jueves, 31 de enero de 2019

LA GRAN MENTIRA DE EUROPA


LA GRAN MENTIRA DE EUROPA

Por

RICHARD PACARD


El mundo esta atravesando una serie de problemas difíciles de resolver, y todos esos problemas han sido causados por nuestras élites, por nuestro modelo de convivencia, por el orden instaurado tras las dos guerras mundiales; ese orden basado en el capitalismo, la democracia representativa, el liberalismo, en el nuevo paradigma de la caída de la Unión Soviética y el ataque a las torres gemelas, es en ese contexto de la superioridad del capitalismo donde se ha propiciado la presente crisis sistémica, tras esto se pone al descubierto la gran mentira en la cual estábamos viviendo. Y en parte seguimos viviendo. La pregunta clave es: ¿Para que se creo la Unión Europa? En gran parte para sostener una mentira, por otro lado por el miedo a que se acabara descubriendo todo el entramado que sostenía las grandes estructuras oligárquicas.

La creación de la Unión Europea tenía como objetivo la superación del estado nacional, creando una entidad supranacional para contrarrestar los desperfectos que la misma oligarquía había causado. Pero para ello había que impulsar un discurso basado en la ilusión por la unificación, había que convencer no tanto a los estados europeos, si no a los ciudadanos. Y durante un periodo largo así fue. Al principio todo ciudadano se consideraba europeo y después naturalmente parte integrante de su propio estado. Pertenecer a la Unión Europea era algo así como un plus, formar parte de una gran nación, ser miembro de un espacio de libertad y democracia, dicha organización era la solución a todos los problemas planteados a nivel mundial. Y esto ha sido el núcleo de la gran mentira.

Según el discurso europeista, la Unión Europea iba a resolver los problemas que nos acucian en la actualidad, estas razones eran de orden ecológico y medio ambiente, la amenaza que emana de los medios de destrucción masiva, el temor a una guerra nuclear, química o biológica, la problemática del tercer mundo, la cual pudiera provocar la reacción de los pueblos pobres contra los pueblos ricos y desarrollados, los riesgos ecológicos producidos por la gran industria, el trafico internacional de sustancias nocivas para nuestra salud, sin olvidarnos, en ningún momento, de la tendencia de las transacciones económicas que escapan al control y superan a los estados nacionales, ya que estas rompen la soberanía nacional, así como su influencia nociva en la economía de un determinado país.

No nos cabe ninguna duda que el verdadero origen de la Unión Europea frente a estos buenos propósitos, no era otro que forjar un mercado único europeo, y que los estados nacionales estuviesen subyugados bajo una única autoridad común, de esa manera se garantiza la libre circulación de los servicios, las mercancías, el capital y los trabajadores; más dicha macroestructura tenía como últimos objetivos la expansión supranacional de los negocios de las grandes élites industriales y financieras. Deslocalizar a los trabajadores en aras a fragmentar la familia, ya que un trabajador aislado en otro país, es más fácil de manipular.

Una de las grandes amenazas que conlleva el pertenecer a la Unión Europea es ir reduciendo lentamente la soberanía nacional en lo económico, en lo político y en lo social, de manera que dicho poder se fuera trasladando paulatinamente a la nueva supraestructura (Unión Europea), conformando unos parlamentos y una clase política, las cuales se convirtiesen en simples marionetas, cipayos del capitalismo global. Crear las condiciones necesarias para que los distintos estados nacionales se doblegaran a un poder totalitario, influyendo en las legislaciones laborales al servicio del coorporativismo mundial.

De esta manera se creo un proceso transnacional, donde las grandes coorporaciones multinacionales, ya no tenían ninguna limitación estatal, ya que todo el entramado técnico, político, social y económico, se encontraba supeditado a las políticas financieras de la Unión Europea. A partir de ese estadio en el proceso de la consecución de la unificación, los estados nacionales se convirtieron en simples marionetas, y algunas ayudas no dependían ya del parlamento, sino de una macroestructura de poder, la cual se encontraba por encima de la voluntad del colectivo europeo, de los estados nacionales y por ende de la propia democracia.

El embrión de la unión europea era pues crear un mercado sin fronteras, una mayor cohesión económica y social, y una política de investigación, según resumía el presidente de la comisión Jacques Délors, claro que esto todo a groso modo pueda parecer muy bonito, pero en la praxis, en suma se trataba de convertir a los pueblos europeos en esclavos del coorporativismo multinacional oligárquico. No hay nada más que ver y observar las políticas laborales emprendidas desde los años ochenta en adelante; más temporalidad, más incertidumbre, más desempleo, más precariedad, y da igual de que color sea el gobierno de turno. No somos en absoluto dueños de nuestro destino. Quien diseña y gobierna Europa es la Unión Europea, es quien implementa las normativas y las condiciones de empleabilidad son las élites representadas por la UE. De esta manera se va larvando a partir de los años noventa el gran escepticismo que surcan los pueblos europeos y que su odio estallara tras la crisis estructural del 2008. La unión europea ni siquiera es un estado, es en realidad un conglomerado y un club cuya única meta es la defensa de los intereses coorporativos a nivel mundial, en otras palabras: del capitalismo. Cuando escribo sobre las élites u oligarquías no me refiero solo ni en absoluto, a la clase adinerada, me refiero también a la clase política europea, y allí están todos, derechas e izquierdas.

El gran sueño de los grandes capitales es un mundo donde puedan traspasar las fronteras, una moneda única, y una democracia cada vez más reducida a la mínima expresión; su fuerza -la fuerza de los grandes capitales- radica en la legislación que esa comunidad europea crea, moldear al mundo a semejanza de sus intereses y sus conveniencias, así de esta forma los estados miembros de esa comunidad acataran la supremacía de las normativas europeas. Toda la macroestructura europeista no es democrática, ya que la democracia les molesta en sumo grado; las elecciones europeas no son más que el barniz y la imagen que la gran estructura quiere dar al conjunto de los colectivos nacionales, para trasladar a los pueblos la imagen falseada de una democracia igualitaria, la única verdad es que la unión europea no deja de ser una organización macroeconómica en defensa de las grandes coorporaciones capitalistas, en suma una estructura de poder, en defensa de una clase, en defensa de unos privilegios y de una superioridad basada en el dinero, en la sangre y en el multipartidismo. Los valores de la revolución francesa han muerto a manos de los eurocratas y las grandes élites. De un absolutismo que basaba su existencia en el derecho divino, hemos pasado a un totalitarismo macroeconómico que basa sus privilegios en la superioridad de su clase social. (Torres del Moral). ¡Pues si que vamos bien!

Por lo que respecta a España en particular; la constitución de 1978 ha dado cobertura jurídica a la integración comunitaria, el mismo texto constitucional reconoce la cesión de varias de sus competencias, inclusive el ejercicio de soberanía a las instancias supranacionales. (art. 93 y art. 96.1 CE 1978).

Tras lo narrado hasta este momento, cabe destacar, que dicha organización denominada “Unión Europea” tiene muchas similitudes con el fascismo de 1933. El fascismo no ha muerto tras su derrota en la segunda guerra mundial, simplemente se ha renovado. De momento, su única arma es el dinero, ¿Pero quien no nos asegura que si vieran en peligro sus propios intereses, no utilizarían ese dinero, para crear un gran partido para someter mediante las armas a quien se opusiera abiertamente a la clase superior oligárquica? De momento, esto no parece factible, por lo menos, a corto y largo plazo, ya que su mayor debilidad, reside precisamente, en esa superioridad mayestetica que aseguran poseer. Aún no son conscientes de que el sistema que tanto preconizan y defienden, es el mismo sistema que esta creando las condiciones necesarias para el triunfo de una revolución. Y ahí estriba -precisamente- la gran paradoja, el mismo sistema sera la tumba de toda la oligarquía. No hay futuro para los reaccionarios, ni para los que se amparan en viejos privilegios y prebendas; el germen de la destrucción de la unión europea esta inscrito en su propia génesis.

En la actualidad en toda Europa se esta reproduciendo el ascenso de la extrema derecha; en esta época se haya con una gran incertidumbre, de ahí el retorno del fascismo, su origen se haya en la presente crisis económica y social y en sus consecuencias más inmediatas, donde es imposible el entendimiento entre las fuerzas políticas, resquebrajandose el edificio y formándose una política de frentes, entre derecha e izquierda. No hay más que leer a Cayetano Nuñez Rivero sobre la evolución histórica de los sistemas políticos de Alemania e Italia, donde se muestra el proceso político de inestabilidad y crisis, de donde surgió el Partido Nacional Socialista y su legalidad. De hecho cabe una simple lectura para comprender que se esta reproduciendo las mismas condiciones que trajeron el triunfo en Alemania al régimen nazi. Una vez más la insensatez de nuestra clase dirigente y de los capitalistas de turno nos llevaran al abismo.

Sin embargo, pese a todo este contexto actual surge de las profundidades del océano, una nueva manera de entender la política, que espero que en la presente situación sirva de contención al auge del fascismo. Aunque no se haya exento de cierto radicalismo, si por radicalismo entendemos el ferviente deseo de transformar el mundo y al hombre. El radicalismo en sí mismo no tiene por que ser violento, puede tratarse de una evolución que impele a los pueblos a seguir adelante e ir en sucesivas fases destruyendo aquello que se opone a la historia, destruyendo aquellas instituciones o sistemas que se oponen al proceso sistémico de la evolución. Se destruye para construir. La radicalidad se forma cuando las instituciones y los sistemas políticos se vuelven tiránicos, por que son radicales los problemas y los retos que nos amenazan. Es cierto, que este todo proceso lleva implícito el eco de las revoluciones, justificadas muchas por el odio que siente el colectivo hacia aquellos que provocan injusticias, desigualdad e incertidumbre. De suerte, que esa ola de la que he hablado en otras ocasiones, la tenemos más cerca que antes. Cuanto más amenazas tengamos y más tribulaciones soportemos, más cerca se haya la ola de arrasarlo todo. Más cerca se haya la solución. Claro que la solución final para los adinerados no sera la misma que para los pobres del mundo. Los cuales llevan soportando las tiranías desde que el hombre es hombre. Cuanto mayor sea la oscuridad, más cerca estará la luz. Cada uno sera responsable en la medida que haya provocado la pobreza y la alineación de los “otros”. La revolución esta aquí materializada por esa gran ola que ya se ve en el horizonte. Sólo nos podremos salvar si no nos oponemos a ella. Ya que será una consecuencia de nuestros actos. Ni sera provocada por el hombre. Si no que ocurrirá a pesar del hombre.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENTDAMOS.

  1. Instituciones políticas de la comunidad europea. Autor/a: María Victoria García-Atance García. Profesora Titular de Derecho Constitucional. (fgc).
  2. Los sistemas políticos Alemán e italiano. Autor: Cayetano Nuñez Rivero. Profesor Titular de Derecho Constitucional. Universidad Nacional de Educación a distancia. Dirección: Antonio Torres del Moral. (fgc).
  3. Tratados fundacionales de París. (CECA) y de Roma (CEE). (fgc).


viernes, 21 de diciembre de 2018

LOS FUNDAMENTOS DE LA DESTRUCTURACIÓN

LOS FUNDAMENTOS DE LA DESESTRUCTURACIÓN

Por

RICHARD PACARD


Todo poder legalmente constituido -incluido todo régimen o sistema político- procede por su misma naturaleza, conformando una legislación que ampare sus derechos, que políticamente tratan de reforzar construyendo algunos privilegios frente a los ataques de la población a la que dicen representar, de dicha forma pueden verse inmunes a ciertos delitos en el desarrollo de sus actividades públicas, de ahí se deriva el hecho de la facilidad con la que incurren en la corrupción en todos los ámbitos de la administración pública. A parte, de algunos privilegios que ostentan aquellos que dicen velar por el bien común y la justicia. A ellos especialmente se les aplica una cotización para cobrar una jubilación de cuatro años -lo que dura una legislatura-, mientras al resto de la población se les exige que tengan cotizados de 15 a 25 años. Y ello representa un agravio comparativo, ademas de otras prebendas y salarios. Todo sistema, toda estructura de poder, todo gobierno, siempre elaborara leyes que proteja a la clase dirigente de la nación y los inmunice de las injusticias o los errores que puedan cometer en el desarrollo de su mandato. No se dan cuenta y el colectivo no es consciente, que el dinero con que juegan son derivados de los impuestos que pagamos, por lo que el verdadero titular de ese capital es el colectivo. Ellos son solamente meros administradores de la riqueza que nosotros creamos. Aquel que va en contra de nuestros intereses, necesidades y derechos, constituye un delito, ya que va en contra de la nación, va en contra de la comunidad nacional, ya sea en delitos económicos y políticos o de cualquier otra naturaleza que así lo estipule la legislación. En nuestro caso la comunidad nacional: ESPAÑA. Y España a la que muchos dicen defender, -de una manera muy curiosa-, a esa España que todos amamos, esos son los que han promovido en el pasado políticas de austeridad y recortes sociales, desahucios, etc. parapetados en antiguos privilegios de clase, son estas las declaraciones en los medios de comunicación de Pablo Iglesias, es el sentir de todos los miembros de podemos, es el sentir de una gran mayoría de ciudadanos. Y la razón les asiste. Pero todos sabemos también, que a veces la razón no es la que triunfa en la vida.

El núcleo del problema que nos aqueja, es que aún vivimos anclados en una sociedad, cuyos parámetros y estructuras son de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Mentalmente nuestra sociedad aún se haya bloqueada por cuestiones históricas, vivimos en el pasado, y ese pasado -no solo a nivel nacional si no a nivel mundial- sigue hipotecando nuestro presente y nuestro futuro. Mostrándonos como el sistema imperante es el más interesado en que las cosas sigan así. Ya que de esa forma siguen amparados en sus viejos privilegios y prebendas. Todo sistema político debe para sobrevivir conformar a la sociedad a su imagen y semejanza, para así dominar, pues de otra manera podría existir la posibilidad (el colectivo) de desarrollar un espíritu crítico, que cuestionara los principios y la legislación del sistema e invertir el mismo, de modo y manera que el colectivo conquistara el poder político, y a partir de ahí la limitación y el control de la legislación o subvertir las normas y los mismos fundamentos, los cuales son el núcleo de todo sistema. Si el colectivo es incapaz -en la actualidad- de aplicar esto que escribo, es por falta de información y la falta de cultura política, base principal para no dejarse engañar por toda clase de estructura de poder.

En el día de hoy existe una gran confusión, ya que tenemos una saturación de información, la mayoría de las veces de contenido parcial, que llega a desestructurar la personalidad del individuo, con el objetivo de acabar con la conciencia social. Es una de las armas que tiene el sistema para imponer la fragmentación, y anular de forma disuasoria toda manera de cooperación. Lo que le interesa al sistema es la competencia, promoviendo en algunos casos la indiferencia, el aislacionismo, la lucha sectorial de unos contra otros, no sintiéndonos solidarios con el “otro”, y ahí precisamente esta nuestra debilidad. Ahora precisamente, es más necesario que nunca, el interrogarse acerca del lugar que ocupamos en una sociedad atomizada y desestructurada.

Es la hegemonía del partido como organización la que prevalece sobre el parlamento, sin embargo, Manzello dice que se ha llegado a la parlamentarización de los mismos, y yo soy de la opinión que el parlamento y el partido viven en una constante simbiosis, ya que el partido dirige la linea política general del mismo, observándose una interacción entre el partido y el grupo parlamentario. El partido como organización de masas, es un ente orgánico y bien estructurado en la cual prevalece el valor de la disciplina interna, pero ello no impide denostar a la organización como desestructuradora de la sociedad en la cual vive, ya que vivimos en un régimen democrático, donde conviven muchos partidos políticos (multipartidismo) o como muchos politologos denominan “Partitocracia”. Esto en cuanto a las virtudes del partido, más como este se haya bien estructurado, es el creador de un estado de opinión entre la ciudadanía, que sea favorable a sus intereses, y conseguir el voto favorable a su representación en el parlamento. Pero puesto que es una estructura de poder, cuya única misión es alcanzar constituir gobierno, y mantenerlo el máximo tiempo posible, tiene unas connotaciones negativas que lo convierten en un grupo de presión, puesto que defiende a una determinada clase social, y por lo mismo excluyente, parcial e intolerante en muchas ocasiones. Estos elementos de desestructuración han de ser superados, en aras a conformar una sociedad interclasista.

La historia se repite automáticamente en innumerables ocasiones y bajo unas condiciones determinadas; los partidos políticos se creen superiores al parlamento y a la ley, y el presente ciclo nos muestra un proceso electoral que marca la inestabilidad política y social del régimen actual, -evidentemente estoy escribiendo sobre el proceso electoral de Andalucia- ya que nos puede servir de referencia. También hemos de constatar la perdida de confianza en la democracia y en sus instituciones, lo cual debería de encender todas las alertas del sistema. Los principales problemas que han llevado a la perdida de confianza del régimen son: la corrupción sistemica, el proceso independentista de Cataluña, el frentismo que se deja notar en derecha e izquierda, la crisis estructural del 2008, la incertidumbre ciudadana frente a una Europa que ampara a las oligarquías imperantes frente al resto de la población. Ante este contexto es lógico un alineamiento a posiciones autoritarias y por lo tanto la irrupción de partidos fascistas en las instituciones democráticas. A partir de ahí, constatamos la repetición histórica del periodo de entreguerras del siglo XX. Desde luego, no hemos aprendido nada.

En cuanto al mantenimiento del poder, de un determinado gobierno, cabe destacar que su pretensión es legitima, -bajo los parámetros del régimen actual- siempre y cuando su origen haya sido la voluntad del “yo” soberano, es decir, el colectivo, pero este a través de las nuevas tecnologías, a parte, de la oposición democrática en el parlamento, ha de hacer oír su voz, y que este sea vinculante ante una moción de censura, en la cual se cuestione la confianza en el gobierno, de un miembro del gobierno o simplemente la linea política de un determinado presidente, el cual si lo pierde habrá de convocar nuevas elecciones, y de esta forma se ahondara más en la democracia.

Solo el pragmatismo de la estructura y de la sociedad británica, pudo entrever la mentira y la estafa que representa Europa y su plan de desestructuración, de ahí se entiende su euroescepticismo y el proceso de Brexit que tiene planteado. Pero ese pragmatismo le ha evitado a lo largo de su historia, procesos revolucionarios, no exentos de fuertes tensiones y enfrentamientos armados: entre Corona, parlamento, jueces, etc., debiendo destacar en la larga evolución del constitucionalismo británico, la inestabilidad política de 1648 a 1689. Más pese a todo ello o precisamente por ello, se ha desarrollado legal e institucionalmente los órganos y derechos actuales. El Brexit por lo tanto es la herramienta que Gran Bretaña utiliza para preservar sus derechos y su forma de ser, pese a sus problemas, que aún a pesar de todo mantiene en pie su dignidad, el respeto por sí mismo, y que no quiere ser marioneta de la oligarquía europea, como le ocurre a España y a otros países. Al plantear la salida de Europa, este nos sirve de ejemplo para no seguir las lineas de austeridad y los modos y costumbres usureras que representan las oligarquías de Europa. Al marcharse del club de los usureros, cuya única meta es empobrecernos, en aras a mantener y aumentar sus cuantiosas fortunas, aunque solo sea a costa del resto de la población, nos señala cual ha de ser la única opción posible frente a la Europa de los mercaderes, que como ya hemos escrito en otro artículo se haya en pleno declive, así como la hegemonía de los Estados Unidos en pleno retroceso, y sin embargo, el nuevo orden mundial lo representa China. Como ya dije anteriormente, una nueva página se abre en la historia completamente en blanco. La anterior ya no nos sirve. Lo que ayer fue, hoy no lo es, lo que hoy es, mañana no lo sera.

El Estado del Bienestar tiene su origen en el nuevo orden mundial que se instauro tras la segunda guerra mundial, la cual transformaría el orden establecido anteriormente, a nivel económico y social. La crisis económica producida por el régimen liberal, ya no daba respuestas a la transformación que se instauro tras la guerra, ni a sus problemas sociales y fue así de esta forma como se impuso un nuevo modelo social y económico en el cual nació el estado intervencionista; ello supuso una concesión del modelo liberal, ya que el fascismo había sido derrotado, tras ello, las grandes organizaciones de trabajadores y los partidos políticos de izquierdas moldearon el orden mundial, ya que la democracia era la que había salido victoriosa de la guerra. De esta manera se impusieron prestaciones sociales y una estructura económica que habría de configurar, lo que se denomino “el estado del bienestar” en lo social, y en lo político y económico “el estado social de derecho”. Este fue el origen del modelo actual, que tras la crisis estructural de 2008 no ha sabido responder a las exigencias planteadas por los procesos históricos puestos en marcha, por la falta de visión y una gran codicia y usura de la oligarquía; dicho proceso no se ha detenido por la crisis, sino que esta la ha activado. En estos momentos hay una gran ola que bajo la superficie, lucha activamente contra el orden establecido, es una fuerza trasversal que no sale en los periódicos, ni en televisiones, ni en ningún medio de comunicación. Que no gustan de la publicidad ni el dinero. Sus miembros aman demasiado su independencia.

No nos dejemos llevar por las pasiones de un lado y otro; si en el “otro” vemos al enemigo, al rival, o al diferente que tenemos que abatir, dicha actitud no nos llevara a buen puerto, sino a una situación de enconamiento y conflictividad difícil de solucionar. Perder todos los derechos y conquistas políticas y sociales que tanto nos costo conseguir. En un proceso así, no gana nadie, pero perdemos todos. Llamo con estas palabras al pacto entre iguales; llamo a la prudencia en nuestras palabras y actitudes, y ser comedidos en los procesos electorales, ya que la imagen que se transparenta es la de una clase política que ha perdido los papeles, y esto provoca un distanciamiento entre el colectivo y la política. No por ser un proceso electoral, justifica que perdamos las formas y la educación. Este ambiente enrarecido, es un elemento más de desestructuración; tenemos que conseguir ver en el “otro” a alguien que nos puede aportar algo, por que toda ideología tiene virtudes y falseamientos. Todos tienen sus puntos blancos y sus negros. Eso no quiere decir, que no nos manifestemos pacifica y ordenadamente, ya que uno de esos derechos en toda democracia, es el derecho a la protesta, pero esta se ha de llevar a cabo respetando la ley, tenemos que encontrar un punto de encuentro, donde todo el mundo sin excepción, pueda defender sus legitimas aspiraciones, ver lo que hay de bueno en toda fuerza política, y que cada uno defienda sus programas. No contestemos a la violencia, con más violencia, al odio con más odio, por que nos estaríamos metiendo en una espiral difícil de salir. Urge pues un gran pacto nacional entre todas las fuerzas políticas, sin excepción de nadie. Y si hay que reformar la constitución de 1978 o operar algunas instituciones, seamos valientes, y encaremos el reto y la posibilidad de formar juntos el futuro, teniendo siempre en nuestro objetivo el bien de España y de los españoles/as. Nuestras miras no han de ser cortoplazistas para ver cuantos votos se saca en las próximas elecciones, ya que provoca cierta indignación en la ciudadanía, cierto distanciamiento. Solo mediante un pacto nacional, será posible alcanzar el futuro. ¿Estará nuestra clase política a la altura? ¿O seguirán dándonos el espectáculo de ver como se enfrentan los unos contra los otros, dejando las formas y la educación a la puerta del parlamento?. Ellos son los que han provocado la desestructuración de España y su fragmentación actual. ¿Los que han provocado todos los problemas estructurales que padecemos, serán los llamados a solucionarlo? Yo lo dudo. ¿Y ustedes que opinan?

BIBLIOGRAFIA. RECOMENDAMOS

  1. El parlamento: Los grupos parlamentarios y juntas de portavoces. Autor: Mª Victoria García-Atange García . Profesora titular de derecho constitucional. Tema 18. F.G.
  2. Il parlamento. Autores: Manzella, A. Il Mulino. Bolonia. 1977. Tema 18. F.G.
  3. Grupi parlamentari. Enciclopedia del Diritto. Tomo XIX. Autor: Rescigno, G. V. 1977. F.G.
  4. Estado de derecho y democracia de partidos. Autor: Torres del Moral, A. Servicio de publicaciones de la Facultad de Derecho. Universidad complutense de Madrid. 1991. F.G.
  5. El sistema político británico. Tema 23. Autor: Cayetano Nuñez Rivero. Profesor titular de derecho constitucional.
  6. Sistema político de Francia y Portugal. Autor: Cayetano Nuñez Rivero. Profesor titular de derecho constitucional. F.G.


Nota de la herramienta. El autor nos dice a través del encono de los procesos electorales, y del conflicto independentista, más los resultados electorales en Andalucia, como estos son elementos desestructuradores de un régimen ya agotado. El tema en sí aún no se ha agotado. Han quedado muchas cosas en el tintero. El autor plantea un pacto a nivel nacional y de estado, donde se recojan todos los temas que verdaderamente importan a la ciudadanía. (Ej: Renta Básica Universal y sin condiciones. Pensiones: las cuales han de ser blindadas por la constitución de 1978. debate sobre la validez o no de las autonomías. La superación del capitalismo. El impacto de la robotización empresarial sobre los empleos y el estado del bienestar. Fomento del cooperativismo como doctrina económica y participación de beneficios, así como obligación de las empresas capitalistas a adoptar el cooperativismo, como modelo de futuro. Estudio de viabilidad de los cursos de formación ocupacionales y que estos no sean obligatorios, si no que sean opcionales. Y que las ayudas sociales no sean dependientes de si asistes a un curso o no. Y que los cursos sigan siendo en el ámbito público, etc.).

viernes, 30 de noviembre de 2018

LA GRAN ESTAFA


LA GRAN ESTAFA

Por

RICHARD PACARD

El 15 de septiembre del año 2008 quebró Lenhman Brothers y con ello se inicio una crisis estructural que desbarato el sistema financiero, que a punto estuvo de acabar con el sistema capitalista. Es cierto, que el sistema capitalista sobrevive a base de crisis cíclicas, más lo ocurrido aquel 15-S del 2008 hizo temblar todo el edificio financiero a nivel internacional. Hasta ese momento todo el mundo creía que el capitalismo era la quinta esencia de la economía; aquella crisis demostró que toda la arquitectura financiera y macro-económica, así como toda la estructura política de Europa y Estados Unidos, pendían de un hilo. La presente crisis iniciada en 2008 no es una crisis coyuntural, una más de las que sufrió el capitalismo, es una crisis sistémica que hizo tambalear los cimientos en los que se hallan asentados todos los fundamentos de la presente civilización: El Capitalismo financiero e industrial. Con ello puso en duda muchos mitos de la posmodernidad. Uno de estos mitos es que se había llegado al fin de la historia, donde tanto el sistema capitalista como su aliado político el liberalismo, representaba el último estadio al que había llegado la humanidad, a partir de ahí, no habría más alternativas ni una supuesta anti-tesis, ya que la humanidad había llegado a su plenitud. Toda la super-estructura perdió la confianza del colectivo en sus instituciones. La historia nunca se cerrara mientras siga existiendo la humanidad, y esta pueda vivir para contarlo.

En realidad ese día fue la prueba material, de que cuanto más complejo sea un sistema, más posibilidades tiene de sufrir un colapso y cuanto más simples sean sus parámetros más capacidad de solución tendrán sus problemas. Las dos imágenes de esta crisis sistémica que simplifican el nuevo paradigma han sido: la primera la de los banqueros llevándose suculentas indemnizaciones, tras venirse abajo sus entidades, y la segunda la de las familias como dejan sus respectivas viviendas, hipotecadas y engañadas por aquellos que han provocado la presente crisis, abocadas sin remedio a la miseria. El libre mercado es el gran protagonista de la recesión del 2008, un libre mercado que ha creado como contravalores fundamentales: la competitividad, la codicia y la falta de escrúpulos a la hora de dejar en la calle a una familia. La presente crisis además de poseer motivaciones financieras densas, complejas e incomprensibles para el ciudadano medio, también se produce por una falta de valores morales y éticos, que vienen siendo el reforzamiento de toda sociedad civilizada.

Todos los que protagonizaron esta gran estafa despiadada, que sin ninguna duda representa el capitalismo financiero, han declarado que el mundo en el cual estamos inmersos es una inmensa mentira, y que estuvimos cerca de un colapso financiero mundial; los ciudadanos nunca han sido conscientes de lo cerca que estuvo el sistema capitalista de ser engullido por su propia avaricia. ¡Otra vez sera! Mientras tanto cabe destacar que el sistema financiero ha sido tocado de muerte. La gran paradoja es que el enemigo del capitalismo, no son los grupos u partidos de extrema derecha o izquierda, ya que ellos mismos son un producto del mismo sistema. El verdadero enemigo del capitalismo es el capitalismo mismo. Es tan absurdamente complejo que en su misma esencia se halla su autodestrucción. Para que este sobreviva necesitaría una antitesis, antaño la constituía la Unión Soviética, ya que le marcaba sus limitaciones, una vez fenecida esta, al no tener rival, el capitalismo es incapaz de ser consciente de sus limitaciones.

De momento, la única salida ha sido la promoción de políticas intervencionistas por parte de los estados, los cuales han rescatado a los bancos y grupos financieros; Estados Unidos estuvo plagado de nacionalizaciones, y en Europa Angela Merkel inicio una política de austeridad, recortes en lo social. Pero, esta historia ya la conocemos. Como siempre, los más vulnerables son los que pagamos los desperfectos que otros provocan. El sistema siempre rescata a los suyos.

La gran estafa consiste en mantenernos endeudados, para de esta forma tenernos sometidos, poseyendo de esta manera nuestras casas, nuestros automóviles, etc., naciones enteras están de esta forma hipotecadas. Como la deuda es impagable tanto para el ciudadano (a nivel particular) ya que aunque no tengamos una hipoteca, no estamos libres de la gran estafa, puesto que crean a su vez necesidades artificiales, dependientes siempre de la gran estructura. Esa vivienda, ese automóvil último modelo, su verdadero amo es el banco. De ahí que en un momento determinado sea el sector financiero, el que se constituye como grupo de presión sobre instituciones o incluso sobre el mismo estado. Nadie tiene tanto poder como el que maneja el sistema; los bancos son la base del sistema capitalista, por lo mismo, son los amos de la clase política y a través de ellos, también nosotros somos colaboradores necesarios de la gran estafa. Ya que participamos con nuestros actos en el mantenimiento de todo el complejo sistema económico. En fin, las victimas de la estafa, son colaboradores de los estafadores. ¡Que gran despropósito! Todos estamos sometidos a este despropósito, esta falta de lógica, nos lleva a carecer de pensamiento perceptivo.

Como el mercado libre se basa únicamente en la sacrosanta competencia, el desequilibrio se institucionaliza, la libertad de precios alienta la codicia y el egoísmo de empresas y individuos, la desigualdad comienza a ser la norma, la armonía en todos los sectores se rompe y finalmente aparece la conflictividad, la cual resquebraja la paz social; debido a la fragmentación de la sociedad en manos de depredadores (bancos, grupos financieros e hipotecarios, etc) aparece la crisis y de esta manera caemos en manos de los voraces hombres de negocios. Somos libres, pero solamente somos libres para endeudarnos y empobrecernos. El libre albedrío solo beneficia a los vampiros del mercado y el caos que se forma nos esclaviza. Esta crisis estructural del 2008 pone de manifiesto las taras del mercado, así como su fracaso como modelo económico a seguir. No urgen grandes reformas. Al capitalismo no se le reforma. Se le destruye.

Europa salvo de la hecatombe a media docena de países, a pesar de que la lógica obligaba a rescatar a los ciudadanos de sus respectivos estados, y por lo mismo a crear una política de regeneración social, económica y política, las autoridades europeos se dedicaron única y exclusivamente a rescatar a los bancos y a los grupos financieros, presionados tanto Europa como Estados Unidos por los grupos de poder que alentaron las políticas de austeridad, reformas estructurales de gran calado y desestructuración social, es decir, resquebrajar el sistema social de ayudas a los más vulnerables y si posible fuera acabar con el estado de bienestar. El único objetivo de la presente crisis sistémica, era configurar el mundo a imagen y semejanza de los contravalores capitalistas; al mismo tiempo el avance inexorable de los extremismos de toda condición, representan la imagen de una Europa resquebrajada, sin horizontes, sin proyecto, fragmentada, la cual no tardara en caer.

Mientras el sistema carece totalmente de capacidad regenerativa, por que si de algo hemos de estar seguros, es de la falta de lógica y de imaginación del capitalismo. Nuestra oligarquía no sabe nada más que inventarse modelos y sobreestructuras complejas para ganar/robar dinero. Toda esta crisis demostró el fracaso de un sistema económico y político, que en estos momentos esta llegando a su fin. La caída o el declive de Europa y el retroceso en el exterior de los Estados Unidos de América, así como el ascenso en el concierto internacional de China, prefiguran la decadencia y muerte de Occidente como referencia a nivel mundial. Cuando caiga Europa lo que se debería esperar es que no nos coja dentro del edificio y nos aplaste. España ha iniciado una salida en el presente contexto internacional, el cual sera referente hacía un sistema progresista en lo social y económico, más valiente ante los retos que indudablemente se avecinan; tiene España en estos momentos dos grandes lideres que representan la izquierda progresista, por un lado Pedro Sánchez (PSOE) por el otro Pablo Iglesias (Podemos). Espero que entre los dos conciten la esperanza de todos aquellos que son vulnerables. Los dos juntos representan todos los valores de una izquierda que vincule a todos aquellos que creemos en una democracia participativa, progresista y avanzada. Ellos por separado no tendrían la suficiente fuerza para establecer un sistema más justo, más solidario, más veraz, ya que los arrinconaría el mismo sistema. En estos momentos dichos timoneles están llamados a abrir las puertas del porvenir, aunque aún son dependientes de las élites europeas. Por que el tiempo se nos esta acabando. Y la gran catástrofe asoma ya en el horizonte. Ya se oye el ruido de la gran marea que asoma con su gran fuerza para arrasarlo todo. Y urge y pronto un cambio mundial.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS:
  • Recesión a lo grande. El 15-S de 2008 fue la versión moderna del “crash” del 29, y sus efectos persisten. Autor: Claudi Pérez. Negocios. Página 2-4. el País, domingo 9 de Septiembre de 2018.
  • Biografía de Claudi Pérez. Claudi Pérez (Reus, Tarragona, 1972). Licenciado en Económicas (Universidad Pompeu Fabra). Ha trabajado en El Periódico de Catalunya, Expansión y EL PAÍS, Barcelona y en Madrid, siguiendo temas de economía internacional, reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del (G-8), y en los últimos tiempos la inacabable crisis financiera, convertida en interminable crisis del euro. Actualmente es corresponsal en Bruselas.
  • Fuente de la Biografía de Claudi Pérez. El PAÍS INTERNACIONAL.

martes, 30 de octubre de 2018

EL DECLIVE DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA


EL DECLIVE DE LA EUROPA CONTEMPORANEA

Por

RICHARD PACARD


A lo largo y ancho de la Europa contemporánea recorre entre sus pueblos un gran escepticismo hacia aquel sueño que una vez hemos tenido en la posibilidad de una gran nación, fue el sueño de lo que se nos vendió como los Estados Unidos de Europa, el sueño de ser el ejemplo para el resto del mundo, del lugar donde la democracia había triunfado en toda su amplitud, donde reinaría la tolerancia, la defensa de las libertades, el respeto al extranjero, la protección de las minorías y el rechazo al autoritarismo y la xenofobia. Pero pasaron muchas cosas en el transcurso de ese tiempo, tiempo de una esperanza truncada pero siempre renovada; dos hitos fundamentales conforman la realidad: el primero de ellos es la caída del muro de Berlin y con ello la Unión Soviética, el cual se había conformado como muro de contención contra la bestia del capitalismo, de ahí el surgimiento de todos nuestros derechos como una concesión del capitalismo ante la amenaza que representaba la Unión Soviética, el porto estandarte de la izquierda había desaparecido y dejado las puertas abiertas a todo tipo de tiranía. El segundo hito fundamental es el ataque del mundo musulmán a las torres gemelas de Nueva York el 11 de Septiembre de 2001. A partir de esos hechos históricos el capitalismo se ve triunfante y vencedor, pero lo que al principio vimos como un sueño prometedor de grandes esperanzas, se convirtió en una pesadilla de la cual aún no hemos despertado. No hay más que leer los dos sendos artículos de Pipa Norris y Jhon Gray, publicados en el País, el domingo, 9 de septiembre de 2018, para entender lo que esta sucediendo en el Reino Unido, y se comprenderá mejor el nuevo paradigma de Europa. El discurso Fascista se va extendiendo complementado con un mercado y una oligarquía, donde los pueblos ya no tienen en lo económico capacidad de decisión, los valores constitucionales están siendo arrinconados ante el poder absoluto del corporativismo multinacional. La única ideología imperante en la actualidad es el corporativismo y el monetarismo, los cuales arrinconan a la democracia. No me extraña que Cataluña se quiera ir de España. Aún así Cataluña se equivoca en irse de España, así como esta se equivoca en seguir en la Unión Europea. ¿Que nos puede aportar Europa como proyecto en común? Desde luego nada ilusionante, si no más antidemocracia, más intolerancia, menos derechos y más autoritarismo y xenofobia. A esto todo se le añade que la gran mentira del sistema pone al descubierto toda la basura que se halla por debajo de las cloacas. La crisis estructural del capitalismo, es al mismo tiempo desestructural -promovida todo ello por la misma oligarquía-. Desestructural para conseguir su única meta: promover políticas de austeridad, de recortes en derechos fundamentales, moldear a los pueblos europeos de modo y manera, que se consiguiera lo mismo que si hubiera una guerra, pero sin los desastres que acarrearía un conflicto bélico, que pudiera destruir el mismo capitalismo. De ese modo implantar una dictadura tecnocrática, para conquistar el poder totalitario.

Una de las consecuencias del declive de Europa es que la presente crisis a puesto de manifiesto las grandes mentiras y los compadreos entre la oligarquía y una clase política rendida a sus pies. De ahí que las viejas etiquetas entre izquierda y derecha vayan desapareciendo y se instituye una revolución transversal, en donde los pobres se niegan a tomar parte en una burocracia y en unos parches que (Bono social y demás ayudas para contrarrestar los precios de la luz) son la antesala de la tiranía. No. Los pobres ya no se creen nada que les ofrezca la clase política, acobardada ante las élites, no creen en Europa, no creen que sean dichas ideologías las que los representen. Europa es un nido de eurocratas, que solo miran por sus intereses, parapetados en el mercado, en sus cuantiosos negocios, en el robo y el fraude, que han dado origen a sus fortunas. La primera medida a implementar sería la revisión a nivel europeo de todas sus fortunas, pero para todo eso se necesitaría una nueva legislación, puesto que la macroeconomía es el enemigo frontal contra toda la sociedad civil. Hay una legislación para los ricos y otra para los pobres. Y ya sabemos quien lleva la mejor parte del pastel. ¿No son motivos suficientes para separarnos de Europa? ¿Que nos puede ofrecer Europa si no una vida dependiente e insulsa del mercado, y esclavizados por la próxima factura, recibo o desahucio? No se puede vivir día a día a golpe de facturas, recibos, desahucios, más facturas, más recibos y más desahucios. Ese es el único horizonte que nos oferta Europa.

Por otro lado, el Fascismo resurge de sus cenizas por todo el continente, la extrema derecha avanza en países como Polonia, Hungría, Italia, Alemania y así podríamos seguir; el caldo de cultivo de estos grupos o partidos es el vacío de proyecto y la incertidumbre de futuro en todos los aspectos y ámbitos de la vida. Cada día somos más dependientes de burocracias y de una ideología tecnocrática que no concibe el progreso tecnológico como instrumento para hacer más fácil la vida, si no al contrario, que sirva de herramienta para endeudar al ciudadano/consumidor, dependiente siempre de una patología enfermiza por el consumo permanente; el perfil del consumidor europeo es el individuo al cual podríamos denominar como “hombre de supermercado”, ya que dicha patología le impele a consumir y a tirar lo consumido para comprar el último objeto que el mercado le dicta desde grandes campañas publicitarias, donde la mentira se institucionaliza para alterar nuestra conciencia, ¿Que es la publicidad constante en televisiones y radios o demás medios, si no un lavado de cerebro? Una mentira repetida muchas veces pasa por una gran verdad. Esto lo saben los psicólogos, los vendedores, las corporaciones multinacionales y todo el conglomerado levantado en torno al único dios al que la posmodernidad rinde pleitesía: el mercado. Esto todo y algunas cosas más es lo que representa Europa. Europa representa lo peor del ser humano e instrumentándolo bien el consumidor se convierte en un esclavo dócil, de ahí que los viejos y siempre nuevos fantasmas del pasado resurgen, como puede ser el avance inexorable del Fascismo. Toda estructura de poder -y Europa lo es- siempre se ha basado en el miedo y en la mentira. De ahí que le interese crear las condiciones apropiadas para establecer la incertidumbre a nivel social, político y económico, de esa forma somos todos más dependientes del poder, de cualquier clase de poder, bien sea público o privado. Y esa es la única verdad inexorable que tenemos que tener en cuenta. Por que si comprendemos todo esto y alcanzamos el conocimiento del contexto, esto puede ser el principio de la solución. Reino Unido nos muestra el camino. Esta gran nación se nos manifiesta como la vanguardia del país que ha comprendido desde el principio, que Europa era una gran mentira y un regalo envenenado. Nadie dijo que fuera fácil, pero es lo que España y otros países deberíamos estar haciendo.

Mientras tanto, nuestros liberales y oligarquías se creen impunes ante el avance de la historia, al juicio inapelable de la misma, ignorando que una página de la historia acaba de darse la vuelta, y otra se abre ante nuestra vista completamente en blanco. El futuro lo escribirá el “Yo” Colectivo; el individualismo y su principal promotor el liberalismo, antiguallas del pasado, habrán desaparecido de la tierra, el capitalismo, a pesar de su poder y de su resistencia, habrá caído igual que la antigua Babilonia. Europa habrá sucumbido ante los vientos que impulsan la marea. Y sera entonces, solo entonces, cuando los pobres, los justos y los limpios de corazón, heredaran la tierra.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS.

  1. La guerra cultural del Brexit. Por Pippa Norris. Es catedrática en el Kennedy School de la Universidad de Harvard y directora y fundadora del Electoral integrity Pojec. Traducción: María Luisa Rodríguez Tapia. El País, domingo 9 de septiembre de 2018. Páginas 2-3.
  2. Más UE es más nacionalismo. Por Jhon Gray. Es catedrático emérito de Pensamiento Europeo en la London School of economics. Traducción: María Luisa Rodríguez Tapia. El País, domingo 9 de septiembre de 2018. Página 4.

viernes, 28 de septiembre de 2018

LA VIRTUD DE LA EJEMPLARIDAD

LA VIRTUD DE LA EJEMPLARIDAD

Por

RICHARD PACARD

Atrás quedan aquellos tiempos en las que el rey asumía el poder de forma plena y absoluta, el monarca era el estado configurándolo de manera personalizada, su voluntad era la ley y este la simbolizaba o representaba. Más la historia se va abriendo paso hacia un proceso imparable donde la sociedad se va haciendo más compleja; el monarca va perdiendo en el camino funciones que antes poseía la misma institución monárquica. El poder se va disolviendo y este da paso aún poder neutro, donde protagoniza el papel de ser el conciliador o arbitro del régimen democrático; la corona es el símbolo de la estabilidad de un determinado régimen político, de hecho, esta por encima de partidos políticos e ideologías, más su superioridad la sigue basando en los vínculos de sangre azul, en los apellidos grandilocuentes y en todo el lujo mayestático que encarna la historia; su orgullo debe su origen a que la clase política es plebeya, nombrados por el pueblo y elegidos por una sociedad a la que consideran plebeya. Pero el monarca -a pesar de su perdida de poder- lo sigue nombrando la historia, de ahí su pretendida soberbia aristocrática, la cual les hacen creer que aún tienen derecho a prevaricar, defraudar a hacienda, o cualquier otro negocio de forma fraudulenta e ilegal. Aún se creen superiores al resto de la sociedad. En realidad son reliquias del pasado que se han insertado en el sistema constitucional para poder sobrevivir.

El monarca es constitucionalmente neutro, ya que no tiene capacidad ninguna de efectividad política o de gobierno; nuestro régimen político se basa en el talante personal del rey, pero en ningún momento de su trabajo o de su labor al frente de los asuntos públicos. Es una figura decorativa.

En muchas ocasiones los monarcas tienen como obstáculo la religión para contraer matrimonio, pero para la aristocracia esto no conlleva ningún problema, puesto que su único objetivo es la persecución de obtener un trono, basta en cambiar la religión, para que dicho matrimonio se efectúe. En su código de conducta prevalece el interés dinástico por encima de la fe religiosa, burlándose de esta forma de los principios morales y éticos, donde los intereses y las conveniencias materiales son superiores a las creencias. Es como si se burlasen de Dios al que algunos dicen profesar. Luego debemos asegurar que su fe no es autentica, ya que solamente profesan una determinada creencia bien por que se la han inculcado, o bien por tradición u etiqueta-es decir, por que es lo establecido socialmente- entre la aristocracia palaciega. Para ellos la religión es como una moda, como un abrigo de visón, que hoy se pone y mañana se quita.

Más no cabe ninguna duda que la monarquía tiene un elemento, que le es característico, de continuidad del presente sistema político, pero dado que la corrupción ha llegado al mismo trono, que existen al mismo tiempo signos de fragmentación nacional (el proceso secesionista de Cataluña) y otros asuntos actuales; la monarquía ha roto con la virtud de ejemplaridad, poniendo al mismo trono en peligro. El monarca ya no esta por encima del devenir político, ni al margen de la lucha partidista, puesto que es parte, ya que lucha por sus intereses macroeconómicos. Ya que forma parte del mismo sistema corrupto y fragmentador, formando una sociedad inorgánica y debilitada, ahora es posible todo elemento perturbador de la sociedad. No hay un limite ético ni moral, luego todo es posible. El rey ha dejado de ser neutro para ser parte en los asuntos de interés de clase. El rey ha dejado de ser arbitro y moderador.

Es importante que la máxima institución de una nación como lo es la corona, pierda en el devenir de la historia, la virtud de la ejemplaridad y por lo tanto la confianza en la persona del rey, que también puede afectar no solamente a las personas e individuos de una dinastía, sino también a la misma institución. Igual que el régimen democrático descansa en un elemento tan subjetivo como la confianza; la monarquía al basarse en el talante del rey, se trueca débil, ya que cualquier evento o acontecimiento puede erosionar el afecto hacia la corona, como el talante y la confianza entran en el terreno de lo sentimental, los pueblos pueden trocar -de hecho así ha ocurrido a lo largo de la historia- tales formas de sentir, de modo que aquellos antiguos afectos y sentimientos se transforman en grandes odios, como si de un enamorado despechado y defraudado se tratase. Y una vez que esto sucede el advenimiento de la república esta servida.

La pregunta que nos hacemos seria entonces: ¿Cual es la forma de estado más perfecta? O dicho de otra manera ¿cual es la forma de estado que se inclina más a propósito para la consecución del bien común y de la justicia? No hay forma perfecta de estado, todas tienen sus inconvenientes, pero todas tienen sus virtudes. La monarquía guiada por un rey, el cual tenga como único objetivo el interés general y la felicidad de su pueblo, trabaje y labore para hacer de la política un servicio a la comunidad nacional, entonces se habrá ganado el amor y la empatia de la sociedad civil. Y sobre todo y por encima de todo, no se podría ver incurso en procesos de corrupción de cualquier tipo, ni mucho menos se le ha de contar con meretrices, cortesanas o demás amantes. Esto todo empobrece a la casa real y a la institución que representan. El buen gobernante, independientemente de la forma de estado que la nación se haya dado a sí misma, ha de poseer en su acervo, templanza, gran capacidad de trabajo, y experiencia que lógicamente le irán proporcionando los años. Lo malo de la monarquía es su carácter aristocrático y arraigado en una educación elitista, defensora de un interés de clase, ello lo convierte en algo desfasado en el tiempo, con el rumbo que ha tomado la evolución histórica de igualación y democratización en todas las áreas de la vida. El futuro no sera monárquico ni aristocrático, sera republicano.

Para nosotros la forma que más se presta a la justicia y al interés general es la república. La virtud republicana toma muchos aspectos y características de la monarquía, pero desecha muchas otras por verlas desfasadas y fuera de época o de contexto histórico.

El vocablo (República) hunde sus raíces en el latín (Res-Publica = cosa publica) es decir, cosa publica, o de todo aquel que ejerce que sirve y defiende los valores de una determinada comunidad. La república representa la colectividad. Y la mejor forma republicana es la presidencialista, donde el magistrado es a la vez presidente del gobierno y jefe de estado, además de comandante en jefe de las fuerzas armadas. El magistrado asume de esta manera todos los poderes y es elegido cada cinco años sin limitación alguna en su reelección, con ello se consigue una cierta estabilidad en la vida política, y solamente bajo ciertos parámetros de excepcionalidad, como la falta de confianza en la persona de la más alta magistratura del estado, podrá poner su cargo a disposición del pueblo. Aunque esto funcionara siempre y cuando la república no sea burguesa, como lo fue en su día la segunda república española de 1931. ¿De que nos serviría en estos momentos de fragmentación secesionista en Cataluña, o en la desestabilización nacional que existe en España, proclamar una república como forma de estado, si esta heredaría todos los vicios de la fragmentación que ya tiene en su seno la monarquía parlamentaria? Seria como si engendrase en su seno la muerte antes de nacer. La forma de estado por si misma no soluciona los problemas, más si tenemos en cuenta que todos los males que padecemos los españoles están originados por una democracia burguesa y liberal, hasta que superemos el sistema demoliberal no serán solucionables ningún problema actual. Por otro lado, el magistrado para acceder a la presidencia ha de ser mayor de cincuenta años y no dejar la república en manos de gente inexperta y falta de principios morales y éticos.

La conducta de la más alta representación de la nación ha de ser intachable, impoluta e incorruptible, no tenemos más que fijarnos en el modelo representativo que ejerce la imagen de Donald Tramp y darle la vuelta como si de un calcetín se tratase y obtendrás la antítesis del
mal gobernante, es decir, todo lo contrario de lo que simboliza Donald Tramp. Este es de lo más antipolítico. Carece totalmente de ideas políticas, de principios, de inteligencia y de comprensión de las situaciones. Es de lo más simplista que hay en el planeta. Actúa arbitrariamente, habla por capricho sin pensar en las consecuencias que ello puede provocar, un personaje así, en Europa seria inadmisible que se presentase a las elecciones, mucho menos que fuera elegido presidente de cualquier nación europea, su formación desaparecería del mapa político por falta de seguimiento. Donald Tramp es el ejemplo y la antítesis de todo lo que representa la ciencia política y de todo lo bueno que debe tener un hombre de estado. ¡Si esto es lo mejor que puede presentar el capitalismo! Evidentemente, el capitalismo tiene los días contados.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS:

1. Perez Serrano, N.: Tratado de derecho político. Madrid. 1978.
2. Loewenstein, C.: Teoría de la constitución. Barcelona. 1976.
3. Torres del Moral, A.: Naturaleza jurídica de los reglamentos parlamentarios. Rev. De la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, n.º 10. monográfico. 1986.
4. Miguel Ángel Revilla. Sin censura. 2018. Espasa Libros, S.L. V. Avda. Diagonal, 662-664. 0834. Barcelona. Capítulo 13. un peligro llamado Trump.

* Por la nazionalización del sector electrico.

* Los pensionistas son el único colectivo que estan demostrando lo que es la lucha política por nuestros derechos. Una lucha permanente hasta alcanzar nuestros últimos objetivos: pensiones dignas y blindadas constitucionalmente y que no dependa del gobierno de turno. ¡Adelante, siempre adelante!







martes, 28 de agosto de 2018

TIEMPOS DIFICILES


TIEMPOS DIFÍCILES
Por
RICHARD PACARD

No me cabe ninguna duda -y creo que en esto coincido con mucha gente- que estamos inmersos en una gran tribulación de carácter mundial. Son tiempos difíciles de manejar, tiempos de cambio, tiempos de una gran conflictividad social; el sistema en el cual vivimos no tiene la confianza de antaño, la gente ya ha descubierto la gran mentira en la que se basa toda la arquitectura política y social. Todo es cuestionable. Todo se pone en duda. La clase política y la oligarquía financiera han sido descubiertos en sus alianzas y acuerdos para repartirse el pastel, dejando excluidos a la sociedad civil. Ahora somos conscientes de que ellos son los planÍficadores de nuestro empobrecimiento. De nuestra debilidad. De ahí su pretensión de flexibilización del mercado laboral, en un intento de quebrantar la salud de la sociedad. Una sociedad fragmentada e inorgánica, donde ya no existen trabajos o empleos duraderos, ya que su futuro laboral no pasa más allá de 6 meses, provocando una gran incertidumbre, consiguen dominar a la clase trabajadora, empobrecerla y que sea siempre dependiente de las condiciones precarias que el empresariado impone. Es la esclavitud del siglo XXI. ¿Que hace nuestra clase política ante semejante desafuero?. Nada. O dicho de otra forma, no existe voluntad política de crear las condiciones adecuadas para la integración laboral, dejando el libre albedrío a las empresas, para que puedan campar a sus anchas y dominar a la clase trabajadora, de ahí que puedan excluir a los trabajadores mayores de 50 años o menos, sin que ni sindicatos, ni políticos, se les ocurra pensar que tal decisión unilateral es anticonstitucional. Pero ello seria situarse en contra del sistema capitalista.

En este contexto creo que deberíamos incidir en la lucha colectiva como núcleo duro de los cambios estructurales, es el colectivo el que debe manifestar su descontento con la situación general. Es el pueblo como actor principal el que debe manifestar su descontento con la perdida y el quebrantamiento de sus derechos, el que debe marcar el rumbo del progreso, no apoyar de ninguna forma a los que defienden o colaboran con el empobrecimiento y la exclusión social.

Bridget Anderson en su artículo “Estado del bienestar y renta básica universal” dice en su entrevista “Puedes tener un trabajador recogiendo patatas por un euro al lado de otro que en cambio esta encantado porque esto le supone una pequeña salida. Cuando la gente, con toda su buena intención humanitaria, dice “debemos eliminar estos trabajos”, no tienen en cuenta que lo que hacen es sacar estas pequeñas oportunidades”. Es cierto, anularíamos esas pequeñas oportunidades, pero ello no quiere decir que dicho trabajo no sea precario, ni que este, no solo rozando sino que es en si mismo un sistema esclavista. En la antigua Roma y en la misma Grecia solía haber esclavos encantados por su situación, ya que algunos amos eran bondadosos con ellos, pero ello no obvia que fueran esclavos. El hecho de que halla trabajadores que les guste su empleo, ya que esto le procura una pequeña salida y se conforme con su suerte, no anula en sí misma las condiciones draconianas en las que desarrolla su labor. Si queremos combatir esa nueva y vieja forma de esclavitud, ha de ser a través de una política de regulación del mercado, que el empresariado entienda que en el mercado “no todo vale” y que la contratación del trabajador a de ser conforme a esa nueva regulación. De esto se deduce que se tendría que llevar a cabo una política intervencionista para limitar el poder y el abuso de las empresas, frente al trabajador indefenso.

Cuando el gobierno de España declara sin ambages y sin ninguna vergüenza, que España esta saliendo de la crisis, habría que preguntarnos: ¿Quienes se han beneficiado de la presente crisis y por lo mismo quien esta creciendo? Desde luego la clase media no, ya que muchos han sido los recortes que les han alcanzado. ¿Y que decir de los pobres y excluidos sociales? Me niego a decir “en riesgo de pobreza” como afirma el sistema, simplemente son pobres y excluidos sociales. La sociedad se ha ido empobreciendo en los años de crisis estructural; asi pues mucha gente no es capaz de hacer frente a las necesidades básicas como: la bolsa alimentaria, el copago farmacéutico, el recibo de alquiler, comunidad de vecinos y derramas, actividades extraescolares, libros de texto, educación cultural, etc. Este y no otro es el proyecto europeo; una crisis estructural provocada por las élites financieras y políticas, en aras a acabar con el Estado del Bienestar y por el camino con la misma democracia. Es el fascismo que nuevamente reaparece con fuerza y poder, representado en la oligarquía y en el proyecto europeo, de ahí sus políticas de austeridad y sus programas neoliberales de destrucción del tejido de ayudas a los más débiles.

Por otro lado, el Estado del Bienestar se halla estructurado de forma y manera que lo constituyen subsidios, ayudas y rentas condicionadas, con carácter controlador del usuario. Los reglamentos y la burocracia, han sido creados para controlar a una masa de usuarios excluidos socialmente, en pobreza permanente y vitalicia, ya que dicha gente bien organizada podría acabar con el sistema. Entre otras condiciones para tener derecho a disfrutar de estas ayudas o rentas, el usuario esta obligado a participar en los cursos de formación, ya sean de una u otra institución, (municipal, autonómico o central). Todo este entramado burocrático esconde una realidad, el fracaso del sistema para la “inclusión” o la “integración” y tal como se halla estructurado, organizado el mercado, es imposible su integración. Es el mercado el que decide, en un momento concreto, las condiciones por las que se rigen las leyes de oferta y demanda, en donde los más débiles de la sociedad, (pobres y excluidos sociales) no son admitidos. Y si lo son, lo son bajo unas condiciones pauperrimas. El pobre o el excluido social -que para mi son sinónimos- no tienen nada que hacer frente a un sistema laboral donde prima la competencia, como contravalor capitalista, violando en todo momento los derechos humanos. A parte de esto, es como si el mismo sistema reconociera “in situ” su incapacidad para evitar el desempleo crónico y la pobreza permanente; son -sin temor a equivocarnos- síntomas de la dejadez de las instituciones y del estado, que han olvidado su obligación, para las cuales han sido creados, para protegernos de los avatares de la vida y mantener a la sociedad libre de posibles amenazas y tiranías.

No estoy proponiendo con lo que he dicho hasta ahora, la privatización del Estado del Bienestar, pues en mi opinión, este ha constituido una de las grandes conquistas sociales contra la pobreza, además de una defensa en favor de los más desfavorecidos. Y mucho menos su abolición. Hoy se ha convertido -a pesar de sus errores y fracasos- en una de las instituciones claves para la consecución de una democracia avanzada y progresista. Pero hemos de reconocer que se puede mejorar, ya que se halla mediatizada por intereses oligárquicos (los grandes intereses macroeconómicos). Una gran conquista podría ser la institucionalización de la Renta Básica Universal e incondicional, con una reforma integral del Estado del Bienestar. Así mismo, es necesario que siga siendo un espacio público donde nos podamos reconocer, donde la pobreza no represente una tragedia vital, llena de incertidumbre y angustia. Si consiguen este objetivo, abriríamos las puertas a una mutación sin precedentes en la historia universal.

Como hemos afirmado al principio de este texto, el mundo esta pasando por tiempos difíciles de manejar; -sin embargo- no nos cabe ninguna duda que tal situación, llena de angustia y de incertidumbre, nos propone en los próximos diez años la desaparición de muchos empleos innecesarios tras la automatización y robotización de muchas grandes empresas, ello implica muchas amenazas a corto plazo, de muchas transformaciones en el estilo de vida actual. Después de 20 años nada sera como antes. Habrá una gran muchedumbre de desempleados crónicos, por ello, sera más necesaria la Renta Básica Universal sin Condiciones y un Estado del Bienestar, que afronte los retos y las amenazas de un futuro incierto, de ahí que sea necesario una reforma integral de esta institución, si no quieren las élites que este servida una Revolución Mundial. Esto provocara una gran evolución en la historia de la humanidad; su contenido social y político, así como económico, serán transformados y se impondrán otros contenidos, de formas y de estructuras, el mismo pensamiento humano sera transmutado a nivel social e individual. Las presentes estructuras caerán y otras ocuparan su lugar. Estamos viviendo el final del capitalismo, el cual se ira disolviendo en el devenir del siglo XXI. En realidad el presente contexto es una época de transición de una civilización que fenece y otra que se halla implementándose, lentamente pero con paso seguro, se impondrá un nuevo discurso en en el transcurso de este siglo. Un nuevo discurso antropológico y una concepción nueva del hombre.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS:

1. Estado del Bienestar y Renta Básica Universal. Entrevista con Bridget Anderson. Autora: Bridget Anderson. Profesora de migración y ciudadanía e investigadora. Directora del Centro sobre Migración y Sociedad. Universidad de Oxford.

2. Reino Unido: Diez millones de empleos pueden desaparecer en 15 años. Nadie sabe lo que sucederá después. Autor: John Harris.

3. Empobrecerse: El único derecho garantizado. Autor: Rafael Borrás Enseenyat.






viernes, 27 de julio de 2018

LA CONFIANZA EN LA DEMOCRACIA


LA CONFIANZA EN LA DEMOCRACIA
Por
RICHARD PACARD

La democracia y toda la estructura sistémica y política se basa en la confianza. Cuando los electores emiten su papeleta en la urna para la elección de un determinado gobierno, también eligen a sus representantes para el Congreso y el Senado. Más este voto en las urnas jurídicamente no significa un poder real sobre sus representantes legítimos. Al trasladar el voto de la mano del elector a la urna, lo que esta es transfiriendo su soberanía a la del partido y sus representantes. La soberanía nacional termina en el momento de votar. En parte es un cheque en blanco. A partir de ese momento el elemento representante-elector se rompe, y quien se arroga ese poder es el partido. De ahí que el voto no vincule al cumplimiento de las promesas que se hicieron en campaña. Esto le confiere al partido la no vinculación a sus promesas, ya que la soberanía ha sido trasladada al Congreso. Esto le confiere al partido un poder absoluto sobre la nación. Es lo que en ciencia política se denomina Partitocracia, es decir, el gobierno de los partidos.

Nuestra única misión al acudir a las urnas es la elección o selección de un determinado gobierno, para así entregar nuestra soberanía y trasladar ese poder a los partidos, de esta manera obtienen un cierto barniz de legitimidad, desvinculándose de la voluntad del “Yo” Colectivo. ¿Acaso esto no constituye en sí mismo un fraude? Por ello la voluntad del soberano del “Yo” Colectivo queda aquí ilegitimada, y toda autoridad de los deseos y esperanzas de soberanía quedan reducida a cenizas. De esta manera la democracia queda reducida y extinguida a un acto vanal, en una especie de soberanía limitada al acto mismo de la elección, en la cual el ciudadano pierde el derecho de adquisición del mandato imperativo. Esta es la tesis que promovió Lenin del derecho no sólo de elección del “Yo” Colectivo, sino del derecho de revocabilidad en cualquier momento de todos sus representantes sin excepción alguna, es la voluntad del “Yo” Colectivo el que debe prevalecer por encima de las estructuras de cualquier ente, esto y no otra cosa es lo que nosotros denominamos una democracia avanzada, progresista y participativa.

Hemos de abrir los canales de participación directa, en aras a conceder a los ciudadanos potestad legislativa mediante dos herramientas fundamentales en todo régimen que ambicione autodenominarse un sistema democrático: el referendo y la iniciativa popular. Pero no nos olvidemos del hecho asociativo, fundamental para aplicar y desarrollar la voluntad del soberano colectivo. La representatividad de los países demoliberales son una parodia de democracia y de inutilidad, ya que toda su estructura se basa en la mentira. En nuestros días esta forma de concebir una democracia directa, no es en este contexto, ni una ilusión, ni una quimera, puesto que la informática hace posible esta forma técnica de apostar por una democracia avanzada y progresista. La misma sociedad orgánica se reforzara ya que participara y su opinión sera aplicada en la legislación. El poder sera trasferido al “Yo” Colectivo, único protagonista de representación de la nación. El representante sólo actúa por delegación y su opinión carece de validez.

Por lo tanto, se abre la posibilidad técnica de referendo en el futuro, para que de esa manera no se produzca el divorcio existente en la actualidad, entre gobernante y gobernado y el parlamento en sí mismo adquiera una representación más real, más acorde con los intereses y deseos de la sociedad.

Al apostar por una democracia y un parlamento vinculado a los deseos y opiniones del pueblo, este último cobrara protagonismo político, constituyéndose en un poder que disuelva el monopolio del partido; ya que al día de hoy el partido se conforma como un grupo de interés y de clase, fragmentando a la misma sociedad arrogando a sí mismo el papel representativo de la opinión general de una determinada sociedad, para -aunque esa representación general- se materializa en la defensa y el parapeto de la oligarquía capitalista, que perdería todo el poder con la consiguiente perdida de privilegios. El “Yo” soberano se constituye de esta manera en un verdadero contra-poder contra las grandes estructuras y por ello acabaría con todo abuso de poder, ya sea económico o político, formando de esta manera una conciencia social y política en los individuos y una cultura de participación en los asuntos públicos. Nuestros partidos políticos han olvidado la dimensión de herramienta que son para poder dar cauce a las necesidades, deseos, esperanzas e ilusiones que deben representar; en realidad se han convertido en meras herramientas de defensa de sus propios intereses, pues cuando se habla de oligarquía, no me refiero solamente a la oligarquía de tipo económico, sino más bien de igual manera a la de tipo político. Aunque todo poder en sí mismo es una oligarquía, dicho concepto es contrario a la democracia ya que esta idea se supone que lleva implicita la idea de cooperación y de buena distribución de los recursos. De ahi de la existencia de cierta justicia. Los partidos políticos actuales son partidos o organizaciones facciosas que los convierten en grupos de presión.

Todos los partidos políticos tienden a ser entidades u organizaciones cerradas y excluyentes, tendentes en muchos aspectos a evolucionar en algún momento del acontecer historico, hacia el partido único, lo cual puede constituir una amenaza hacia la democracia. Por ello necesitan el contrapeso del ámbito asociativo, de gran trascendencia para conseguir equilibrar la tendencia natural del partido hacia la consecución del poder absoluto. El poder del estado debe estar alejado de grupos de presión o de influencia, los cuales se hallan en la periferia del mismo; para establecer una democracia pura y perfecta, tales grupos y fuerzas extrasociales han de desaparecer por la voluntad del legislador, el cual solamente debe tener como único objetivo la justicia y el bien común. Ninguna otra consideración se tendra en cuenta.

Mientras existan minorías privilegiadas y grupos de presión, las elecciones no seran más que un metodo de selección politíca sin más transcendencia que elegir a un determinado partido o gobierno, pero no tendra efecto ya que la acción política se vera mediatizada por los compromisos de determinadas oligarquías, que solamente ansian el poder y su mantenimiento en él, para ver cumplidos sus intereses y ambiciones. La democracia -en este sentido- esta secuestrada por númerosos intereses partidistas y financieros. El poder económico y político van juntos de la mano. Es la esencia misma del capitalismo. De ahi el origen de la corrupción.

Más en la periferia de la sociedad la participación política, entendida como participación electoral y no real, en este último ámbito suele decrecer el interes por la misma; en este caso crece el abstencionismo como respuesta a la exclusión social. El excluido social es de naturaleza apatica e indiferente, ahogado y golpeado por burocracias limitadoras de ayudas sumergidas bajo un control extenuante rayano en la tiranía. Espero y ansio que las propuestas de una Renta Básica Universal, incondicional y por ello justa y su regulamiento, conduzcan en un futuro cercano a la muerte de la obligación de realizar cursos de formación o empleos de naturaleza precaria, que como decian nuestros padres: “Pan para hoy, hambre para mañana”. Una sociedad en la cual su derecho al trabajo no se extiende más allá de los contratos laborales temporales, fomenta la degradación del mercado laboral y crea la incertidumbre y desinteres por la empresa que lo contrato. La lealtad muere a manos de la codicia del empresariado. El sistema medoliberal entra en una crisis estructural permanente. El primero en resentirse son los salarios, después las ventas, el consumo y finalmente aparece el fantasma de la inflación.

Todos necesitamos a todos. Todos somos eslabones de una misma cadena, pero si uno solo de sus eslabones falla o desaparece, la inestabilidad y la incertidumbre se manifiesta en todo el cuerpo social. Se podría resquebrajar la clase política y el régimen. De todo esto se deduce la consecuencia del desinteres y el abstencionismo activo en la periferia. Más el abstencionismo podría convertirse en una herramienta o un factor político, al decirnos como mucha gente que no acude a las urnas, es por que se produce un descontento con el sistema imperante. Su respuesta al faltar a su derecho a votar solamente significa que no se ve representado en el sistema demoliberal. Es el silencio de los que no tienen voz.

En España hay campañas electorales muy frecuentes (comunidades autonomas, municipales, generales y europeas), pero la mayoria no es consciente de que su suerte personal no mejora, votan por que les dicen que para ser buen ciudadano hay que votar, sin más fundamento ni criterio. Y la gente no pone filtros ni analiza nada votan normalmente al que suponen que va ganar. Ya se que soy consciente del pesimismo que acompañan estas últimas palabras, pero en este asunto habla la experiencia, para votar bien hay que estar formado intelectualmente para ser consciente de cuales son las consecuencias que se sufriran de votar a un partido u otro, de derechas o de izquierdas. Normalmente las derechas siempre votaran a posiciones restrictivas en lo social y en derechos. Las izquierdas siempre fomentaran la justicia social, el progresismo y la defensa de los más necesitados. De los más débiles de la sociedad. Seria estupido el pobre que votara a un partido de derechas, por que seria como darle las llaves a su carcelero, ya que después las tiraria al mar; pues aunque no lo crean hay trabajadores pobres que votan a ideologias de derechas, votando de esta forma a su verdugo, en una especie de loteria macabra. ¿Se puede ser más estupido? La ignorancia es valiente, o podria decirse con un alto grado de inconsciencia colectiva. El pueblo español aún no esta formado para ser mayor de edad.

BIBLIOGRAFIA: RECOMENDAMOS:

1. Sartori, G y Sani, G: Polarización, fragmentación y competición en las democracias occidentales. RDP, nº 7. Madrid. 1988.

2. Kelsen, H.: Esencia y valor de la democracia. ED. Cast. Madrid. 1977.

3. Torres del Moral, A.: Composición del Congreso y de los Diputados. RFDUC, nº 2. Monografico. Madrid. 1980.

4. Condorcet: Declaración en la Asamblea Constituyente (1791). “El pueblo me ha enviado no para sostener sus opiniones sino para exponer las mías”.

5. LENIN. Necesidad del mandato imperativo. Decreto 4-XII-1917. “Toda institución electiva o Asamblea sólo puede ser considerada realmente democratica y representante efectiva de la voluntad popular si se reconoce y se aplica el derecho de los electores de revocar a sus elegidos.”