos que los colectivos, víctimas de una política gubernamental totalmente neoliberal y conservadora, ha aplicado unas medidas draconianas contra los sectores más débiles de la sociedad. Y esta ha salido a la calle y seguirá saliendo contra todo gobierno sea del color que sea que promueva una política antisocial. El pueblo español ha reivindicado sus aspiraciones desde distintos ámbitos, a una democracia avanzada, progresista y participativa. Por otro lado, el estado de las autonomías ha fracasado en su objetivo de descentralización, y ha disparado la deuda cuantiosa en despilfarros y clientelismo político, promoviendo a los amigos de la estructura financiera y empresarial. Es el nuevo caciquismo del siglo XX. Y no ha solucionado el problema del secesionismo, ni la burocracia administrativa, que ahoga y seguirá ahogando al ciudadano con papeles y más papeles. No cabe ninguna duda que el problema secesionista en España es recurrente; más es mi opinión que lo que hace falta en este caso como en otros, es un llamamiento a la sensatez y a la razón. Creemos que lo que nos hace falta es bajar la tensión política, pero bajar dicha tensión no quiere decir dejar de salir a la calle para desbaratar al gobierno antisocial, al contrario, hemos de seguir luchando por la Justicia, el Honor y la Verdad, ya que estos valores deben incardinar nuestros esfuerzos y sacrificios en aras al bien común. Es necesario el establecimiento de un pacto de estado en el cual todas las fuerzas políticas, tanto de derechas como de izquierdas, nacionalistas o constitucionalistas, aborden y debatan aquellos temas que sean importantes para la cohesión del estado y de la sociedad. Los temas capitales y fundamentales son: las pensiones, la renta básica universal, y el problema territorial. Y todo ello que se integre en la Carta Magna. Si ello significa la reforma de la Constitución, que así sea. La vida es cambio, mutación. Y la política habrá de adaptarla al ritmo que nos obligan los tiempos y las necesidades. Nosotros opinamos que sería necesaria y coherente con una democracia avanzada, progresista y participativa, el establecimiento de una profundización en la creación del Estado Federal como arquitectura para la solución de los conflictos secesionistas. No voy a analizar en este artículo cual sería la configuración de tal estado, pero no me cabe ninguna duda, que superaría el anquilosado sistema autonómico, y pondría fin al radicalismo secesionista y aportaría una racionalización a la vida pública. Debemos articular una forma territorial que acoja las aspiraciones y los sentimientos de los distintos factores diferenciales, que cada región contiene en su seno, ya que para alcanzar dicho objetivo no es necesario la autodeterminación de los pueblos, si no un poco de cordura y razón. En el mundo de hoy tan confuso y con tanta incertidumbre, además de la desestructuración de la sociedad burguesa contemporánea, ante un proyecto Europeo fracasado, no nos cabe duda, que es necesario una unidad superior frente a los retos que nos amenazan y nos acechan en el futuro más cercano. Ya que no se trata en esta coyuntura de romper España, ni nadie en su sano juicio lo debería de pretender, sino más bien adaptar esta a una nueva época que se cierra y otra que ineludiblemente se abre. Pero ha de ser todos juntos, nadie por separado podría sobrevivir ante un mundo tan encanallado, tan basado únicamente en el mercado, en el monetarismo. Se trata en suma de organizar una convivencia basada en la unidad en la diversidad. Cuando en una sociedad no se hallan garantizados los derechos, ello es síntoma ineludible de que está en peligro la misma esencia de la democracia, la validez de su constitución y el mismo Pacto Social que le dio origen y sustento. Es entonces cuando se encienden todas las alarmas sistémicas y la misma sociedad aletargada y dormida, debería despertar para socavar la pretensión de acabar con los cimientos base de toda democracia. En muy pocos años la democracia se convertiría en una autocracia, es decir, en una dictadura, el poder de un hombre y un partido ejercerían el poder absoluto. BIBLIOGRAFIA. RECOMENDAMOS: 1. García Pelayo, M.: Derecho constitucional comparado. CEC. Madrid. 1984. 2. Torres del Moral, A.: Estado de derecho y democracia de partidos. Servicio de Publicaciones de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense. Madrid. 1991. 3. Artículo 16 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. “Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada ni la separación de poderes establecida, carece de Constitución”. 4. Aragón Reyes, M.: Dos estudios sobre la Monarquía Parlamentaria en la Constitución Española. CIVITAS. Madrid. 1993.

sábado, 26 de mayo de 2018

LAS DISGREGACIONES DE LA CONSTITUCIÓN DE 1978

LAS DISGREGACIONES DE LA CONSTITUCION DE 1978 Por RICHARD PACARD El edificio construido a partir de la constitución de 1978, que formula e instituye el estado social y democrático de derecho, así como su entramado y contenido, contraponiéndolo con la realidad de estos cuarenta años, dejando aparte los escenarios políticos, sociales y económicos en determinadas situaciones o hechos que llegaron a convulsionar la vida nacional; englobando el balance histórico de estas cuatro décadas, enumerando la investigación y el análisis que derivan de su aplicación, independientemente del color de cada gobierno: ¿Cuál es el resultado final de estos cuarenta años? ¿Ha habido algún avance social, económico y político en la estabilidad como país y nación? Es decir, ¿Ha existido un proyecto de nación? ¿Se ha avanzado en derechos laborales o se ha producido una involución? ¿Se ha cumplido en todos los ámbitos la Carta Magna? El resumen a estos interrogantes se podrían contestar en una sola respuesta: Durante estos cuarenta años de democracia se ha producido una involución en todos los ámbitos y niveles de la vida nacional. El estado social y democrático de derecho y sus instituciones, que garantizan el cumplimiento del estado de bienestar, no actúan unitariamente, si no de manera fragmentaria de forma que se obstaculizan en base a una hipotrofia de burocracia y normativas que nunca llegan a cumplir sus objetivos. La constitución de 1978 se halla totalmente agrietada por su incumplimiento, por su imperfección a la hora de coincidir intereses contrapuestos por encima de las necesidades nacionales, más los intereses de estado, de hacer todo lo posible para que el régimen democrático no sea pervertido y modelado o demolido; percibiendo en diversas ocasiones como el mismo edificio y su estructura se tambalean tras las convulsiones económicas y sociales. En un régimen construido con estos cimientos tan débiles, se nos antoja harto difícil la paz social. Nuestra constitución no expresa la totalidad de las aspiraciones como nación, ni siquiera expresa la realidad de la democracia avanzada a la que aspiramos y deseamos, transformándose este estado en una estructura al servicio de la oligarquía imperante; urge pues su reforma para superar viejos antagonismos, sobre todo el problema territorial, encauzándolo en una nueva estructura donde puedan convivir las distintas sensibilidades (estado federal). Tenemos que mirar al horizonte, bajo la amenaza de convertirnos en estatuas de sal. Con valentía, sin miedo y mirando al futuro. Se perciben en el análisis político las praxis políticas habituales; cada grupo, cada partido, interpreta el texto constitucional bajo la influencia de su ideología e incluso de la estrategia a seguir en cada momento, pervirtiendo de esta forma la constitución y su articulado, vaciándolo, complementándolo con numerosas disgregaciones que lo alejan de la realidad política, en aras a la anulación del estado de derecho, constituyendo para el régimen una amenaza para su supervivencia. Lo que sucede en el acontecer diario de un régimen o de un sistema político, es que se falsea en muchas ocasiones el espíritu mismo de la constitución, divorciándose de lo que ocurre en el devenir diario y lo que declara el texto constitucional, en una palabra, se incumple totalmente el texto constitucional en el ámbito de los grandes principios constitucionales y este se convierte en papel mojado. La creencia liberal de que la sociedad es autónoma y autoequilibrada, es una concepción totalmente distorsionada de la realidad, ya que el individuo es influido por fuerzas externas que lo superan, ajenas totalmente a su voluntad; fuerzas que operan en su centro derivadas de movimientos y de operaciones o elementos que derivan de la propia Psicología colectiva y subyacente a cada individuo, en definitiva son las condiciones sociales las que influyen en su comportamiento ordinario, limitando dichas fuerzas la libertad del individuo, creándose de esta manera una paradoja, en la cual el (individuo/masa) queda desprovisto de toda defensa frente al estado, frente al mercado, frente al poder, a toda clase de poder; más se percibe una disgregación de la praxis, ya que esto todo ocurre cuando se ha fabricado por una operación de ingeniería política, al hombre de supermercado, desintegrándose de dicha forma a la persona. Sin embargo, a pesar de todo esto, el individuo en sí mismo no es capaz de desarrollar una conciencia de esclavo, ya que recibe la información de que es libre, y por lo mismo no cuestiona nunca el sistema, carecen de espíritu crítico y de descernimiento. Por eso la masa siempre necesita un líder o un grupo donde sustentarse. El estado liberal se halla cercado y amenazado por innumerables problemas que él mismo ha suscitado, la masa comienza a moverse y a comprender que solamente en el colectivo esta su fuerza, pero aún nos queda mucho trecho para que llegue a la comprensión de sí mismo como individuo y a desarrollar un nuevo ser. Un nuevo hombre. La masa debe ser educada y formada en el derecho a la protesta, derecho de reivindicación frente aquello que se le quiere quitar, sustraer y robar, para que no emerja un mundo sin derechos, por un sistema triunfante y sin alternativas. Pero he aquí, que el mismo éxito del sistema es a la vez la misma defunción del mismo. El sistema liberal y su forma de concebir la vida y la política pueden llegar a su fin, si esa marea llegara en algún momento a su plenitud, pero me temo que aún falta un poco de tiempo. La marea debe de ser creciente y extensiva a otros colectivos: (desempleados de larga duración, trabajadores con condiciones precarias, la renta básica universal y sin condiciones, etc.) es entonces cuando la marea adquirirá su fuerza y su plenitud, para ello hay que ser valientes, constantes en la lucha, perseverantes en los objetivos, no cejar frente a los obstáculos que nos impongan y sobre todo no dejarse llevar por los globos sondas, por la desinformación, en suma: Por la mentira. En cuanto a los derechos constitucionales, así como aquellos que nos afectan al estado del bienestar, de manera siempre coyuntural, condicional y burocrático hasta la extenuación, no cabe duda que es imperfecto y que limita en grado sumo la libertad del individuo y de la persona en su realización como tal. No le aportan nada ni en lo social ni en la inclusión, por ello se hace imprescindible la implantación de la renta básica universal, la cual viene a solucionar todo el entramado burocrático. Y sustituir la normativa de control del poder sobre la gente sin recursos, dejando vivir desahogadamente y quizás por primera vez en la historia de la humanidad, las tornas se inviertan y se camine al máximo ideal de la democracia: el establecimiento del derecho a una renta básica incondicional y vitalicia, que abra a su paso nuevas expectativas a la consecución de la igualdad, la erradicación de la pobreza en todos sus niveles, además de derivarse otras consecuencias sociales y políticas. La disgregación constitucional y su incumplimiento se viene efectuando desde el comienzo mismo de la transición de la dictadura hacia la democracia; pero es en el periodo comprendido entre el año 1982 al 1995, cuando se implementa la modernización de la economía española, cuando se liberalizan los mercados, así como la privatización de las empresas publicas y los bancos, y se produce en esta etapa la flexibilización del mercado laboral, abriendo las puertas a la aparición de altos índices de desempleo y grandes cuotas de empleo precario y temporal; a partir de ese momento las reglas y las normas las dictaran las grandes y medianas empresas, así como las condiciones de trabajo, en un hábil proceso de ingeniería social, que tiene como objetivo primordial empobrecer a la población, en aras a conseguir una masa de trabajadores dependientes de un salario y de unas condiciones de supervivencia, con unas leyes draconianas y faltas de toda conciencia social. El contexto económico y social había creado las condiciones perfectas para la apertura hacia Europa. España ofrecía al mercado europeo las condiciones idóneas para las grandes corporaciones multinacionales. Una sociedad desestructurada en la ética privada y en la moral pública, fomentando la corrupción en todos los niveles de la administración; por otro lado, se iniciaba el declive de la industria nacional, promoviendo con ello la desnacionalización de la economía, y produciéndose a su vez el crecimiento y la influencia política y social del capital de propiedad extranjera. Más el resquebrajamiento y el seguimiento de las directrices europeas por los distintos gobiernos. Al comparecer una sociedad espiritualmente debilitada y sin referente moral alguno, el caldo de cultivo de la crisis económica, política y social actual estaba servida. Es entonces cuando el estado se vuelve intervencionista, para evitar los desastres producidos por las corporaciones financieras y todo el entramado sistémico, y de paso subvenciono y rescato al capital privado, incluyendo a las grandes multinacionales extranjeras. La calidad de vida social se halla fuertemente atomizado, el sentido de cooperación y de compromiso comunitario disuelto, la insolidaridad y el individualismo, como contravalores sociales, atomizan y fragmentan a una sociedad cada vez más dependiente del mercado. La supremacía del mercado fomenta los lazos entre los negocios privados y del estado, ello a su vez produce el triunfo de los contravalores capitalistas dentro de la clase política y financiera, entre otros, la corrupción a gran escala impregna el sistema, ya que todos viven de la existencia del capitalismo inmoral y sin restricciones en lo que al monetarismo se refiere, y ello provoca a su vez el divorcio entre la clase política, sus instituciones y su manera de ser y de estar, el ciudadano pierde todo el interés por lo colectivo. Se vuelve indiferente. El pueblo se equivoca, ya que en el colectivo nacional, es decir, en el “Yo” colectivo se halla precisamente la fuerza del pueblo. España ha sido un ejemplo: el 8 de Marzo de 2018. Por la dignidad salarial de las mujeres. Más tarde por las pensiones, ahora por la manada… y así… espero que sigan… cierto es que reaccionaron tarde…. Pero mejor tarde que nunca. La democracia surgida tras la dictadura franquista se ha vuelto vulnerable, ya que existen en la misma tensiones sectoriales que provocan grandes desequilibrios en el poder instituido y dentro de la misma sociedad, el estado liberal choca contra las demandas de un pueblo subordinado al poder absoluto del estado, frente a los particularismos de una sociedad que se ve alienada frente a un estado que protege en todo momento a la oligarquía imperante. El deseo de la clase dominante es en todo momento controlarlo todo, dado que sus objetivos prioritarios es la privatización de todo, para de paso aniquilar la misma democracia que se opone al poder absoluto. En realidad la misma democracia se va revistiendo en cada momento, de signos de autoritarismo, lo cual acabara en una dictadura económica-financiera, arrasando con todos los derechos fundamentales prescritos en la constitución de 1978. La única posibilidad de evitar el triunfo del nuevo y siempre viejo Fascismo, es la masa constituida como frente de contrapoder, el colectivo frente a los particularismos oligárquicos, la justicia frente al arbitrio o al capricho. Sin embargo, hemos de aplaudir las extensas manifestaciones en la vida pública, que se han llevado a cabo a lo largo y ancho del territorio nacional, en distintos ámbitos, manifestaciones por distintos intereses, pero que coinciden en un corto periodo de tiempo, manifestando de hecho la incapacidad de un gobierno que se halla divorciado del pueblo soberano, traicionando con ello a aquello que dicen defender: España. Pese a este triunfo del “Yo” colectivo, hemos de seguir en la lucha sin dar ni un solo paso atrás. Ningún gobierno debe seguir gobernando de espaldas a las distintas reivindicaciones nacionales, por lo mismo debería dimitir en bloque y dejar que el soberano alzara su voz. Más el próximo gobierno surgido de la voluntad del pueblo ha de comprender que la lucha por la justicia social no cejara, a no ser que las distintas reivindicaciones que se han puesto de manifiesto sean cumplidas, si no quiere volver caer en el odio del pueblo hacia su gobierno, pues igual que lo han elegido, lo pueden volver a echar del poder. Esta es la gran virtud de toda democracia. Biblioteca: Recomendamos: 1. El informe Petras. Difunde la Idea. www.cgt.es/biblioteca. 2. Estado de derecho y sociedad democrática. E. Díaz. Taurus ediciones, S.A. 8º edición. (Revisadas). Madrid. 1981. 3. Derecho constitucional e instituciones políticas. Burdeau, G. ed. Cast. 1981. 4. Estudio sobre las libertades. R. Sánchez Ferriz, R. tirant lo Blanch. Derecho. Valencia. 1989. 5. Polibio. 6. El contrato social. J. J. Rousseu. 7. Teoría de la constitución. Lowestein, Carl. 1979. 8. 17 de Mayo día das letras galegas. Rosalía de Castro. Nacida en Santiago de Compostela en Padrón en 1837 y fallece en 1885. Escritora gallega, figura destacada del renacimiento literario gallego del siglo XIX. En 1863 apareció una edición de 50 ejemplares de breve volumen de poesías titulado A MI MADRE, en la que su obra alcanza por primera vez un tono personal en que queda al descubierto lo que luego ha de ser su tema clave: la soledad y el dolor de vivir. En sus características sobresalen la reivindicación patriótica, la denuncia social, una voz de protesta y afirmación que incluso a veces rebasa la intención de la autora. Bibliografía sobre Rosalía de Castro. Tirrell, M. P.: la mística de la saudade. Madrid, 1951. Rof Carballo, J., y otros: siete ensayos sobre Rosalía, Vigo, 1952. Naya , J.: Inéditos de Rosalía, Santiago de Compostela, 1953. Carballo Calero, R.: Contribución ao estudo das fontes literarias de Rosalía, Lugo, 1959; Historia da literatura galega contemporánea, Vigo, 1962. Costa Clavell, J.: Rosalía de Castro, Barcelona, 1967.