martes, 28 de agosto de 2018

TIEMPOS DIFICILES


TIEMPOS DIFÍCILES
Por
RICHARD PACARD

No me cabe ninguna duda -y creo que en esto coincido con mucha gente- que estamos inmersos en una gran tribulación de carácter mundial. Son tiempos difíciles de manejar, tiempos de cambio, tiempos de una gran conflictividad social; el sistema en el cual vivimos no tiene la confianza de antaño, la gente ya ha descubierto la gran mentira en la que se basa toda la arquitectura política y social. Todo es cuestionable. Todo se pone en duda. La clase política y la oligarquía financiera han sido descubiertos en sus alianzas y acuerdos para repartirse el pastel, dejando excluidos a la sociedad civil. Ahora somos conscientes de que ellos son los planÍficadores de nuestro empobrecimiento. De nuestra debilidad. De ahí su pretensión de flexibilización del mercado laboral, en un intento de quebrantar la salud de la sociedad. Una sociedad fragmentada e inorgánica, donde ya no existen trabajos o empleos duraderos, ya que su futuro laboral no pasa más allá de 6 meses, provocando una gran incertidumbre, consiguen dominar a la clase trabajadora, empobrecerla y que sea siempre dependiente de las condiciones precarias que el empresariado impone. Es la esclavitud del siglo XXI. ¿Que hace nuestra clase política ante semejante desafuero?. Nada. O dicho de otra forma, no existe voluntad política de crear las condiciones adecuadas para la integración laboral, dejando el libre albedrío a las empresas, para que puedan campar a sus anchas y dominar a la clase trabajadora, de ahí que puedan excluir a los trabajadores mayores de 50 años o menos, sin que ni sindicatos, ni políticos, se les ocurra pensar que tal decisión unilateral es anticonstitucional. Pero ello seria situarse en contra del sistema capitalista.

En este contexto creo que deberíamos incidir en la lucha colectiva como núcleo duro de los cambios estructurales, es el colectivo el que debe manifestar su descontento con la situación general. Es el pueblo como actor principal el que debe manifestar su descontento con la perdida y el quebrantamiento de sus derechos, el que debe marcar el rumbo del progreso, no apoyar de ninguna forma a los que defienden o colaboran con el empobrecimiento y la exclusión social.

Bridget Anderson en su artículo “Estado del bienestar y renta básica universal” dice en su entrevista “Puedes tener un trabajador recogiendo patatas por un euro al lado de otro que en cambio esta encantado porque esto le supone una pequeña salida. Cuando la gente, con toda su buena intención humanitaria, dice “debemos eliminar estos trabajos”, no tienen en cuenta que lo que hacen es sacar estas pequeñas oportunidades”. Es cierto, anularíamos esas pequeñas oportunidades, pero ello no quiere decir que dicho trabajo no sea precario, ni que este, no solo rozando sino que es en si mismo un sistema esclavista. En la antigua Roma y en la misma Grecia solía haber esclavos encantados por su situación, ya que algunos amos eran bondadosos con ellos, pero ello no obvia que fueran esclavos. El hecho de que halla trabajadores que les guste su empleo, ya que esto le procura una pequeña salida y se conforme con su suerte, no anula en sí misma las condiciones draconianas en las que desarrolla su labor. Si queremos combatir esa nueva y vieja forma de esclavitud, ha de ser a través de una política de regulación del mercado, que el empresariado entienda que en el mercado “no todo vale” y que la contratación del trabajador a de ser conforme a esa nueva regulación. De esto se deduce que se tendría que llevar a cabo una política intervencionista para limitar el poder y el abuso de las empresas, frente al trabajador indefenso.

Cuando el gobierno de España declara sin ambages y sin ninguna vergüenza, que España esta saliendo de la crisis, habría que preguntarnos: ¿Quienes se han beneficiado de la presente crisis y por lo mismo quien esta creciendo? Desde luego la clase media no, ya que muchos han sido los recortes que les han alcanzado. ¿Y que decir de los pobres y excluidos sociales? Me niego a decir “en riesgo de pobreza” como afirma el sistema, simplemente son pobres y excluidos sociales. La sociedad se ha ido empobreciendo en los años de crisis estructural; asi pues mucha gente no es capaz de hacer frente a las necesidades básicas como: la bolsa alimentaria, el copago farmacéutico, el recibo de alquiler, comunidad de vecinos y derramas, actividades extraescolares, libros de texto, educación cultural, etc. Este y no otro es el proyecto europeo; una crisis estructural provocada por las élites financieras y políticas, en aras a acabar con el Estado del Bienestar y por el camino con la misma democracia. Es el fascismo que nuevamente reaparece con fuerza y poder, representado en la oligarquía y en el proyecto europeo, de ahí sus políticas de austeridad y sus programas neoliberales de destrucción del tejido de ayudas a los más débiles.

Por otro lado, el Estado del Bienestar se halla estructurado de forma y manera que lo constituyen subsidios, ayudas y rentas condicionadas, con carácter controlador del usuario. Los reglamentos y la burocracia, han sido creados para controlar a una masa de usuarios excluidos socialmente, en pobreza permanente y vitalicia, ya que dicha gente bien organizada podría acabar con el sistema. Entre otras condiciones para tener derecho a disfrutar de estas ayudas o rentas, el usuario esta obligado a participar en los cursos de formación, ya sean de una u otra institución, (municipal, autonómico o central). Todo este entramado burocrático esconde una realidad, el fracaso del sistema para la “inclusión” o la “integración” y tal como se halla estructurado, organizado el mercado, es imposible su integración. Es el mercado el que decide, en un momento concreto, las condiciones por las que se rigen las leyes de oferta y demanda, en donde los más débiles de la sociedad, (pobres y excluidos sociales) no son admitidos. Y si lo son, lo son bajo unas condiciones pauperrimas. El pobre o el excluido social -que para mi son sinónimos- no tienen nada que hacer frente a un sistema laboral donde prima la competencia, como contravalor capitalista, violando en todo momento los derechos humanos. A parte de esto, es como si el mismo sistema reconociera “in situ” su incapacidad para evitar el desempleo crónico y la pobreza permanente; son -sin temor a equivocarnos- síntomas de la dejadez de las instituciones y del estado, que han olvidado su obligación, para las cuales han sido creados, para protegernos de los avatares de la vida y mantener a la sociedad libre de posibles amenazas y tiranías.

No estoy proponiendo con lo que he dicho hasta ahora, la privatización del Estado del Bienestar, pues en mi opinión, este ha constituido una de las grandes conquistas sociales contra la pobreza, además de una defensa en favor de los más desfavorecidos. Y mucho menos su abolición. Hoy se ha convertido -a pesar de sus errores y fracasos- en una de las instituciones claves para la consecución de una democracia avanzada y progresista. Pero hemos de reconocer que se puede mejorar, ya que se halla mediatizada por intereses oligárquicos (los grandes intereses macroeconómicos). Una gran conquista podría ser la institucionalización de la Renta Básica Universal e incondicional, con una reforma integral del Estado del Bienestar. Así mismo, es necesario que siga siendo un espacio público donde nos podamos reconocer, donde la pobreza no represente una tragedia vital, llena de incertidumbre y angustia. Si consiguen este objetivo, abriríamos las puertas a una mutación sin precedentes en la historia universal.

Como hemos afirmado al principio de este texto, el mundo esta pasando por tiempos difíciles de manejar; -sin embargo- no nos cabe ninguna duda que tal situación, llena de angustia y de incertidumbre, nos propone en los próximos diez años la desaparición de muchos empleos innecesarios tras la automatización y robotización de muchas grandes empresas, ello implica muchas amenazas a corto plazo, de muchas transformaciones en el estilo de vida actual. Después de 20 años nada sera como antes. Habrá una gran muchedumbre de desempleados crónicos, por ello, sera más necesaria la Renta Básica Universal sin Condiciones y un Estado del Bienestar, que afronte los retos y las amenazas de un futuro incierto, de ahí que sea necesario una reforma integral de esta institución, si no quieren las élites que este servida una Revolución Mundial. Esto provocara una gran evolución en la historia de la humanidad; su contenido social y político, así como económico, serán transformados y se impondrán otros contenidos, de formas y de estructuras, el mismo pensamiento humano sera transmutado a nivel social e individual. Las presentes estructuras caerán y otras ocuparan su lugar. Estamos viviendo el final del capitalismo, el cual se ira disolviendo en el devenir del siglo XXI. En realidad el presente contexto es una época de transición de una civilización que fenece y otra que se halla implementándose, lentamente pero con paso seguro, se impondrá un nuevo discurso en en el transcurso de este siglo. Un nuevo discurso antropológico y una concepción nueva del hombre.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS:

1. Estado del Bienestar y Renta Básica Universal. Entrevista con Bridget Anderson. Autora: Bridget Anderson. Profesora de migración y ciudadanía e investigadora. Directora del Centro sobre Migración y Sociedad. Universidad de Oxford.

2. Reino Unido: Diez millones de empleos pueden desaparecer en 15 años. Nadie sabe lo que sucederá después. Autor: John Harris.

3. Empobrecerse: El único derecho garantizado. Autor: Rafael Borrás Enseenyat.






viernes, 27 de julio de 2018

LA CONFIANZA EN LA DEMOCRACIA


LA CONFIANZA EN LA DEMOCRACIA
Por
RICHARD PACARD

La democracia y toda la estructura sistémica y política se basa en la confianza. Cuando los electores emiten su papeleta en la urna para la elección de un determinado gobierno, también eligen a sus representantes para el Congreso y el Senado. Más este voto en las urnas jurídicamente no significa un poder real sobre sus representantes legítimos. Al trasladar el voto de la mano del elector a la urna, lo que esta es transfiriendo su soberanía a la del partido y sus representantes. La soberanía nacional termina en el momento de votar. En parte es un cheque en blanco. A partir de ese momento el elemento representante-elector se rompe, y quien se arroga ese poder es el partido. De ahí que el voto no vincule al cumplimiento de las promesas que se hicieron en campaña. Esto le confiere al partido la no vinculación a sus promesas, ya que la soberanía ha sido trasladada al Congreso. Esto le confiere al partido un poder absoluto sobre la nación. Es lo que en ciencia política se denomina Partitocracia, es decir, el gobierno de los partidos.

Nuestra única misión al acudir a las urnas es la elección o selección de un determinado gobierno, para así entregar nuestra soberanía y trasladar ese poder a los partidos, de esta manera obtienen un cierto barniz de legitimidad, desvinculándose de la voluntad del “Yo” Colectivo. ¿Acaso esto no constituye en sí mismo un fraude? Por ello la voluntad del soberano del “Yo” Colectivo queda aquí ilegitimada, y toda autoridad de los deseos y esperanzas de soberanía quedan reducida a cenizas. De esta manera la democracia queda reducida y extinguida a un acto vanal, en una especie de soberanía limitada al acto mismo de la elección, en la cual el ciudadano pierde el derecho de adquisición del mandato imperativo. Esta es la tesis que promovió Lenin del derecho no sólo de elección del “Yo” Colectivo, sino del derecho de revocabilidad en cualquier momento de todos sus representantes sin excepción alguna, es la voluntad del “Yo” Colectivo el que debe prevalecer por encima de las estructuras de cualquier ente, esto y no otra cosa es lo que nosotros denominamos una democracia avanzada, progresista y participativa.

Hemos de abrir los canales de participación directa, en aras a conceder a los ciudadanos potestad legislativa mediante dos herramientas fundamentales en todo régimen que ambicione autodenominarse un sistema democrático: el referendo y la iniciativa popular. Pero no nos olvidemos del hecho asociativo, fundamental para aplicar y desarrollar la voluntad del soberano colectivo. La representatividad de los países demoliberales son una parodia de democracia y de inutilidad, ya que toda su estructura se basa en la mentira. En nuestros días esta forma de concebir una democracia directa, no es en este contexto, ni una ilusión, ni una quimera, puesto que la informática hace posible esta forma técnica de apostar por una democracia avanzada y progresista. La misma sociedad orgánica se reforzara ya que participara y su opinión sera aplicada en la legislación. El poder sera trasferido al “Yo” Colectivo, único protagonista de representación de la nación. El representante sólo actúa por delegación y su opinión carece de validez.

Por lo tanto, se abre la posibilidad técnica de referendo en el futuro, para que de esa manera no se produzca el divorcio existente en la actualidad, entre gobernante y gobernado y el parlamento en sí mismo adquiera una representación más real, más acorde con los intereses y deseos de la sociedad.

Al apostar por una democracia y un parlamento vinculado a los deseos y opiniones del pueblo, este último cobrara protagonismo político, constituyéndose en un poder que disuelva el monopolio del partido; ya que al día de hoy el partido se conforma como un grupo de interés y de clase, fragmentando a la misma sociedad arrogando a sí mismo el papel representativo de la opinión general de una determinada sociedad, para -aunque esa representación general- se materializa en la defensa y el parapeto de la oligarquía capitalista, que perdería todo el poder con la consiguiente perdida de privilegios. El “Yo” soberano se constituye de esta manera en un verdadero contra-poder contra las grandes estructuras y por ello acabaría con todo abuso de poder, ya sea económico o político, formando de esta manera una conciencia social y política en los individuos y una cultura de participación en los asuntos públicos. Nuestros partidos políticos han olvidado la dimensión de herramienta que son para poder dar cauce a las necesidades, deseos, esperanzas e ilusiones que deben representar; en realidad se han convertido en meras herramientas de defensa de sus propios intereses, pues cuando se habla de oligarquía, no me refiero solamente a la oligarquía de tipo económico, sino más bien de igual manera a la de tipo político. Aunque todo poder en sí mismo es una oligarquía, dicho concepto es contrario a la democracia ya que esta idea se supone que lleva implicita la idea de cooperación y de buena distribución de los recursos. De ahi de la existencia de cierta justicia. Los partidos políticos actuales son partidos o organizaciones facciosas que los convierten en grupos de presión.

Todos los partidos políticos tienden a ser entidades u organizaciones cerradas y excluyentes, tendentes en muchos aspectos a evolucionar en algún momento del acontecer historico, hacia el partido único, lo cual puede constituir una amenaza hacia la democracia. Por ello necesitan el contrapeso del ámbito asociativo, de gran trascendencia para conseguir equilibrar la tendencia natural del partido hacia la consecución del poder absoluto. El poder del estado debe estar alejado de grupos de presión o de influencia, los cuales se hallan en la periferia del mismo; para establecer una democracia pura y perfecta, tales grupos y fuerzas extrasociales han de desaparecer por la voluntad del legislador, el cual solamente debe tener como único objetivo la justicia y el bien común. Ninguna otra consideración se tendra en cuenta.

Mientras existan minorías privilegiadas y grupos de presión, las elecciones no seran más que un metodo de selección politíca sin más transcendencia que elegir a un determinado partido o gobierno, pero no tendra efecto ya que la acción política se vera mediatizada por los compromisos de determinadas oligarquías, que solamente ansian el poder y su mantenimiento en él, para ver cumplidos sus intereses y ambiciones. La democracia -en este sentido- esta secuestrada por númerosos intereses partidistas y financieros. El poder económico y político van juntos de la mano. Es la esencia misma del capitalismo. De ahi el origen de la corrupción.

Más en la periferia de la sociedad la participación política, entendida como participación electoral y no real, en este último ámbito suele decrecer el interes por la misma; en este caso crece el abstencionismo como respuesta a la exclusión social. El excluido social es de naturaleza apatica e indiferente, ahogado y golpeado por burocracias limitadoras de ayudas sumergidas bajo un control extenuante rayano en la tiranía. Espero y ansio que las propuestas de una Renta Básica Universal, incondicional y por ello justa y su regulamiento, conduzcan en un futuro cercano a la muerte de la obligación de realizar cursos de formación o empleos de naturaleza precaria, que como decian nuestros padres: “Pan para hoy, hambre para mañana”. Una sociedad en la cual su derecho al trabajo no se extiende más allá de los contratos laborales temporales, fomenta la degradación del mercado laboral y crea la incertidumbre y desinteres por la empresa que lo contrato. La lealtad muere a manos de la codicia del empresariado. El sistema medoliberal entra en una crisis estructural permanente. El primero en resentirse son los salarios, después las ventas, el consumo y finalmente aparece el fantasma de la inflación.

Todos necesitamos a todos. Todos somos eslabones de una misma cadena, pero si uno solo de sus eslabones falla o desaparece, la inestabilidad y la incertidumbre se manifiesta en todo el cuerpo social. Se podría resquebrajar la clase política y el régimen. De todo esto se deduce la consecuencia del desinteres y el abstencionismo activo en la periferia. Más el abstencionismo podría convertirse en una herramienta o un factor político, al decirnos como mucha gente que no acude a las urnas, es por que se produce un descontento con el sistema imperante. Su respuesta al faltar a su derecho a votar solamente significa que no se ve representado en el sistema demoliberal. Es el silencio de los que no tienen voz.

En España hay campañas electorales muy frecuentes (comunidades autonomas, municipales, generales y europeas), pero la mayoria no es consciente de que su suerte personal no mejora, votan por que les dicen que para ser buen ciudadano hay que votar, sin más fundamento ni criterio. Y la gente no pone filtros ni analiza nada votan normalmente al que suponen que va ganar. Ya se que soy consciente del pesimismo que acompañan estas últimas palabras, pero en este asunto habla la experiencia, para votar bien hay que estar formado intelectualmente para ser consciente de cuales son las consecuencias que se sufriran de votar a un partido u otro, de derechas o de izquierdas. Normalmente las derechas siempre votaran a posiciones restrictivas en lo social y en derechos. Las izquierdas siempre fomentaran la justicia social, el progresismo y la defensa de los más necesitados. De los más débiles de la sociedad. Seria estupido el pobre que votara a un partido de derechas, por que seria como darle las llaves a su carcelero, ya que después las tiraria al mar; pues aunque no lo crean hay trabajadores pobres que votan a ideologias de derechas, votando de esta forma a su verdugo, en una especie de loteria macabra. ¿Se puede ser más estupido? La ignorancia es valiente, o podria decirse con un alto grado de inconsciencia colectiva. El pueblo español aún no esta formado para ser mayor de edad.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS:

1. Sartori, G y Sani, G: Polarización, fragmentación y competición en las democracias occidentales. RDP, nº 7. Madrid. 1988.

2. Kelsen, H.: Esencia y valor de la democracia. ED. Cast. Madrid. 1977.

3. Torres del Moral, A.: Composición del Congreso y de los Diputados. RFDUC, nº 2. Monografico. Madrid. 1980.

4. Condorcet: Declaración en la Asamblea Constituyente (1791). “El pueblo me ha enviado no para sostener sus opiniones sino para exponer las mías”.

5. LENIN. Necesidad del mandato imperativo. Decreto 4-XII-1917. “Toda institución electiva o Asamblea sólo puede ser considerada realmente democratica y representante efectiva de la voluntad popular si se reconoce y se aplica el derecho de los electores de revocar a sus elegidos.”


martes, 26 de junio de 2018

LA UNIDAD EN LA DIVERSIDAD. EL ESTADO FEDERAL.

LA UNIDAD EN LA DIVERSIDAD. EL ESTADO FEDERAL Por RICHARD PACARD El estado de las autonomías así como la Constitución de 1978 reconoce una importante autonomía política a las regiones, se inicia de esta forma un proceso de descentralización, que habría de ser el más profundo de Europa, integrando de esta manera dentro de la estructura del estado español a los movimientos nacionalistas incluidos en su territorio. Por parte de las formaciones e ideologías netamente independentistas, conciben la unidad estatal como una negación a sus propias peculiaridades y lo perciben como un ataque a su cultura, tradición e idiosincrasia; el problema territorial en España es que cada región, cada comunidad autónoma, perciben a España como un país invasor, del cual quieren desasirse desde 1978; la Constitución española la ven como un obstáculo que no satisface plenamente las aspiraciones nacionalistas de independencia y libertad. La autonomía ha promovido en muchas ocasiones graves conflictos de independentismo y problemas de secesión, solo hay que recordar el terrorismo de ETA y lo que está sucediendo en Cataluña con el proceso separatista. Pero esta historia viene de lejos, ya que en 1931 la presión del nacionalismo catalán propicia el estado integral español. Cuando llegamos a 1978, los nacionalismos históricos, como el vasco y el catalán fuerzan el estado autonómico de 1978. En este momento el proceso se ha encallado por culpa de los dos interlocutores antagonistas que no están dispuestos a ceder, por lo tanto es imposible algún tipo de dialogo o pacto. A eso sumamos que los colectivos, víctimas de una política gubernamental totalmente neoliberal y conservadora, ha aplicado unas medidas draconianas contra los sectores más débiles de la sociedad. Y esta ha salido a la calle y seguirá saliendo contra todo gobierno sea del color que sea que promueva una política antisocial. El pueblo español ha reivindicado sus aspiraciones desde distintos ámbitos, a una democracia avanzada, progresista y participativa. Por otro lado, el estado de las autonomías ha fracasado en su objetivo de descentralización, y ha disparado la deuda cuantiosa en despilfarros y clientelismo político, promoviendo a los amigos de la estructura financiera y empresarial. Es el nuevo caciquismo del siglo XX. Y no ha solucionado el problema del secesionismo, ni la burocracia administrativa, que ahoga y seguirá ahogando al ciudadano con papeles y más papeles. No cabe ninguna duda que el problema secesionista en España es recurrente; más es mi opinión que lo que hace falta en este caso como en otros, es un llamamiento a la sensatez y a la razón. Creemos que lo que nos hace falta es bajar la tensión política, pero bajar dicha tensión no quiere decir dejar de salir a la calle para desbaratar al gobierno antisocial, al contrario, hemos de seguir luchando por la Justicia, el Honor y la Verdad, ya que estos valores deben incardinar nuestros esfuerzos y sacrificios en aras al bien común. Es necesario el establecimiento de un pacto de estado en el cual todas las fuerzas políticas, tanto de derechas como de izquierdas, nacionalistas o constitucionalistas, aborden y debatan aquellos temas que sean importantes para la cohesión del estado y de la sociedad. Los temas capitales y fundamentales son: las pensiones, la renta básica universal, y el problema territorial. Y todo ello que se integre en la Carta Magna. Si ello significa la reforma de la Constitución, que así sea. La vida es cambio, mutación. Y la política habrá de adaptarla al ritmo que nos obligan los tiempos y las necesidades. Nosotros opinamos que sería necesaria y coherente con una democracia avanzada, progresista y participativa, el establecimiento de una profundización en la creación del Estado Federal como arquitectura para la solución de los conflictos secesionistas. No voy a analizar en este artículo cual sería la configuración de tal estado, pero no me cabe ninguna duda, que superaría el anquilosado sistema autonómico, y pondría fin al radicalismo secesionista y aportaría una racionalización a la vida pública. Debemos articular una forma territorial que acoja las aspiraciones y los sentimientos de los distintos factores diferenciales, que cada región contiene en su seno, ya que para alcanzar dicho objetivo no es necesario la autodeterminación de los pueblos, si no un poco de cordura y razón. En el mundo de hoy tan confuso y con tanta incertidumbre, además de la desestructuración de la sociedad burguesa contemporánea, ante un proyecto Europeo fracasado, no nos cabe duda, que es necesario una unidad superior frente a los retos que nos amenazan y nos acechan en el futuro más cercano. Ya que no se trata en esta coyuntura de romper España, ni nadie en su sano juicio lo debería de pretender, sino más bien adaptar esta a una nueva época que se cierra y otra que ineludiblemente se abre. Pero ha de ser todos juntos, nadie por separado podría sobrevivir ante un mundo tan encanallado, tan basado únicamente en el mercado, en el monetarismo. Se trata en suma de organizar una convivencia basada en la unidad en la diversidad. Cuando en una sociedad no se hallan garantizados los derechos, ello es síntoma ineludible de que está en peligro la misma esencia de la democracia, la validez de su constitución y el mismo Pacto Social que le dio origen y sustento. Es entonces cuando se encienden todas las alarmas sistémicas y la misma sociedad aletargada y dormida, debería despertar para socavar la pretensión de acabar con los cimientos base de toda democracia. En muy pocos años la democracia se convertiría en una autocracia, es decir, en una dictadura, el poder de un hombre y un partido ejercerían el poder absoluto. BIBLIOGRAFIA. RECOMENDAMOS: 1. García Pelayo, M.: Derecho constitucional comparado. CEC. Madrid. 1984. 2. Torres del Moral, A.: Estado de derecho y democracia de partidos. Servicio de Publicaciones de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense. Madrid. 1991. 3. Artículo 16 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. “Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada ni la separación de poderes establecida, carece de Constitución”. 4. Aragón Reyes, M.: Dos estudios sobre la Monarquía Parlamentaria en la Constitución Española. CIVITAS. Madrid. 1993.

sábado, 26 de mayo de 2018

LAS DISGREGACIONES DE LA CONSTITUCIÓN DE 1978

LAS DISGREGACIONES DE LA CONSTITUCION DE 1978 Por RICHARD PACARD El edificio construido a partir de la constitución de 1978, que formula e instituye el estado social y democrático de derecho, así como su entramado y contenido, contraponiéndolo con la realidad de estos cuarenta años, dejando aparte los escenarios políticos, sociales y económicos en determinadas situaciones o hechos que llegaron a convulsionar la vida nacional; englobando el balance histórico de estas cuatro décadas, enumerando la investigación y el análisis que derivan de su aplicación, independientemente del color de cada gobierno: ¿Cuál es el resultado final de estos cuarenta años? ¿Ha habido algún avance social, económico y político en la estabilidad como país y nación? Es decir, ¿Ha existido un proyecto de nación? ¿Se ha avanzado en derechos laborales o se ha producido una involución? ¿Se ha cumplido en todos los ámbitos la Carta Magna? El resumen a estos interrogantes se podrían contestar en una sola respuesta: Durante estos cuarenta años de democracia se ha producido una involución en todos los ámbitos y niveles de la vida nacional. El estado social y democrático de derecho y sus instituciones, que garantizan el cumplimiento del estado de bienestar, no actúan unitariamente, si no de manera fragmentaria de forma que se obstaculizan en base a una hipotrofia de burocracia y normativas que nunca llegan a cumplir sus objetivos. La constitución de 1978 se halla totalmente agrietada por su incumplimiento, por su imperfección a la hora de coincidir intereses contrapuestos por encima de las necesidades nacionales, más los intereses de estado, de hacer todo lo posible para que el régimen democrático no sea pervertido y modelado o demolido; percibiendo en diversas ocasiones como el mismo edificio y su estructura se tambalean tras las convulsiones económicas y sociales. En un régimen construido con estos cimientos tan débiles, se nos antoja harto difícil la paz social. Nuestra constitución no expresa la totalidad de las aspiraciones como nación, ni siquiera expresa la realidad de la democracia avanzada a la que aspiramos y deseamos, transformándose este estado en una estructura al servicio de la oligarquía imperante; urge pues su reforma para superar viejos antagonismos, sobre todo el problema territorial, encauzándolo en una nueva estructura donde puedan convivir las distintas sensibilidades (estado federal). Tenemos que mirar al horizonte, bajo la amenaza de convertirnos en estatuas de sal. Con valentía, sin miedo y mirando al futuro. Se perciben en el análisis político las praxis políticas habituales; cada grupo, cada partido, interpreta el texto constitucional bajo la influencia de su ideología e incluso de la estrategia a seguir en cada momento, pervirtiendo de esta forma la constitución y su articulado, vaciándolo, complementándolo con numerosas disgregaciones que lo alejan de la realidad política, en aras a la anulación del estado de derecho, constituyendo para el régimen una amenaza para su supervivencia. Lo que sucede en el acontecer diario de un régimen o de un sistema político, es que se falsea en muchas ocasiones el espíritu mismo de la constitución, divorciándose de lo que ocurre en el devenir diario y lo que declara el texto constitucional, en una palabra, se incumple totalmente el texto constitucional en el ámbito de los grandes principios constitucionales y este se convierte en papel mojado. La creencia liberal de que la sociedad es autónoma y autoequilibrada, es una concepción totalmente distorsionada de la realidad, ya que el individuo es influido por fuerzas externas que lo superan, ajenas totalmente a su voluntad; fuerzas que operan en su centro derivadas de movimientos y de operaciones o elementos que derivan de la propia Psicología colectiva y subyacente a cada individuo, en definitiva son las condiciones sociales las que influyen en su comportamiento ordinario, limitando dichas fuerzas la libertad del individuo, creándose de esta manera una paradoja, en la cual el (individuo/masa) queda desprovisto de toda defensa frente al estado, frente al mercado, frente al poder, a toda clase de poder; más se percibe una disgregación de la praxis, ya que esto todo ocurre cuando se ha fabricado por una operación de ingeniería política, al hombre de supermercado, desintegrándose de dicha forma a la persona. Sin embargo, a pesar de todo esto, el individuo en sí mismo no es capaz de desarrollar una conciencia de esclavo, ya que recibe la información de que es libre, y por lo mismo no cuestiona nunca el sistema, carecen de espíritu crítico y de descernimiento. Por eso la masa siempre necesita un líder o un grupo donde sustentarse. El estado liberal se halla cercado y amenazado por innumerables problemas que él mismo ha suscitado, la masa comienza a moverse y a comprender que solamente en el colectivo esta su fuerza, pero aún nos queda mucho trecho para que llegue a la comprensión de sí mismo como individuo y a desarrollar un nuevo ser. Un nuevo hombre. La masa debe ser educada y formada en el derecho a la protesta, derecho de reivindicación frente aquello que se le quiere quitar, sustraer y robar, para que no emerja un mundo sin derechos, por un sistema triunfante y sin alternativas. Pero he aquí, que el mismo éxito del sistema es a la vez la misma defunción del mismo. El sistema liberal y su forma de concebir la vida y la política pueden llegar a su fin, si esa marea llegara en algún momento a su plenitud, pero me temo que aún falta un poco de tiempo. La marea debe de ser creciente y extensiva a otros colectivos: (desempleados de larga duración, trabajadores con condiciones precarias, la renta básica universal y sin condiciones, etc.) es entonces cuando la marea adquirirá su fuerza y su plenitud, para ello hay que ser valientes, constantes en la lucha, perseverantes en los objetivos, no cejar frente a los obstáculos que nos impongan y sobre todo no dejarse llevar por los globos sondas, por la desinformación, en suma: Por la mentira. En cuanto a los derechos constitucionales, así como aquellos que nos afectan al estado del bienestar, de manera siempre coyuntural, condicional y burocrático hasta la extenuación, no cabe duda que es imperfecto y que limita en grado sumo la libertad del individuo y de la persona en su realización como tal. No le aportan nada ni en lo social ni en la inclusión, por ello se hace imprescindible la implantación de la renta básica universal, la cual viene a solucionar todo el entramado burocrático. Y sustituir la normativa de control del poder sobre la gente sin recursos, dejando vivir desahogadamente y quizás por primera vez en la historia de la humanidad, las tornas se inviertan y se camine al máximo ideal de la democracia: el establecimiento del derecho a una renta básica incondicional y vitalicia, que abra a su paso nuevas expectativas a la consecución de la igualdad, la erradicación de la pobreza en todos sus niveles, además de derivarse otras consecuencias sociales y políticas. La disgregación constitucional y su incumplimiento se viene efectuando desde el comienzo mismo de la transición de la dictadura hacia la democracia; pero es en el periodo comprendido entre el año 1982 al 1995, cuando se implementa la modernización de la economía española, cuando se liberalizan los mercados, así como la privatización de las empresas publicas y los bancos, y se produce en esta etapa la flexibilización del mercado laboral, abriendo las puertas a la aparición de altos índices de desempleo y grandes cuotas de empleo precario y temporal; a partir de ese momento las reglas y las normas las dictaran las grandes y medianas empresas, así como las condiciones de trabajo, en un hábil proceso de ingeniería social, que tiene como objetivo primordial empobrecer a la población, en aras a conseguir una masa de trabajadores dependientes de un salario y de unas condiciones de supervivencia, con unas leyes draconianas y faltas de toda conciencia social. El contexto económico y social había creado las condiciones perfectas para la apertura hacia Europa. España ofrecía al mercado europeo las condiciones idóneas para las grandes corporaciones multinacionales. Una sociedad desestructurada en la ética privada y en la moral pública, fomentando la corrupción en todos los niveles de la administración; por otro lado, se iniciaba el declive de la industria nacional, promoviendo con ello la desnacionalización de la economía, y produciéndose a su vez el crecimiento y la influencia política y social del capital de propiedad extranjera. Más el resquebrajamiento y el seguimiento de las directrices europeas por los distintos gobiernos. Al comparecer una sociedad espiritualmente debilitada y sin referente moral alguno, el caldo de cultivo de la crisis económica, política y social actual estaba servida. Es entonces cuando el estado se vuelve intervencionista, para evitar los desastres producidos por las corporaciones financieras y todo el entramado sistémico, y de paso subvenciono y rescato al capital privado, incluyendo a las grandes multinacionales extranjeras. La calidad de vida social se halla fuertemente atomizado, el sentido de cooperación y de compromiso comunitario disuelto, la insolidaridad y el individualismo, como contravalores sociales, atomizan y fragmentan a una sociedad cada vez más dependiente del mercado. La supremacía del mercado fomenta los lazos entre los negocios privados y del estado, ello a su vez produce el triunfo de los contravalores capitalistas dentro de la clase política y financiera, entre otros, la corrupción a gran escala impregna el sistema, ya que todos viven de la existencia del capitalismo inmoral y sin restricciones en lo que al monetarismo se refiere, y ello provoca a su vez el divorcio entre la clase política, sus instituciones y su manera de ser y de estar, el ciudadano pierde todo el interés por lo colectivo. Se vuelve indiferente. El pueblo se equivoca, ya que en el colectivo nacional, es decir, en el “Yo” colectivo se halla precisamente la fuerza del pueblo. España ha sido un ejemplo: el 8 de Marzo de 2018. Por la dignidad salarial de las mujeres. Más tarde por las pensiones, ahora por la manada… y así… espero que sigan… cierto es que reaccionaron tarde…. Pero mejor tarde que nunca. La democracia surgida tras la dictadura franquista se ha vuelto vulnerable, ya que existen en la misma tensiones sectoriales que provocan grandes desequilibrios en el poder instituido y dentro de la misma sociedad, el estado liberal choca contra las demandas de un pueblo subordinado al poder absoluto del estado, frente a los particularismos de una sociedad que se ve alienada frente a un estado que protege en todo momento a la oligarquía imperante. El deseo de la clase dominante es en todo momento controlarlo todo, dado que sus objetivos prioritarios es la privatización de todo, para de paso aniquilar la misma democracia que se opone al poder absoluto. En realidad la misma democracia se va revistiendo en cada momento, de signos de autoritarismo, lo cual acabara en una dictadura económica-financiera, arrasando con todos los derechos fundamentales prescritos en la constitución de 1978. La única posibilidad de evitar el triunfo del nuevo y siempre viejo Fascismo, es la masa constituida como frente de contrapoder, el colectivo frente a los particularismos oligárquicos, la justicia frente al arbitrio o al capricho. Sin embargo, hemos de aplaudir las extensas manifestaciones en la vida pública, que se han llevado a cabo a lo largo y ancho del territorio nacional, en distintos ámbitos, manifestaciones por distintos intereses, pero que coinciden en un corto periodo de tiempo, manifestando de hecho la incapacidad de un gobierno que se halla divorciado del pueblo soberano, traicionando con ello a aquello que dicen defender: España. Pese a este triunfo del “Yo” colectivo, hemos de seguir en la lucha sin dar ni un solo paso atrás. Ningún gobierno debe seguir gobernando de espaldas a las distintas reivindicaciones nacionales, por lo mismo debería dimitir en bloque y dejar que el soberano alzara su voz. Más el próximo gobierno surgido de la voluntad del pueblo ha de comprender que la lucha por la justicia social no cejara, a no ser que las distintas reivindicaciones que se han puesto de manifiesto sean cumplidas, si no quiere volver caer en el odio del pueblo hacia su gobierno, pues igual que lo han elegido, lo pueden volver a echar del poder. Esta es la gran virtud de toda democracia. Biblioteca: Recomendamos: 1. El informe Petras. Difunde la Idea. www.cgt.es/biblioteca. 2. Estado de derecho y sociedad democrática. E. Díaz. Taurus ediciones, S.A. 8º edición. (Revisadas). Madrid. 1981. 3. Derecho constitucional e instituciones políticas. Burdeau, G. ed. Cast. 1981. 4. Estudio sobre las libertades. R. Sánchez Ferriz, R. tirant lo Blanch. Derecho. Valencia. 1989. 5. Polibio. 6. El contrato social. J. J. Rousseu. 7. Teoría de la constitución. Lowestein, Carl. 1979. 8. 17 de Mayo día das letras galegas. Rosalía de Castro. Nacida en Santiago de Compostela en Padrón en 1837 y fallece en 1885. Escritora gallega, figura destacada del renacimiento literario gallego del siglo XIX. En 1863 apareció una edición de 50 ejemplares de breve volumen de poesías titulado A MI MADRE, en la que su obra alcanza por primera vez un tono personal en que queda al descubierto lo que luego ha de ser su tema clave: la soledad y el dolor de vivir. En sus características sobresalen la reivindicación patriótica, la denuncia social, una voz de protesta y afirmación que incluso a veces rebasa la intención de la autora. Bibliografía sobre Rosalía de Castro. Tirrell, M. P.: la mística de la saudade. Madrid, 1951. Rof Carballo, J., y otros: siete ensayos sobre Rosalía, Vigo, 1952. Naya , J.: Inéditos de Rosalía, Santiago de Compostela, 1953. Carballo Calero, R.: Contribución ao estudo das fontes literarias de Rosalía, Lugo, 1959; Historia da literatura galega contemporánea, Vigo, 1962. Costa Clavell, J.: Rosalía de Castro, Barcelona, 1967.

lunes, 23 de abril de 2018

CONFORMACIÓN IDEOLÓGICA Y ESTRUCTURAL. CAUSAS Y CONSECUENCIAS

CONFORMACION IDEOLOGICA Y ESTRUCTURAL DEL CAPITALISMO. CAUSAS Y CONSECUENCIAS. Por RICHARD PACARD Todo proceso ideológico es un proceso religioso en cuanto eleva al individuo hacia lo abstracto y subjetivo, ya que la religión en si misma tiene como único objetivo la inclusión del individuo en lo colectivo; cuando un individuo comete un delito, o un pecado no lo comete él solo, como tal ciudadano de una sociedad, si no que lo ha cometido la misma sociedad. La misma existencia de la criminalidad se produce en base a la fragmentación y la atomización de una determinada sociedad. La mayoría de la delincuencia tiene su origen en la falta de recursos económicos y en la pésima distribución de la riqueza. Se ha dicho por algunos idealistas que la sociedad es mala y el individuo es bueno, pero dicho adagio es falso y falto en sí mismo de toda lógica. La sociedad está formada por individuos, luego si la sociedad es mala es por qué los individuos también lo son. De todas maneras la religión cumple una misión, aún siendo una estructura de poder, ya que actúa como un contrapeso que limita las acciones irracionales del individuo, frena los excesos inmorales y conforma una conciencia colectiva. De algún modo los ritos y los cultos sirven para que el pueblo desarrolle la conciencia de que existe una autoridad, un orden, una forma de ser y de estar dentro del grupo. El capitalismo es un sistema económico que basa su existencia en la satisfacción de las necesidades cotidianas con ánimo de lucro; más estos han sido insuficientes para saciar la codicia de las empresas. No cabe ninguna duda que tal sistema posee una única ideología, la cual es el monetarismo, y ello ha conformado un estilo de vida. Y esto ha diseñado a su vez unos contravalores. En primer lugar el capitalismo odia a toda religión por qué la ve como un contrapeso a su poder, como una fortaleza contra sus objetivos monetarios. Le molesta la conformación de un esquema ético y moral que sirve de limitación a su avaricia y codicia. Por otro lado, la percibe como un competidor peligroso, por qué por encima de su poder se alza un mito que aún no ha podido deshacerse de él: Dios. Y su prolongación en el tiempo le ha obligado a aprender a convivir con él. Una idea-fuerza molesta y un Dios que no deja de predicar la bondad intrinsica y filosófica de la pobreza y del pobre. Por qué en sí misma tal idea-fuerza lleva implícita el pecado de apoderarse de toda la riqueza de la tierra, acaparándola una minoría. Y esto produce a su vez una mala conciencia en esa minoría. Para el capitalismo el cristianismo es la base suministradora a lo largo de la historia, del potencial implícito de las revoluciones. El mismo cristianismo supuso una revolución en sí mismo y rompió el esquema moral del paganismo y del mundo antiguo. Ya nada sería igual. Roma cayó subyugada ante el mensaje de amor al prójimo y justicia social predicada por Cristo. Hasta el capitalismo ha tenido que rendirse ante él y tener que convivir y soportar su carga durante siglos. El sacrificio cruento en la cruz ha triunfado y aún perdura. Su influencia en la historia ha sido y sigue siendo inconmovible. Cuando escribo sobre el cristianismo no hablo de ninguna organización ni estructura, no se habla de una determinada iglesia, me refiero al cristianismo puro, autentico, al cristianismo del siglo I. De los orígenes del cristianismo primitivo. Cuando no había más jerarquía que Pedro, pero una jerarquía que se legitimaba en la conciencia, en su autoridad moral de haber sido investido por el mismo Jesús de Nazaret. El catolicismo no es más que una rama del árbol primigenio del cristianismo, adultero la imagen de Jesús y traiciono el mensaje de Cristo al convertirse en una estructura de poder religioso y político. La paradoja ha sido que siendo el capitalismo anti-religioso hubiese sido creado por un esquema de valores calvinista, pre-determinista y sectario. Corrompiendo por lo mismo la misma imagen de Dios en la tierra. El capitalismo y el cristianismo católico convivieron juntos por qué tenían su base en el cristianismo de Jesús y sus doce apóstoles, los dos juntos –sin embargo- tenían más en común de lo que parecía. Eran dos ramas del tronco común, pero corrompidos por el poder y el dinero. De ahí que el catolicismo siempre está al lado del poder establecido, cuando debería ser al revés. Al lado siempre del marginado y del desesperado. Un contrapoder contra el poder. El capitalismo es un totalitarismo como lo había sido el fascismo en los años treinta, de hecho el fascismo es una consecuencia histórica del mismo sistema. Así mismo dio el poder a los grandes capitales y conformo el capital como factor decisorio de la economía. Creo un contrapoder autónomo (empresas) el cual se apropio de los medios de producción, conquistando la disponibilidad de la propiedad. Esto le supuso la monopolización del mercado y por ello la libertad sin cortapisas ni limitaciones por parte del estado. El estado solo intervendría para salvaguardar los intereses multinacionales de las oligarquías. Hicieron del progreso indefinido y tecnocrático su bandera; configuro un derecho y una justicia que conformaría las pautas, por las cuales la administración seguiría unas determinadas reglas. A partir de ahí estableció como norma fundamental el trabajo libre, el cual consistiría en que los trabajadores se ofrecen con libertad, en lo formal, acuciados en realidad por el látigo de la pobreza y del hambre, imponiendo los capitalistas salarios al nivel de la subsistencia, así como las condiciones en las que se llevara a cabo una determinada actividad laboral. Conformara de hecho una ideología comercial que tendera a englobar la fabricación exclusiva de las necesidades, en un sentido mercantil y de rentabilidad, inculcando en las mentes de los individuos dicha forma de pensar, por otro lado, llevados por su afán de lucro, por su fanatismo monetarista, expreso su riqueza en valores transferibles y descubrió que podría especular con el dinero y crear infinitamente más dinero, en el paroxismo del egocentrismo y codicia. De hecho las grandes élites que manejan el sistema son gente sin ninguna creencia ni ideología, faltos totalmente de empatía. Por encima de todo sistema en el desarrollo de una tesis de pensamiento capitalista: el monetarismo. Sobresale la antítesis que ha de revelarse como alternativa a las élites dominantes. En la década de 1920 sobresalió la escuela de Frankfurt, con una nueva sociología y un nuevo método de pensamiento, que englobaba a una serie de pensadores: Horkeimer, Teodor Adorno, Walter Benjamin, Erich Fromm y Herbert Marcuse. Que influirían considerablemente en los estudios sobre filosofía y ciencias sociales. Aunque se basaban en las teorías marxistas, lo utilizaban selectivamente, sobre todo en aquellas categorías más abandonadas por las teorías de Marx. En realidad trataban de fusionar las teorías de Marx y de Freud. Tras la primera guerra mundial, la democracia liberal entro en una profunda crisis que debería transformar a la sociedad y al estado en muchos ámbitos. En 1918 se produciría una gran recesión económica, aunque de manera desigual según los países; en el medio de este contexto estallo lo que se ha dado en llamar “La Gran depresión de 1929”, la cual sumergió al sistema liberal en un gran terremoto sin paralelo en épocas anteriores. Fue entonces cuando el estado liberal tuvo que intervenir para salvaguardar la misma existencia del capitalismo y de la democracia liberal, es decir, el estado rescato a la oligarquía. A partir de ahí la inestabilidad económica provoco grandes tensiones sociales, que ya venían dándose desde el siglo XIX, las cuales se intensifican tras la primera guerra mundial. A principios del siglo XX, en 1917 estalla la revolución rusa, abriendo una puerta de esperanza a la redención del proletariado a nivel mundial. Tras esto el sistema contesto con una gran represión sin precedentes contra el movimiento obrero. Esto fue la lógica contestación de una oligarquía que sentía terror a la pérdida de sus privilegios económicos y políticos, desarrollándose el pánico al crecimiento del socialismo y al comunismo. Muchos empezaron a cuestionar las instituciones y por ende a la misma democracia. La Segunda guerra mundial estaba servida. Con el cuestionamiento de las instituciones democráticas y la crisis económica y social, estas se materializaron en la desconfianza que el pueblo sintió hacia los parlamentos y los partidos políticos, por otro lado, la gran burguesía atemorizada por el ascenso de ideologías progresistas como el socialismo y el comunismo, sintieron la necesidad de salvar al capitalismo. En este contexto, la única solución plausible para una oligarquía temerosa de perder sus privilegios, consistía en levantar un estado autoritario que reemplazara la democracia. De esta manera surgió el Fascismo, como reacción a los movimientos revolucionarios progresistas y de izquierdas: socialismo y comunismo. Uno de los principales fundamentos del Fascismo fue el nacionalismo, el cual tuvo un marcado carácter conservador. Había que devolver el orden social para asegurar el orden económico capitalista. La teoría de la desigualdad natural –concepto ideológico promulgado por el capitalismo- sirvió de cobertura para la aparición del hombre providencial que habría de salvar a la nación. De esta manera emerge la figura del dictador, el hombre que ha de aparecer de la nada, aquel que tiene todas las respuestas y así fue como aparecieron aquellos hombres que marcaron una época. El Fascismo funcionaria plenamente en Alemania con Hitler y en la Italia de Mussolini. El Fascismo reorganizo el capitalismo, lo transformo y lo modernizo, en buena medida lo sometió a grandes y profundas reformas, a través de una organización corporativa bajo la autoridad de las grandes empresas. No solamente le evito su muerte, sino que le aseguro su supervivencia hasta la actualidad; ya que el orden establecido por el Fascismo es por el cual nos regimos en Europa y en todo Occidente, bajo otras formas de organización política. El poder del totalitarismo Fascista englobaba a toda actividad económica y política, en el día de hoy la globalización y el pensamiento único son consecuencias de la influencia del pensamiento nacionalsocialista (nazi). El Fascismo no ha muerto simplemente se ha revestido con otro ropaje, solo que renovó algunas estructuras y se sirve de las estructuras democráticas para seguir sobreviviendo. El Fascismo actual ya no necesita un partido único como en los años treinta, sigue sosteniendo el capitalismo y se le puede ver en las grandes corporaciones multinacionales, en los bancos y grupos financieros, en las empresas, etc. Si alguna vez el capitalismo desapareciera de la tierra por algún terremoto económico, financiero, no duden que con él moriría el Fascismo. Biblioteca: Recomendamos: 1. La ética protestante del capitalismo. Autor: Max Weber. (1904). 2. Las sectas protestantes y el espíritu del capitalismo. Max Weber. (1906). 3. La escuela de Frankfurt. A mediados de 1920, la Universidad de Frankfurt fundo su instituto de investigación social, bajo la dirección de Max Horkheimer desde 1931. 4. Teoría tradicional y teoría crítica. Max Horkheimer. (1937). 5. Sicopatología y política. H. Lasswell. (1930). 6. Forma y equilibrio sociales. V. Pareto. Madrid. (Revista de Occidente). (1973). 7. 1º Aniversario del Blogger: www.robertpacard.blogspot.com. (2017). 8. Robert Pacard. (1921-2010). D.E.P.

jueves, 22 de marzo de 2018

CONSIDERACIONES Y REFLEXIONES DE UNA CRISIS SISTEMICA

CONSIDERACIONES Y REFLEXIONES DE UNA CRISIS SISTEMICA Por RICHARD PACARD La sociedad capitalista viene determinada por las clases sociales, es decir, el sistema capitalista estructura a la misma sociedad en clases sociales, pero solo un grupo social es el que logra imponer su poder y dominar a los demás grupos sociales; la clase dominante se apodera y accede a los recursos básicos controlando el proceso de producción así como el de distribución y mercantilización, controlando el mercado y fijando precios y estrategias comerciales. Este grupo de privilegiados representan una minoría que poseen en sus manos el poder económico y político. Más hemos de identificar dentro de este grupo de privilegiados, las fracciones o subdivisiones, que se dividen en sus muchas actividades, formando parte de una sola clase dominante; dejemos de lado lo de complicar más lo que ya es muy complejo y enmarañado, aunque sin embargo dentro de su complejidad se conforma de manera muy simple. Las fracciones de clase de privilegiados se identifican por sus actividades: financiera, comercial e industrial. Ellos son los responsables de la mayoría de las crisis económicas que asolan a una determinada sociedad. Este fraccionamiento de grupo más la fragmentación y a su vez la sub-fragmentación crea a su vez intereses contrapuestos. De esta manera crean a su vez subdivisiones con lo cual la sociedad misma se fragmenta logrando perdidas de cuotas de poder. El mismo individualismo es un agente cuyo objetivo persigue la disolución del “Yo” colectivo, banalizando las relaciones seudo-personales y da bastante protagonismo a lo sentimental y subjetivo, por encima de lo racional y objetivo. De esta manera la sociedad se desguaza, ya no forman un todo orgánico y coherente, es ahí en ese cuerpo inorgánico donde se pierde fuerza y poder. Lo primero que desaparece es un criterio de orientación racional, para ello sirve la publicidad que machaconamente nos realiza un lavado de cerebro, de ese modo entrar en un proceso de desintegración, borrando de nuestras mentes la capacidad de análisis, para de esta forma ser víctimas de las modas y los productos que nos impongan. Tales procesos no se llevan a cabo solamente en lo económico, también en lo político y en lo social. En realidad son los amos de nuestra alma y de nuestra mente. Esto nos limita en nuestro libre albedrio, en nuestra libertad. El individuo se basa en lo sentimental y este le esclaviza, le disuelve la parte social; así de esta forma le abre la puerta a todo tipo de ideas subjetivas y ello le resta espíritu crítico, apto para caer en manos de desaprensivos que le prometen el paraíso en la tierra. El poder político moderno lo representa en la actualidad el partido, estructura de poder concebido única y exclusivamente para la consecución de la conquista del estado y para el mantenimiento del mismo en el gobierno el mayor tiempo posible. En teoría el partido es el representante genuino de la opinión popular, de una parte de él, no de la totalidad de la comunidad nacional, sino de aquellos que tienen unos valores e ideas semejantes a los que el partido representa. El partido funciona en su estructura organizativa de manera parcial, excluyente, sectaria y clasista. Es de naturaleza desintegradora y atomiza a la sociedad en dos o más formas de concebir la vida. El pecado del partido es que representa a una determinada clase social y de esta manera conforma, sostiene y da vida a una sociedad débil. No intentan transformar la sociedad, si no servirse de ella para mantener su poder frente a quienes dicen representar. Hay entre la sociedad civil muchas deserciones y desinterés por parte de una ciudadanía que se siente defraudada por una clase política y una democracia que originan más problemas que soluciones. Más el poder real la tiene en sus manos la clase dominante que hace de la mentira y la expoliación su medio de vida. El mercado y el comercio se sirven de la mentira, la codicia y el robo. La ideología es el cuerpo orgánico de las estructuras de poder que justifica toda la racionalidad de una determinada clase social. Pero no solo a nivel político sino también a nivel religioso o filosófico. Es la determinación histórica de una verdad que ha transcendido a un grupo y en cierta medida ha triunfado. El individuo necesita –en este sentido- llenar el vacío espiritual que obliga a este a creer en unos principios o un esquema de valores que resuelva de alguna manera la angustia vital, no hay civilización ni sociedad en el mundo ni en ninguna época que no se haya planteado la resolución de esa angustia vital y no haya sido impelido para resolverla de alguna manera, bien afirmándola, bien negándola, más siempre ha sucedido que cuando se resuelve de manera negacionista, dicha sociedad o civilización han caído irremediablemente. El hombre se halla estructurado de manera que tenga que creer en algo, que fabrique sus propios mitos y símbolos, que tenga fe en un conjunto de ideas, conceptos e imágenes. Es la diferencia entre la animalidad y la humanización, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que el hombre en su interior, en lo más profundo de su ser, ansia el retorno al paraíso perdido. Aunque el individuo no sea consciente de ello. Allí donde no haya que trabajar para sobrevivir, donde las guerras y las injusticias, la enfermedad y la misma muerte hayan sido una pesadilla, y hallamos despertado en un mundo feliz. Todos en nuestro corazón lo hemos ansiado de alguna manera, aunque siempre entre tinieblas y penumbras. Estamos solos en el universo y ello nos abruma. Lo tenemos todo a nuestro alcance pero también lo ignoramos todo. ¿Acaso podremos volver a los orígenes? ¿Quizás sea esa la única razón de nuestra existencia? Quizás… todo lo que sabemos no son más que meras especulaciones; la misma ciencia política es una búsqueda de la perfección o lo que es lo mismo: el retorno al paraíso perdido. Quizás esté más cerca de lo que creemos. ¿Cuál es la Verdad? Esa es la pregunta eterna que transciende todos los tiempos y todas las generaciones, más esta aún no ha sido contestada. Quizás nunca lo sea. Demasiada incertidumbre para un mundo que se acerca a su fin. Dicen que el futuro lo hacemos nosotros, que nosotros somos los dueños absolutos de nuestro destino. Yo no lo tengo tan claro. Demasiada confusión en el mundo. Demasiada incertidumbre. Demasiada soledad y sufrimiento. ¡Hay tanto dolor en el mundo! ¡Hay tanto por hacer! En la necesidad inherente en el hombre de creer en algo, en la construcción de mitos y símbolos se encuentra la religión, el individuo necesita creer en alguien superior a él. Siente en su centro la necesidad de cubrir ese vacío, ese algo que transcienda más allá de la individualidad, conformando un universo subjetivo. La misma crisis de la presente civilización se enmarca en este esquema, en el cual el futuro se le antoja lleno de incertidumbre. El miedo atávico le mueve a volver a la iglesia o al Dios de su infancia, un Dios que le promete el retorno al paraíso perdido y la salvación más allá del tiempo, para muchos representa la última utopía. El cristianismo tiene sus raíces en el judaísmo, el primero supuso una revolución en aquel contexto y en aquel siglo; muy pocos conocen los fundamentos y orígenes del cristianismo, sus raíces se hunden en la secta de los esenios (*). El mismo Jesús de Nazaret era miembro de dicha organización. El cristianismo encuentra seguidores entre los pobres, los desempleados, la población campesina, los excluidos, por ello se sintieron subyagados por el mensaje de Cristo. Por ello ese mensaje que es en sí mismo una idea-fuerza totalizante ha transcendido los tiempos. Dos mil años después el mensaje de Cristo sigue subyagandonos, independientemente de que seas creyente o ateo. Y su influencia en el mundo de hoy sigue siendo determinante. Los valores en los que se asentaba nuestra civilización eran cristianos. Que es en definitiva las raíces en las cuales se basaba Europa. Eran un parapeto contra la usura, la codicia, y la avaricia de los más poderosos. Ahora el anticristo (el capitalismo) hace y deshace lo que le interesa a las multinacionales. Y su influencia se hace notar en forma de desahucios, excluidos sociales y demás injusticias sistémicas. El cristianismo primitivo era comunista, poco tiempo después de la muerte del Maestro. En las comunidades cristianas del siglo I no existía la propiedad privada. La comunidad se encargaba de la distribución para cubrir las necesidades que tenían sus miembros. TODO ES DE TODOS, NADA ES DE NADIE. Después como sabemos por la historia, pasaron otras cosas y el cristianismo se convirtió en una estructura de poder traicionando de esta manera el mensaje de Cristo, y en eso tuvo mucho que ver la historia de la Iglesia Católica. Ahora el catolicismo forma parte del sistema por lo mismo es el judas del siglo XXI. El individuo por su propia naturaleza ha de ser antisocial, donde prevalece el Yo personal e intransferible y desconoce completamente la necesidad de agruparse para bien de la comunidad, ya que se halla esclavizado integramente por sus sentimientos primarios y la mayoría de las veces irracionales. En esto defiendo la tesis de Thomas Hobbes y el principio de auto-conservación. El individuo es incapaz por sí mismo de autoorganizarse por un bien colectivo, por un bien superior a si mismo que lo transciende más allá de las fronteras de su propia individualidad; la mayoría de su existencia está amarrado y anclado por sus sentimientos y hundido en relaciones inferiores, viviendo bajo un orden de alienación perpetua, ya que observa los efectos y las consecuencias del contexto de una determinada época, pero al carecer de capacidad de discernir la causa de todas las variables que se presentan en la vida ordinaria, encerrado como esta en su rutina diaria no atisba a ver más allá de sí mismo. Ello ayuda a la inacción, a la pasividad y al concepto de una sociedad burguesa, aceptando los contravalores del capitalismo; la misma sociedad se aliena y se vuelve autista, ya que no es consciente del contexto global, por lo que acepta y obedece a sus amos aceptando la esclavitud como un hecho biológico inalterable. El conservadurismo siempre ha temido al creciente poder de las masas y por lo tanto ser contrario al sistema democrático, es la ideología del capitalismo, y este es contrario a la formación del colectivo, hablamos no de una formación reglada, sino de una formación integral del individuo, ya que esto acabaría con el sistema del ordenamiento de la sociedad por clases. Así pudieron conformar la idea del Darwinismo social y equiparar al ser humano igual que a los animales, basado en la selección de los mejor dotados, así como en la selva el mejor dotado es el que sobrevive, en la selva macroeconómica el fuerte es el que come al débil hasta el aniquilamiento. El Darwinismo social imperante en nuestra sociedad se le conoce como competitivo, es la terminología inhumana del Darwinismo social, amoral, sin escrúpulos, donde el individuo es preparado para ser un depredador sin conciencia, lo malo de todo ello es que el estado capitalista autoriza y secunda el juego competitivo. El Darwinismo social imperante en nuestra sociedad es totalmente cerrado y totalmente determinista, destinado a promover los valores burgueses del individualismo, la competición y la desigualdad. ¡Cuidado con la terminología en uso! El sistema juega siempre a hacernos un lavado de cerebro, y suplantar una terminología por otra. No caigamos en la trampa que nos tienden a través de los medios de comunicación de masas, en los cuales se aplica constantemente una terminología desvirtuada y adulterada: (consumidor/ciudadano)=consumidor frente a ciudadano, o también de igual manera (individuo / persona)= individuo frente a persona) o (competición/cooperación)= competición frente a cooperación. No somos meramente consumidores que lo único para lo que vivimos es para comprar y pagar (toda clase de recibos y facturas) y más facturas, nos convierten así en lo que la ciencia política viene a denominar (el rebaño domesticado). Con el uso y abuso de estas palabras y de esta terminología intentan pervertir nuestra conciencia para introducir en nuestra mente la mentalidad de esclavos y la aceptación de que nosotros, el pueblo, no estamos nada más que para comprar y pagar; que nuestra existencia solamente se basa en lo que ellos determinan: multinacionales, empresas, mercado. Tampoco somos individuos de un rebaño domesticado, para satisfacer las ansias y los intereses de las distintas oligarquías, como desean los capitalistas. Recuérdese que en el término (individuo) siempre se esconde la gran burguesía, el individuo aunque yo lo he usado muchas veces es para aclarar el concepto del término “individuo” que tiene el sistema. El individuo en verdad es parte del rebaño domesticado; los individuos carecen de capacidad de análisis para decidir sobre cuestiones superiores. De la misma manera carecen de espíritu crítico. No son capaces de cuestionar su entorno. Aceptan sin más, cualquier sistema por tirano y salvaje que sea. La persona es todo lo contrario del individualismo y del término ciudadano, portadores de derechos y obligaciones nos hacen cuestionar y percibir donde se hallan nuestros límites y nuestra libertad. No voy a extenderme en esto pues alargaría este artículo. El otro día vi como gran una muchedumbre en toda España se ha manifestado por sus pensiones con gran fuerza, es la fuerza de nuestros mayores, de nuestros abuelos, que defendían a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestros nietos y el de futuras generaciones. Poco después salieron todas las mujeres a la calle contra la desigualdad de género y la salarial. Pues toda esta muchedumbre, toda esta fuerza, es un poder constituido; ¿Sera posible que el pueblo comience a despertar y halla por fin comprendido, que solamente con la fuerza de una gran marea puedan derribar regímenes, sistemas y gobiernos? Nuestra fuerza está en el número; espero que no sea algo coyuntural, flor de un día, espero con toda esperanza que a la acción de los pensionistas, la columna más débil de la sociedad, sea el referente y el ejemplo que debemos seguir en el futuro. Ni un paso atrás, ninguna concesión al enemigo, ya que el único objetivo de este es anular el estado del bienestar y por el camino la misma democracia. Sería una bombona de oxigeno al capitalismo agonizante. Tenemos un arma muy grande, pues la misma democracia nos da la posibilidad de votar opciones que representen a los pobres, a los desempleados, a los excluidos sociales, etc. Tenemos la obligación moral de derribar mediante las urnas y pacíficamente a este gobierno derechista, y desterrar para siempre sus políticas antisociales. No cejemos en la lucha hasta la victoria final. No solo han de salir a la calle los pensionistas, han de salir a la calle otras reivindicaciones como por ejemplo: la Renta Básica Universal, para de esta forma conquistar una parcela de poder para los trabajadores, ya que poseyendo una renta garantizada, sería una cuota de poder en la cual los trabajadores y empleados impondrían sus condiciones laborales al mercado. Supondría el traslado de una parte del poder, de las grandes estructuras a los empleados. Hemos de inundar las calles por tiempo indefinido hasta derrocar al gobierno. Se hace necesario un cambio absoluto en todas las instancias. Y que ello sirva de referente para Europa y sus malogradas instituciones. Bibliografía: Recomendamos: 1. Principios de Estratificación (1945). K. Davis y W. E. Moore. 2. La dominación. V. Pareto y G. Mosca. 3. La teoría pluralista. J.A. Schumpeter y R. Aron. 4. La República. de Platón. 5. La Política. de Aristóteles. 6. (*). Esenios. Cuyo nombre proviene del hebreo ´osei ha-tora, (seguidores de la ley). Historia del judaísmo en la época del Segundo Templo. Paolo Sacchi. Trotta. 2004. Historia. Nº 88. National Geographic. Portada de la revista: Los manuscritos del mar muerto. La biblioteca oculta de las cuevas de Qumrán.

martes, 20 de febrero de 2018

EL DETERIORO DE LA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA Y LIBERAL Por RICHARD PACARD Uno de los pilares básicos de la democracia representativa y liberal, no cabe ninguna duda que es el progreso que esta supuso en cuanto a la defensa de los derechos de los ciudadanos; el dotarse de una constitución que garantizara el progreso y la racionalización de toda estructura política. En este sentido la democracia ha significado un avance cualitativo y cuantitativo si lo comparamos con los sistemas absolutistas. No cabe duda que en la ciencia política hay un antes y un después de la aparición de la democracia. Más hay que tener en cuenta pese a sus muchas virtudes, constatar el hecho histórico de un proceso de degradación en los últimos años, el cual coincide con hechos históricos de total trascendencia. En primer lugar se debe de constatar que en el sistema democrático el parlamento ya no es soberano, en la doctrina liberal la soberanía reside en el pueblo. El parlamento es solamente la expresión última de la voluntad del “Yo” colectivo. Aunque después suceden por el camino otras cosas y esa voluntad se pueda torcer gracias a herramientas que el poder posee para desvirtuar los deseos de la sociedad, y acomodarlos a los intereses de una determinada oligarquía. En este contexto los partidos son los culpables y los sostenedores de este sistema de cosas, convirtiendo a las constituciones en simples declaraciones de principios, sirviendo estas como baluarte y muralla para la defensa de una determinada clase social: Los dueños de los medios de producción, el entramado financiero, que a su vez sostienen toda la estructura capitalista. Convirtiendo la misma democracia en una parodia de sí misma, que constata el hecho de su fracaso, al contrario de lo que hubiera sido de una democracia pura, trocándose en defensora de los más débiles de la sociedad, de ahí que también se le revista a la democracia representativa y liberal de “burguesa”, traicionando en muchos casos sus mismos principios. Si el sistema pusiera en práctica aquello que el “Yo” colectivo desea, y la voluntad del pueblo se cumpliera –en este momento- expresaría la voluntad del sistema; por qué la única herramienta que el pueblo utiliza para hacerse oír, son las urnas. En las elecciones su voto está limitado a mantener el gobierno de una nación o a cambiar ese mismo gobierno, a partir de ahí su soberanía es una ficción, un mito, puesto que en los siguientes días, los partidos tienen en sus manos un cheque en blanco para hacer o deshacer. Digamos sin temor a equivocarnos que el “Yo” colectivo es soberano durante un día cada cuatro años. Carece por completo del derecho de decisión en los demás temas, ni siquiera se le pregunta su opinión. Luego la soberanía, como principio en el cual se apoya la democracia, es un mito el cual no se cumple en su praxis. Ya que la democracia representativa es el reflejo de la voluntad de los partidos y de las distintas oligarquías a las que ellos representan. La democracia ha perdido a lo largo de este proceso, el prestigio que poseía en sus orígenes, ya que ha ido acumulando leyes injustas y en muchas ocasiones ha caído en el sectarismo, percibiéndose a nivel general que existen en ella una ley para ricos y otra para pobres. Con lo cual se disuelve el principio de la igualdad ante la ley. Sin hablar en ningún caso del agravamiento de la circunstancia, en la cual nuestra clase política está siendo desbordada por los cambios tecnológicos que se producen en todo el mundo, que exige por parte de nuestros dirigentes de una mayor comprensión y especialización del mundo que se nos avecina, dada la complejidad de dichos cambios que constantemente se crean, exigirá por ello mismo, la elaboración de leyes cada vez más complejas y difíciles de entender, dada la cultura media de los diputados. Más el exceso de trabajo que de ello se deriva de una estructura que se resiente de todas estas circunstancias. En toda democracia burguesa existe lo que se ha dado en llamar la división de poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Los tres poderes en los que se asienta la estructura del poder democrático. Estos poderes –la más de las veces- entran en conflicto entre sí por cuestiones que solamente les compete a ellos. La corrupción generalizada ha hecho que el ejecutivo y el legislativo, los distintos gobiernos de cualquier signo, sientan desconfianza hacia los tribunales de justicia que constantemente les investigan, esto ha provocado que se creara una opinión pública desfavorable al poder del estado y ante unos tribunales de justicia, que amparan con negociaciones a los corruptos, percibiéndose de esta forma un encubrimiento de la misma justicia hacia los imputados. La justicia, en definitiva, ampara y protege a los que se pueden pagar las costas de un juicio, bien por qué se las page el partido de turno, bien porque el mismo imputado tiene suficiente dinero para salir airoso. Para la democracia partitocratica no es lo mismo un señor que roba una gallina para alimentarse a él y a su familia, que el rico que evade, desfalca, roba cuantiosas cantidades de dinero, el segundo ya le sobraran medios para salir airoso de todas las batallas judiciales. Al primero se pudrirá en la cárcel al carecer de recursos suficientes para proveerse de una buena defensa. Con todo lo que han robado aquellos políticos que han incurrido en negocios ilegales, con dinero público, se podría haber pagado una buena sanidad pública, una buena educación y una Renta básica que garantizase una vida digna. Con todo ello se demuestra la erosión que sufre los pilares básicos de la democracia y la desconfianza que se crea día tras día en la opinión pública hacia las instituciones democráticas. La erosión de la credibilidad del régimen democrático, es evidente. Una de las columnas de toda democracia liberal y representativa, es la afirmación de que el estado es neutral en el acontecer económico. Falso. El estado nunca es neutral. Su naturaleza es parcial, partidista y clasista. Siempre juega a favor del más fuerte, alineando al más débil en las fronteras de la exclusión. Jugando siempre a proteger los intereses de la oligarquía. Ha modelado a la sociedad de tal forma que hoy en día, dicha sociedad esta formateada a imagen y semejanza del sistema capitalista. La sociedad en la cual vivimos es burguesa, liberal e individualista, de ahí que los nacionalismos estén en auge y que en cierta medida sean el futuro más inmediato. Todo el aparato jurídico y político se asienta sobre la protección y defensa de la oligarquía burguesa. Por lo mismo de la misma sociedad. No es posible un cambio a no ser por una acción revolucionaria, ello no es posible porque los autoproclamados revolucionarios tienen mucho que perder en este estado de cosas. Estos últimos han aceptado el sistema. Por ello no se atisba en un futuro inmediato una acción contestataria. Y por parte de la sociedad civil, ni está, ni se le espera. En el futuro a corto o a largo plazo se impondrá el estado plurinacional en España y de esta manera se evolucionara de la España autonómica –la cual ha sido un fracaso- a la España plurinacional; pero esta evolución podrá tener consecuencias trágicas, si conformamos una plurinacionalidad a cuatro bandas: Galicia, Cataluña, Vasconia y España. Sin vinculación ninguna, más una España asentada en una plurinacionalidad que se hallen vinculados política y jurídicamente a la constitución de 1978, podrá en cierta medida ser un éxito, solucionando de manera definitiva el conflicto territorial existente, aún de esta manera se podría retroalimentar alguna oposición por elementos extremistas, ya que el hecho histórico de la unidad nacional como idea política y social se halla muy arraigada, por lo que dicha evolución ha de hacerse con mucha cautela y lentitud. Ha de haber un referéndum a nivel territorial de aquellos territorios que han de conformarse como naciones y ello ha de estar lleno de cuantiosos riesgos, ya que en muchos partidos tanto de derechas como de izquierdas no todos están de acuerdo con la idea del estado plurinacional. Las opiniones se hayan fragmentadas y ello provoca gran controversia. En una democracia representativa y liberal como la española y la debilidad que esta conforma, el proponer en una España autonómica en la cual los nacionalismos han experimentado una fuerza inusitada, con un resquebrajamiento en lo social y económico de la vida nacional, la aventura hacia el estado plurinacional puede ser en este contexto y en este momento, más desventajas y riesgos que ventajas, ¡cuidado! con provocar las pasiones de los extremistas de uno y otro bando, cualesquiera que sean sus ideologías. ¿Cuál es entonces la solución? El pacto y el dialogo entre las partes implicadas. La política es siempre pacto y dialogo. Sabiendo que las partes han de ser conscientes de que para evitar el conflicto han de dejar algo por el camino. Y los demás aceptar lo bueno y legítimo que puede tener el “otro”. De esa manera se llegara a buen puerto. Romper la unidad nacional consolidada por la historia sería una temeridad, sería una involución, más resguardar en un estado plurinacional nuestra vinculación histórica con España, sería un éxito que alabarían futuras generaciones. Y lo que es más importante, reformar la constitución de 1978 en aras a que los derechos de los más necesitados sean amparados constitucionalmente y que no dependa de la voluntad y el arbitrio de uno u otro gobierno. Y ser de esta manera un hecho ejemplarizante para el futuro, para los países y naciones de nuestro entorno, y en buena medida ir hacia una democracia progresista, avanzada y participativa, donde la justicia social dejara de ser una utopía y se convirtiese en una realidad. Bibliografía: recomendamos: Teoría de la Constitución. Autor: K. Loewedstein. Barcelona. La teoría marxista del estado. Autor: E. Mandel. Anagrama. 1973. Desprecio de clase. Autor: Antonio Maestre. Redacción: MAREA ATLANTICA. Los riesgos de la plurinacionalidad ambigua. Autor: Juan José Mateo. Madrid. 27 de Mayo de 2017. El País. España.